Requerimientos nutricionales y la fertilización del cultivo del café (página 2)
Respuesta del
Cultivo del Café a los Fertilizantes y Niveles
Críticos en el Suelo
Los trabajos realizados para Puerto Rico según
referencias 13 y 19 a 23, nos indican que el café responde
positivamente a la fertilización, especialmente al
nitrógeno y potasio. Según el trabajo realizado y
presentado por Carvajal, 1984 (referencia 2), la respuesta del
café al NPK varía de país a país,
pero el elemento de común denominador en la mayoría
de los casos es el nitrógeno. Tomando un resumen
presentado por el autor, a continuación se presentan las
respuestas del cafeto a la fertilización con NPK en varios
países:
País | N | P | K | ||
Angola | + | X | X | ||
Brasil | + | X | + | ||
Brasil | + | X | + | ||
Colombia | + | X | + | ||
Costa Rica | + | X | + | ||
Costa Rica | + | + | – | ||
El Salvador | + | 0 | – | ||
Filipinas | + | 0 | – | ||
Filipinas | + | 0 | – | ||
India | + | X | 0 | ||
Kenya | + | X | X | ||
Puerto Rico | + | X | + | ||
Puerto Rico | + | X | + | ||
Puerto Rico | + | X | X |
+ = respuesta positiva, X = no hubo
respuesta, – = respuesta negativa, 0 = sin
información
A continuación se presenta una discusión
sobre la respuesta del café a los diferentes nutrientes y
sus respectivos niveles críticos, presentada por varios
autores (referencias 2, 4, 6, 16,19, 20, 26 27 y 29).
1. Nitrógeno:
según los trabajos revisados, la respuesta del cultivo
del café a adiciones de nitrógeno es siempre
positiva, y tanto los países africanos, como
americanos y región del caribe reportan excelentes
resultados a la aplicación de este elemento,
especialmente cuando se hace 3 a 4 veces al año. Los
rangos de aplicación anual reportados para los varios
países varían entre 130 y 450 kg/ha y los
rendimientos respectivos varían entre 1880 kg/ha a
3600 kg/ha de café limpio de mercadeo. El nivel
crítico de aplicación para este elemento
está alrededor de 220 a 260 kg/ha/año,
dependiendo de la productividad deseada.2. Fósforo: los reportes
de la respuesta del cafeto al fósforo no han sido
consistentes. Por ejemplo en Hawai se obtuvo incrementos en
la cosecha del 20.4, 30.1 y 30.9% a adiciones incrementales
de fosfato. En Puerto Rico no se ha observado respuesta al
fosfato, y la investigación en Kenya ha demostrado
(mediante numerosos ensayos) que no hay respuesta a pesar de
que el fósforo extraíble aumenta
significativamente con la adición del fosfato. En
Costa Rica, inclusive se observó respuesta lineal
negativa a niveles incrementales de fosfatos. A pesar de
esto, la aparente no respuesta (o respuesta negativa) al
fósforo debe interpretarse con cautela, ya que se han
observado respuestas positivas al fósforo, sobretodo
en la etapa juvenil del cafeto (desde vivero hasta 2 a 3
años de edad después del transplante). Por tal
razón, sus niveles críticos pueden variar entre
150 y 200 kg/ha en los primeros tres años y
posteriormente se pueden disminuir las dosis alrededor de 60
a 80 kg/ha de P2O5.3. Potasio: con respecto a la
respuesta al potasio, se han obtenido algunas
inconsistencias, pero no tan marcadas como en el
fósforo. En países como Colombia, Brasil,
Puerto Rico (algunas localidades), Costa de Marfil, Ruanda y
Kenya (algunas localidades), se han obtenido respuestas
positivas a la aplicación incremental de potasio. La
no respuesta en algunos sitios se debe probablemente a suelos
con altos contenidos de este elemento o con un bajo
porcentaje de saturación de bases. Adicionalmente se
ha observado que en regiones donde la respuesta es positiva
(en suelos volcánicos de Colombia), el análisis
foliar indica que un aumento de potasio resulta en una
disminución del contenido de magnesio. Para estos
suelos se recomienda que el contenido de potasio en las
fórmulas debe ser igual o mayor que el
nitrógeno para evitar desequilibrios en la
nutrición. Los niveles críticos para este
elemento están alrededor de 300 a 350 kg/ha para
rendimientos entre 2,500 y 3,000 kg/ha de café limpio
de mercadeo.4. Magnesio: la importancia del
suministro de magnesio a los cafetales radica en la
