Teorias criminologicas que intentan explicar la delincuencia en la sociedad
- Introducción
- La
Anomia - Teoría de la Reacción Social o
Etiquetamiento (Labeling Approach) - Teoría de la Asociación
Diferencial y Teoría del
Aprendizaje - La
Teoría de Las Ventanas Rotas - Teoría del Patrón del
Delito - Teoría General de la Delincuencia o del
Autocontrol - Teoría de la Subcultura
Delincuente - Teoría Integradora
- Conclusión
- Referencias
bibliográficas
Introducción
Definitivamente el estudio de la delincuencia, sus
motivos y consecuencias han sido objeto de estudio en cualquier
sociedad, y aunque estos estudios estén delimitados por
sus propios contextos, sirven de base o dan pie a su
migración a otros contextos.
Claramente las teorías representadas en la
criminología crítica son un ejemplo de ello, ya que
desde principios del siglo pasado hasta la fecha han evolucionado
y mostrado la pertinencia de sus resultados, por ello que
acá se presentan una serie de estas teorías, sus
postulados y parte de esos resultados obtenidos.
Pudiendo con lo anteriormente indicado, hacernos una
idea de su importancia en el proceso de estudio de la
criminología.
La
Anomia
Concebida en sus inicios como el rechazo o la no
aceptación de la norma, es una teoría que expresa
el fenómeno patológico de desorganización
social, que se da cuando las normas no satisfacen al individuo,
produciéndose un vacío de normas, o cuando el
individuo no esta integrado a la sociedad, no se considera atado
a las regulaciones sociales que para el han dejado de funcionar
súbitamente (para el o para su grupo).
Actualmente se puede conceptualizar La Anomia como la
falta de normas o incapacidad de la estructura
social de proveer a ciertos individuos lo necesario para
lograr las metas de la sociedad.
Como abanderados en esta teoría nos encontramos
con Emilio Durkein en sus obras División del
Trabajo Social (1893), Las Reglas del Método
Sociológico (1895) y El Suicidio (1897),
como precursor y Robert K. Merton en su obra Teoría
Social y Estructura Social (1938) quien desarrollo y
amplió el trabajo de Durkein.
E. Durkein.
Su enfoque acerca de la anomia se encuentra distribuido
entre sus obras, es por ello que para entender esta teoría
hay que hacer un recorrido por las mismas, en tal sentido
tenemos:
División del Trabajo Social: Durkein expresa
que con la división patológica del trabajo, se
destruye la solidaridad social, el apoyo fraterno y la
cooperación. Es decir, que la división del
trabajo significa una diferenciación de la
cooperación, que repercute directamente sobre las
formas de solidaridad. Es por ello que en las sociedades con
una gran diferenciación de funciones (sociedades
industrializadas), se comprueba un debilitamiento de la
conciencia colectiva y una mayor acentuación de las
diferencias individuales. Teniendo entonces que la Anomia es
en sí, es el estado de desintegración social
originado por el hecho de que la división del trabajo,
obstaculiza cada vez mas un contacto lo suficientemente
eficaz entre los obreros, siendo barrera para una
relación social satisfactoria.El Suicidio: en esta obra se puntualiza que en las
épocas de prosperidad económica y de
depresión aumentan los casos de suicidios. Cuando las
necesidades de las personas no pueden ser satisfechas con los
medios disponibles, estas personas incurren en el suicidio.
Catalogándolos de la siguiente manera:
Los suicidios altruistas, representados por aquellos
que se suicidaban en pro de la sociedad o el bien
común.Los egoístas, llevados acabo por aquellos
individuos encerrados en ellos mismos, en sus propias
insatisfacciones individuales, aislados, en una
integración ineficiente, lo que los lleva a este
acto.El Anómico, que es cuando las normas han
dejado de satisfacer al individuo y su falta de
integración a la sociedad lo lleva a esta
tendencia.
Las Reglas del Método Sociológico: se
partió de las premisas de que la criminalidad es
normal y que la criminalidad es un hecho social que debe ser
explicado socialmente. Con ello se comenzó a explicar
que el comportamiento desviado es de importancia, debido a
que da comienzo al estudio de que la criminalidad y el
delito, como el comportamiento desviado en general, pudiese
ser observado, comprobado y se convirtiera en una
categoría del conocimiento sociológico, pasando
del plano individual, al plano social.