interacción de este elemento con otros en la
solución del suelo. Por ejemplo se puede ocasionar un
desequilibrio en la relación Mg/K por la acción
periódica del segundo. Este cociente debe mantenerse
entre 2 y 5. Para la relación aceptable de Ca/Mg debe
caer entre 2 y 4. De todas maneras está comprobado que
los fertilizantes para el café que incluyen de 3 a 6 %
de MgO producen resultados satisfactorios para evitar
deficiencias por este elemento. Adicionalmente, de acuerdo
con el trabajo reportado para Puerto Rico, cuando el rango de
este elemento en el suelo cae por debajo de 0.4 meq/100g de
suelo, se debe añadir alrededor de 230
kg/ha/año de este elemento para evitar deficiencias e
interacciones detrimentes con otros cationes.5. Calcio: la adición de
calcio para modificar la reacción del suelo y obtener
incremento en la producción no han sido exitosas, tal
como lo reportan los estudios en Costa Rica, Puerto Rico,
Colombia y El Salvador. Los mayores beneficios de una posible
adición de calcio, especialmente en suelos de poca
fertilidad y baja acidez, son los siguientes: corrige los
síntomas severos de toxicidad por manganeso, equilibra
la relación Ca:Mg:K, mejora la respuesta al
fósforo y en presencia de nitrógeno, produce un
efecto sinérgico positivo con la interacción N
X Ca.6. Azufre: la respuesta al
azufre ha sido en todos los casos positiva (El Salvador y
Brasil) para evitar los síntomas de deficiencia por
este elemento. Su uso más común viene a
través de aplicaciones de yeso, aunque existen otras
fuentes de azufre. En Brasil, se observó que de 60 a
120 kg/ha de S (como yeso), logró incremento en la
productividad de café limpio de 2,000 a 2,500 kg/ha,
así como un incremento en el contenido de S en las
hojas de 300 a 400 ppm.7. Boro, Zinc y Manganeso: el
cafeto es muy susceptible a deficiencias por estos elementos,
por lo cual la investigación ha cobrado mucho
interés. Por tal razón en países como
Colombia, Costa Rica y Puerto Rico, la adición de
estos microelementos (incluyendo el hierro, zinc y cobre) en
bajas cantidades y aplicados por aspersiones foliares o en
las fórmulas convencionales dos veces al año,
son de alta importancia dentro de sus programas de
abonamiento. Los valores de referencia en Puerto Rico y otros
sitios han sido los siguientes: 2-4 kg/ha/año de
sulfato de Zinc, Borax al 11%, Fe = 25 g/arbusto /año
como EDTA-NaFE, con 13% de hierro, oxicloruro de cobre de 1.5
a 3 kg/ha o hidróxido cúprico de 2 a 4 kg/ha y
sulfato de Mn o cloruro de Mn a razón de 2-4 kg/ha
cada uno.
Métodos y
Época de Aplicación de
Fertilizantes
La fracción disponible de los elementos minerales
que se aplican en el suelo dependen de la solubilidad de las
fuentes utilizadas y del remanente que escapa a la
fijación química y biológica por parte de
suelo y al lavado por agua[33]Según los
reportes estudiados, la aplicación puede ser al voleo en
forma superficial, o en banda colocado a 7-10 cm de profundidad o
en forma circular, dependiendo de la solubilidad de los
compuestos de fertilizantes. Las fórmulas utilizadas para
el café tienen alta solubilidad y movimiento en el suelo
para el nitrógeno y potasio. Para el potasio, su
disponibilidad depende de tipo de arcilla predominante. Si es
caolinita, el potasio no se retiene fácilmente. Si
predominan las ilitas, el potasio se fija en cantidades
considerables. Por otro lado, la fijación del
fósforo depende de la disponibilidad del ión
fosfato una vez que se solubiliza, dependiendo de la
reacción del suelo. En Costa Rica[34]se ha
demostrado que el fósforo marcado (32P) aplicado con una
capa de tierra de poco espesor resultó ser superior a la
aplicación en banda a 8 cm de profundidad. Por otra parte,
en Kenya, la inyección de 32P en la región de mayor
actividad radicular (entre 10 a 15 cm de distancia del tronco en
cafetos pequeños y entre 30 y 85 cm en cafetos adultos)
induce una distribución uniforme en los
arbustos[35]Así, la aplicación de
fertilizantes nitrogenados y potásicos puede hacerse en la
superficie del suelo, en banda o al voleo, teniendo en cuenta la
distancia al tronco.