En síntesis, para Durkein, la anomia es el
fracaso o ausencia de un sistema de convicciones morales
arraigadas colectivamente para una persona o grupo
social.
Robert K. Merton.
Para Merton, la inquietud de que esta teoría a
través del desarrollo de una interpretación social
del comportamiento desviado (criminal), de que la
desviación y el crimen son inherentes a cualquier sociedad
y que la fuente de las conductas desviadas y del delito es la
misma sociedad, se avoco a la tarea de una sistematización
del concepto de anomia.
Este autor, introduce en la teoría el factor
cultural, separando la estructura cultural de la estructura
social. Teniendo entonces que la estructural cultural entiende
las concepciones generales de objetivos y las normas,
según las cuales los hombres se orientan; y la estructura
social, consiste en el sistema de relaciones sociales que son de
varias maneras determinantes para cada uno como miembro de la
sociedad.
De lo anterior se puede entonces expresar que la
estructura cultural esta representada por el grupo de normas que
regulan el comportamiento de un grupo o de la sociedad; y la
estructura social, constituida por los roles y el estatus social,
es en donde se genera la anomia, se destacan dos elementos:
objetivos y medios. Los objetivos que vienen dados por la
estructura cultural y los medios que permiten alcanzarlos se
encuentran inmersos en la estructura social y que se encuentran a
disposición de todos los miembros de la
sociedad.
Se tiene entonces que cuando existe equilibrio entre los
objetivos y medios, las sociedades son relativamente unificadas y
estables, aunque cambiantes (situación ideal) y que cuando
las aspiraciones culturales prescritas y los caminos socialmente
estructurales para llegar a ellos se encuentran disociados, se
generan conductas anómalas. Llevando al individuo expuesto
a dicha disociación a aceptar o rechazar los fines o los
medios, según sea el caso.
Se puede entonces expresar, de todo lo desarrollado
hasta ahora del pensamiento de Merton puntualizar las siguientes
situaciones problemáticas:
Desequilibrio cultural entre fines y medios:
objetivo e instrumento.Universalismo en la definición de los fines,
extensión a todos los ciudadanos.Desigualdad al acceso a las oportunidades:
limitaciones a bajo nivel social.Disfunción: entre valores y
normas.
Como respuestas a esas diferentes situaciones
problemáticas, Merton destaca cinco formas adaptativas del
hombre al medio social:
a) Innovación: el sujeto ve a
través de medios ilícitos o delincuenciales una
buena forma de conseguir sus objetivos. Es la única
forma criminal de todas. Merton defiende que la
mayoría son de clase baja.b) Conformidad: el individuo cree que debe
conseguir los objetivos con los medios lícitos
exclusivamente. Esta respuesta es la mayoritaria dentro de la
sociedad.c) Ritualismo: se renuncia a conseguir las
metas y objetivos socialmente descritos como exitosos. Es una
desviación no delictiva, que suele darse en clases
medio-bajas.d) Apatía: también se denomina
retraimiento; es un alejamiento de los valores culturales de
la sociedad en cuanto a objetivos de éxito y a los
medios no lícitos. Suelen dar lugar a
alcohólicos, mendigos, vagabundos, etc.e) Rebelión: un grupo o colectividad
pone en duda los valores establecidos. Estas personas
anteriormente han intentado lograr los éxitos sin
desviación pero han fracasado.
Teoría de
la Reacción Social o Etiquetamiento (Labeling
Approach)
Las investigaciones del interaccionismo
simbólico, descansan sobre la observación de la
vida cotidiana, la cual presupone que toda conducta tiene un
significado que es interpretado por el individuo, gracias a que
ha aprendido los símbolos (el lenguaje, oral y corporal),
siendo este aprendizaje, el que le permite al hombre convivir,
adquirir una cultura, predecir la conducta de los demás,
adaptar su conducta a las exigencias de la sociedad, adoptar un
gol y la aceptación de los valores culturales.