Para el fósforo es preferible aplicarlo en banda
a una profundidad de 7 a 10 cm. Si la pendiente es muy
pronunciada, la aplicación debe hacerse en semicorona en
la parte superior[36]
Por otra parte, según los trabajos realizados en
los diferentes países, la mayoría coincide en que
las aplicaciones de nitrógeno deben subdividirse en tres
al año, mientras que el potasio y el fósforo se
deben aplicar dos veces al año. La primera al inicio de la
estación húmeda y a los dos meses aplicar las
fórmulas que contienen NPK, con algún suplemento de
boro y magnesio. La tercera aplicación (nitrógeno
extra) debe hacerse al final de la estación
lluviosa.
Si se presentan deficiencias nutricionales (discutidas
en la siguiente sección), se deben corregir las mismas
aplicando abonos foliares o a través de fertilizantes
aplicados al suelo, según sea el caso.
Por último, no debe descartarse la
incorporación de materia orgánica y el uso de
abonos orgánicos en los programas de abonamiento del
cultivo del café, especialmente en suelos de poca
fertilidad o con procesos erosivos presentes. En trabajos
realizados en Costa Rica[37]y
Colombia[38]se demostró que los abonos
orgánicos favorecen el crecimiento de plántulas de
café igual o mejor que la fertilización tradicional
y que es posible reducir costos, mejorar la calidad del
café y mejorar la oferta ambiental sin el uso de
fertilizantes químicos. Entre los abonos orgánicos
que se pueden utilizar están: la pulpa del café, la
gallinaza, estiércol de animales o compostas.
Como dato significativo estimado por Uribe en
1956[39]en la zona cafetera Colombiana se producen
anualmente alrededor de 860,000 toneladas de pulpa de
café, que se traducen en 2,480 toneladas de
nitrógeno, 16 toneladas de fósforo y 4,960
toneladas de potasio, cifras que no deben ser despreciadas si se
tiene en cuenta el valor nutritivo que este residuo de cosecha
puede tener al utilizarse en forma eficiente dentro del programa
de abonamiento de café, desde su producción en
almácigos hasta cafetales adultos en
producción.
Debido a que su aplicación puede contaminar el
suelo, la incorporación de abonos orgánicos debe
hacerse con cautela, cuidando de no usarse en exceso.
También se debe tener en cuenta la interacción
negativa que el abono orgánico pueda tener con elementos
suministrados en forma convencional. Por ejemplo, en Kenya se
encontró que el efecto de la aplicación de
estiércol de bovino se reduce con aplicaciones de
nitrógeno convencional[40]
Síntomas
Típicos de Deficiencias Nutricionales del
Café
El trabajo en tiestos y bajo condiciones de invernadero
realizado por Cibes y Samuels (1955)[41] en Puerto
Rico sobre síntomas de deficiencias nutricionales en el
cafeto debido a la carencia de elementos mayores y menores en las
soluciones nutritivas dio los siguientes resultados:
1. El crecimiento más pobre, tanto en
altura como en diámetro, lo causó la ausencia
de nitrógeno, seguido por potasio y
fósforo.2. Entre los elementos menores, la deficiencia
de hierro fue la que menos afectó el desarrollo de las
plantas, y la deficiencia en calcio fue la que más
redujo el crecimiento, producción y formación
de raíces.3. El crecimiento fue reducido notoriamente por
deficiencias en magnesio.4. El boro solo produjo una reducción en
altura, sin afectar el crecimiento de otras partes de la
planta.5. El azufre también afectó el
crecimiento de la parte aérea y raíces y
solamente los arbolitos carentes de hierro y los tratados con
solución completa produjeron frutos.6. La deficiencia por manganeso se
manifestó por la carencia de flores.7. Los contenidos foliares siempre se mostraron
reducidos por el elemento carente.8. El nitrógeno se presentó alto
en los arbolitos carentes de fósforo y también
en mayor cantidad en hojas jóvenes que en hojas
adultas.9. El potasio tendió a acumularse en
hojas de arbolitos carentes de calcio y magnesio,
especialmente en hojas jóvenes.
La siguiente tabla presenta un resumen del efecto en el
crecimiento por la carencia de cada uno de los elementos
estudiados.
Trat. | Altura (cm) | Diá. (cm) | Peso Verde (g) | Peso Seco (g) | Raíces peso |
Sin N | 9 | 0.47 | 115 | 55 | 22 |
Sin P | 25 | 1 | 638 | 205 | 68 |
Sin K | 18 | 0.65 | 502 | 182 | 42 |
Sin Ca | 14 | 0.77 | 525 | 181 | 49 |
Sin S | 29 | 0.89 | 428 | 117 | 41 |
Sin Mg | 19 | 0.77 | 687 | 213 | 70 |
Sin Fe | 36 | 1.06 | 688 | 222 | 83 |
Sin B | 19 | 0.90 | 594 | 197 | 70 |
Sin Mn | 22 | 0.88 | 540 | 164 | 41 |
Fórmula completa | 40 | 1.29 | 986 | 293 | 65 |
De esta tabla se deduce la gran importancia que tienen
los elementos mayores dentro de los requerimientos nutricionales,
y el papel que juegan los demás elementos en el desarrollo
y crecimiento de los arbolitos de café.