Para Becker citado por García (p. 500), "el
fenómeno del etiquetamiento, es una manifestación
de relación de poder, donde se comprende la conducta del
desviado y también está constituida por la
acción de otros, que son aquellas personas que elaboran
las reglas de cuya violación fue encontrado
culpable", es decir, que el comportamiento desviado es
creado por la sociedad en el sentido, en que grupos sociales
ocasionan ese comportamiento, porque forman reglas, cuya
violación constituye un comportamiento
desviado.
Las normas, como reglas del comportamiento que son
elaboradas por los grupos sociales, se caracterizan por si una
persona viola estas normas grupales es considerada como desviadas
desde el punto de vista del grupo. La misma situación
perversamente desde el punto de vista del etiquetado como
desviado, pueden ser o son considerados como extraños,
aquellas personas que elaboraron las reglas, de cuya
violación fue encontrado culpable. Siendo estos los puntos
de vista del que impone la etiqueta y del etiquetado.
En el etiquetamiento, la proposición de mayor
interés es la clasificación de la acción
humana y un individuo como desviado o conformista. No sólo
le interesa el esquema de las normas, pues le interesa
también el proceso de calificación, y el proceso de
interacción, en cuyo desarrollo, unos hombres le atribuyen
a otros la condición de personas desviadas. Por la
aplicación de las normas son definidos como desviados los
violadores de las mismas.
Por todo lo antes expuesto, Becker concluye "que el
comportamiento desviado (del etiquetamiento), es creado por la
sociedad en el sentido, en que grupos sociales ocasionan ese
comportamiento, porque forman reglas, cuya violación
constituye un comportamiento desviado".
La teoría del "etiquetado" presenta las
siguientes características:
a) Consiste en un cambio de enfoque dentro de
las teorías del proceso social, no se interesa por las
causas del delito sino que analiza las situaciones
postdelictivas, es decir, cuando el delincuente es castigado
y "etiquetado" como criminal.b) La actividad criminal no existe como tal,
ningún comportamiento humano, por desviado que sea, se
convierte en delito sino en virtud de la actividad de las
instancias de control formal (si alguien roba y no es
detenido no puede ser calificado de
ladrón).c) No existe una distribución uniforme
de la delincuencia entre la población, la realidad
carcelaria tampoco es representativa de la objetiva medida de
la criminalidad. El estatus social es el filtro que
selecciona discriminatoriamente el adjetivo de
"delincuente".d) Proceso de estigmatización: el
individuo interioriza el rol de delincuente como consecuencia
del "etiquetado", lo cual le aboca hacia la carrera criminal.
Es la denominada desviación secundaria.
Esta teoría se denomina también de
la reacción social ya que, atendiendo a la
estigmatización o efecto criminógeno, la
sanción se base en dos conceptos:
La calificación de una conducta como desviada
la hace la propia sociedad cuando una conducta se aparta de
lo socialmente establecido.La reacción social es el
proceso generado tras el etiquetado. Es una
estigmatización que aumenta cuando el individuo,
además de haber delinquido, ingresa en prisión.
Es apartado de su contexto social y sometido a otro
que va a influir en él.
Tras ser etiquetado, el individuo ingresa en el grupo
penitenciario, asume nuevos roles que le provocan cambios de
distinta naturaleza, ese nuevo entorno acentúa su
estigmatización. El etiquetado de delincuente aboca al
sujeto a la carrera delictiva.
El aporte hecho por Lemert, se fundamenta en la
bifurcación que hace de la desviación, indicando la
existencia de una desviación primaria y de una
desviación secundaria. En tal sentido tenemos
que:
La desviación primaria no provoca efectos
singulares en la estructura sociológica, si no
están acompañados de reacciones de
reprobación, condena y aislamiento, que conducen al
individuo a reelaborar la percepción de sí
mismo y de su rol social.La desviación secundaria, asume una
importancia significativa, porque se convierte en el
mecanismo de justificación y de defensa frente a las
actitudes reprobatoria de la colectividad.
Para Lemert, citado por García (p. 502) "el
camino de la desviación y del delito en la sociedad
pluralista, dependen más de las posibilidades, de que los
institutos de control social reaccionen contra estos, tiene la
sola reacción del público".
Escuela de la Desorganización Social de
Chicago.
Las investigaciones criminológicas, encaradas a
nivel científico y sistemático, se inician
precisamente hacia 1920, en la Universidad de Chicago. Se llevan
a cabo con el objetivo de estudiar los fenómenos de
desorganización social que acompañan a los grandes
cambios económicos y urbanísticos de la ciudad y
planificar, sobre estos fundamentos, las reformas sociales
pertinentes. La así llamada "Escuela Criminológica
de Chicago" tiene su sede en el Departamento de Sociología
de dicha universidad, el cual fue creado en 1880.
En 1914 ingresa en el plantel de profesores de dicha
casa el periodista y sociólogo Robert Ezra Park. Este
notable investigador, reúne a su alrededor un equipo de
sociólogos, colegas y discípulos suyos, que son
quienes llevan adelante la serie de trabajos
criminológicos que hace célebre a la escuela. Las
áreas socioeconómicas, las pandillas adolescentes y
las subculturas que tenían en jaque a la ciudad, fueron
sin duda sus temas predilectos. Sin embargo, también se
distinguieron por el estudio de los distintos patrones de las
carreras criminales, así como por el diseño de
tablas de predicción, relativas a la libertad bajo
palabra.
De esta manera, inician y plasman la pujante
tradición ecológica, que virtualmente va a acaparar
los mayores afanes investigativos de la sociología
norteamericana e incluso de la inglesa. Esta orientación
encarna fundamentalmente el positivismo y el cientificismo de
Comte y Spencer, no el de Emilio Durkheim. Sus estudios,
comúnmente comprendidos bajo la denominación de
Social Surveys, se caracterizan, en efecto, por las siguientes
notas: son empíricos, concretos, detallados, de limitado
alcance, de corte antiteórico, y ejecutados con una
metodología meticulosa que privilegia la
cuantificación y codificación de datos casi hasta
la exageración.
Otro de los grandes exponentes de esta escuela fue Edwin
Sutherland, con su teoría de la Asociación
Diferencial y Teoría del Aprendizaje.
Teoría de
la Asociación Diferencial y Teoría del
Aprendizaje
La Teoría de la Asociación Diferencial de
Sutherland, parte de una concepción culturalista de la
desorganización social, según la cual,
constituía el síndrome de la ruptura de los viejos
cánones culturales y en este ámbito, donde comienza
a formarse los nuevos valores, aparecen comportamientos desviados
y criminales opuestos y negadores de los otros.
Esta teoría trata de explicar con la ayuda
diferencial de los grupos, el proceso por el cual una persona se
hace criminal. Una persona se hace criminal cuando aprende
más modelos de favorecer la infracción de la ley,
que modelos que la desaprueban.
Sutherland estudio al ladrón profesional y
observo que el hurto profesional no era una actividad individual
y aislada, sino que era algo que se aprendía en contacto
con otras personas (en relación con otros ladrones que
muestran como hacerlo: cuál es la técnica a usar y,
al mismo tiempo proporcionan ciertas actitudes que justifican la
criminalidad del acto).
Este autor insiste sobre la dimensión grupo y
sobre la dimensión aprendizaje que existen, según
afirma, porque el ladrón profesional existe (el
ladrón profesional no será un ladrón
profesional si, de alguna forma, no estuviera en contacto con
otros ladrones profesionales).
Se aprecia, entonces, que lo de "diferencial" significa
que (en la mayoría de los casos) un individuo se vuelve
delincuente al estar más frecuentemente en relación
con modelos criminales que con modelos no criminales (Sutherland,
no habla de individuos, sino de modelos, es decir: ejemplos,
palabras, actitudes, valores).