Los síntomas típicos presentados por el
trabajo anterior y complementado por otras presentaciones
(referencias 2, 13 y 16) se resumen a
continuación:
Elem | Síntoma de | |||
N | Clorosis en hojas viejas y luego general para toda | |||
P | Las hojas presentan manchas amarillas y | |||
K | Produce bordes necróticos en las hojas, | |||
Mg | Produce manchas amarillentas o cloróticas | |||
Ca | Las hojas jóvenes presentan un color verde | |||
Fe | Las hojas muestran clorosis generalizada sobre lo | |||
B | Muerte de las yemas terminales de las ramas, con | |||
Mn | Amarillamiento total de las hojas de las puntas de | |||
Zn | Las hojas crecen poco y en forma alargada. Los |
Conclusiones
Los trabajos sobre la nutrición y fertilidad en
el cultivo del café han sido extensos y muy variados,
tanto en países del África, como en América.
A pesar de las diferencias encontradas (aunque no muy
contrastantes) tanto en los niveles de nutrimentos requeridos,
como en niveles críticos en planta y suelo y en los
programas de abonamiento para los cultivos de café, se
concluye que el café es muy sensible en cuanto a sus
requerimientos nutricionales y que los programas que apuntan
hacia un abonamiento anual con 3 aplicaciones de
nitrógeno, fósforo, potasio y elementos menores,
más una dosis adicional de nitrógeno, en una
fórmula de 20-10-20 o similar, que sea el resultado de
experimentos regionales y locales y ajustados según
pruebas de calibración, siempre traerán beneficios
económicos y sociales para los caficultores y para las
regiones donde se cultiva el grano.
Han sido muchos años de experiencia y trabajo con
este cultivo que representa un reglón importante para
muchas economías de países en desarrollo. Hacia el
futuro la investigación se debe concentrar sobre los
efectos residuales y ambientales que pueda tener la
fertilización a largo plazo con abonos químicos,
así como sobre el uso de abonos orgánicos
más amigables al ambiente, tanto en sus dosis, como en su
forma de incorporación y empleo. No obstante lo anterior,
el caficultor debe seguir afinando las dosis de fertilizantes
convencionales, tanto para reducir un posible uso excesivo, como
para ser más eficiente en su relación
costo-beneficio.
Siempre se le recomienda al caficultor que para llevar
un buen programa de abonamiento, se base en experimentos
exhaustivos locales o se refiera a los resultados obtenidos de
los trabajos realizados en su área primero, y de acuerdo
con las condiciones edafológicas, climáticas y
ecosistémicas de donde se desenvuelve su
actividad.
Autor:
María del Rocío
Suárez Rozo
Departamento de Cultivos y Ciencias
Agroambientales
Universidad de Puerto Rico, Mayagüez,
Puerto Rico
[1] . Referencias La Historia del
Café. http://www.mundodelcafe.com/historia.htm
[2] Carvajal, J.F. 1984. Cafeto: Cultivo y
Fertilización. 2da Edición. Instituto
Internacional de la Potasa. Quito, Ecuador. 254 p.
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(Coffea arabica L.) a partir del diagnóstico
químico del suelo. XIV Simposio de Caficultura Latino
Americana, Mesa de Trabajo: Suelos, Fisiología y
Beneficiado. PROMECAFÉ. Panamá.
[5] Carvajal, J.F. 1984. Cafeto: Cultivo y
Fertilización. 2da Edición. Instituto
Internacional de la Potasa. Quito, Ecuador. 254 p.
[6] Palma, M.R. 1991. Estimación de
los requerimientos de fertilización del café
(Coffea arabica L.) a partir del diagnóstico
químico del suelo. XIV Simposio de Caficultura Latino
Americana, Mesa de Trabajo: Suelos, Fisiología y
Beneficiado. PROMECAFÉ. Panamá.
[7] Carvajal, J.F. 1984. Cafeto: Cultivo y
Fertilización. 2da Edición. Instituto
Internacional de la Potasa. Quito, Ecuador. 254 p.
[8] Carvajal, J.F. 1984. Cafeto: Cultivo y
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