Para explicar esta teoría, se tiene
que:
a) El proceso del cual resulta el
comportamiento criminal no difiere en nada del proceso que
conduce al comportamiento normal (el individuo hace su
aprendizaje del crimen en el seno de una familia y de
diversos grupos, es decir, aprendía el mismo
título que él no criminal).b) El comportamiento criminal está
implicado en el sistema de la sociedad (hecho de asociaciones
de tipos diversos grupos), al igual que lo está el
comportamiento normal; cada uno está comportamiento
forma parte de una misma sociedad se tiene subgrupos, su
pandillas, sus planes de sus asociaciones, más o menos
accidentales; todos y cada uno de ellos son estructurados
conforme a una escala de valores que sus miembros
respetan.c) La personalidad criminal funciona en el seno
de este sistema, las asociaciones se crean a partir de los
intereses propios de una cierta categoría de
individuos; y la personalidad criminal está
involucrada ahí, o título que no está
una personalidad normal en las asociaciones que persiguen un
fin normal; ahora bien, como las asociaciones tienen un fin
cultural que les es propio, el valor de la cultura criminal
estimula en forma positiva la conducta criminal.d) Las diferencias individuales no juegan papel
alguno en el futuro de la persona criminal, sino en la medida
en que su participación en la cultura criminal sea
más estrecha (un niño está más
predispuesto al crimen, más por su medio familiar
deficiente que por su herencia o por los efectos de su
organismo). Se concluye de aquí, que una
integración satisfactoria en una buena sociedad,
reduciría considerablemente la influencia de los
factores criminógenos personales (en una delicada
cuestión de equilibrio entre las fuerzas pro y
antisociales de orden individual y colectivo).e) Los conflictos de intereses provocados en
las asociaciones diferenciales son los mismos que se
encuentran en el origen de toda especie de asociación
(el ser humano prácticamente no puede realizar nada
sólo por sus propios medios, sino que, para ello,
necesita relacionarse con otros que tengan objetivos
comunes).f) El nacimiento de asociaciones en competencia
más o menos violenta, puede conducir a la
desorganización de la sociedad por el debilitamiento
de los valores comunitarios (a un cierto grado, el
disgregamiento cultural crea una subcultura, integrada
alrededor de valores propuestos o diferenciales a los de la
comunidad; hecho que puede favorecer al surgimiento de la
subcultura criminal).
La Teoría
de Las Ventanas Rotas
En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof.
Phillip Zimbardo realizó un experimento de
psicología social. Dejó dos autos abandonados en la
calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta
color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona
pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una
zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos
abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un
equipo de especialistas en psicología social estudiando
las conductas de la gente en cada sitio.
Resultó que el auto abandonado en el Bronx
comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió
las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo
aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En
cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo
intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del
delito. Atribución en la que coinciden las posiciones
ideológicas más conservadoras, (de derecha y de
izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no
finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx
ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana
impecable, los investigadores rompieron un vidrio del
automóvil de Palo Alto.
El resultado fue que se desató el mismo proceso
que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo
redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio
pobre.
¿Por qué el vidrio roto en el auto
abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de
disparar todo un proceso delictivo?. No se trata de pobreza.
Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología
humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto
abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés,
de despreocupación que va rompiendo códigos de
convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como
que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y
multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez
peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia
irracional.
En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George
Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas',
misma que desde un punto de vista criminológico concluye
que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la
suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.
Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y
nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los
demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto
parece no importarle a nadie, entonces allí se
generará el delito. Si se cometen 'pequeñas faltas'
(estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de
velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son
sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego
delitos cada vez más graves.
Si los parques y otros espacios públicos
deteriorados son progresivamente abandonados por la
mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por
temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la
gente son progresivamente ocupados por los
delincuentes.
La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por
primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro
de Nueva York, el cual se había convertido en el punto
más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir
las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el
lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el
público, evasiones del pago del pasaje, pequeños
robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes.
Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro
un lugar seguro.
Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de
Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en
la experiencia del metro, impulsó una política de
'tolerancia cero'. La estrategia consistía en crear
comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a
la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado
práctico fue un enorme abatimiento de todos los
índices criminales de la ciudad de Nueva York. La
expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de
solución autoritaria y represiva, pero su concepto
principal es más bien la prevención y
promoción de condiciones sociales de seguridad.
No se trata de linchar al delincuente, ni de la
prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los
abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia
cero.
No se trata tampoco de la pena de muerte ni del ojo por
ojo ni siquiera de bajar la edad penal, sino más bien un
conjunto de ideas que debidamente aplicadas deberían
resultar en un beneficio para cualquier sociedad.
No es tolerancia cero frente a la persona que comete el
delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.
Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas,
respetuosas de la ley y de los códigos básicos de
la convivencia social humana.
Teoría del
Patrón del Delito
A inicios de la década de los ochenta,
Brantingham & Brantingham comenzaron a trabajar en los
movimientos (en el tiempo y el espacio) de las personas que
cometen delitos, desarrollando así la teoría de del
patrón delictivo.
Esta teoría trata de dar explicación al
hecho de que la distribución de los delitos en los
escenarios urbanos no es uniforme ni aleatoria, sino que presenta
patrones claramente identificables particularmente, estos autores
estuvieron influenciados por el enfoque de las actividades
rutinarias, planteando que la distribución del delito se
asocia a la distribución de las actividades claves de la
comunidad, y se relaciona con la familiaridad que el infractor
tiene con ciertos espacios urbanos y no con otros. De modo que el
delito ocurrirá en unas localizaciones concretas
impredecibles, que están definidas por la
intersección entre las oportunidades para el delito que
ofrecen las actividades rutinarias de los ciudadanos y el
conocimiento que el infractor tiene de esos lugares.
Estos autores señalan que incluso los infractores
habituales pasan la mayor parte del día realizando otras
actividades no delictivas. Asumen que los patrones de movimientos
de los infractores en el espacio y en el tiempo son iguales a los
de cualquier otra persona y seguido las personas que en
algún momento cometen un delito pueden tener
también un empleo y una familia y salen a comer y a
comprar como todo el mundo. Al mismo tiempo, el resto de la
población está inmersa en sus actividades
habituales y se desplaza entre ellas. Por tanto, los elementos
que dan forma a las dinámicas de las actividades ilegales
de nuestras ciudades, también dan forma a las
dinámicas de las actividades delictivas.
Como ejemplos del modo en que las dinámicas
legales de nuestra vida diaria tal forma a los patrones del
delito se tienen los siguientes: las peleas ocurren con mayor
frecuencia los viernes y sábados por la noche; los hurtos
en comercios se concentran en la franja horaria en que
están abiertos los negocios y además, se producen
más en tiendas que en otras. Por tanto, una adecuada
comprensión del delito precisa de conceptos y modelos que
tengan en cuenta la no uniformidad y la no aleatoriedad que
caracterizan a los elementos delictivos.
Esta teoría, se divide en cuatro puntos claves,
los cuales permiten una mejor comprensión de la misma a
través del estudio de estos elementos:
Disminución de la distancia.
Se trata de un patrón bien establecido
empíricamente en la criminología, que viene
detectándose desde los años 50, y que hace
referencia al hecho de que la mayoría de infractores
cometen una gran cantidad de los delitos relativamente cerca de
su hogar.
Este patrón se debe tomar en cuenta para
determinar cómo sería el área de
búsqueda de objetivos/víctimas de un único
factor. El área de mayor intensidad búsqueda es la
más cercana al lugar, decayendo la intensidad de
búsqueda al aumentar la distancia. Esto es lógico
por el gasto y el esfuerzo necesario para viajar más
lejos. Además, el infractor dispone de un mayor
conocimiento espacial y sobre posibles objetivos y rutas de
escape en las zonas que frecuenta. Hay que señalar que
inmediatamente alrededor del hogar suele haber lo que se denomina
una zona de seguridad, una pequeña zona en la que apenas
delinquiría el infractor puesto que si podría ser
reconocido.
Espacios de actividad y conocimiento.
Normalmente, un individuo (sea o no infractor) conoce
bien las zonas en que reside y los lugares en que desarrolla
actividades, así como los caminos para desplazarse entre
esos lugares. Es decir, conoce bien ciertos modos, y las rutas
que emplea para desplazarse entre los nodos. El conjunto de nodos
que habitualmente visitamos, junto con el conjunto rutas por las
que nos desplazamos, constituyen el espacio de actividad. Las
áreas que quedan dentro de nuestro campo visual cuando
estamos en el espacio de actividad constituyen el espacio de
conocimiento. Fuera de estos lugares, hay otras muchas zonas de
la ciudad que la persona no conocen detalles, y que por tanto,
están fuera de su espacio de conocimiento.
Las personas que cometen delitos tienen patrones espacio
temporales de movimiento similares a los de todo el mundo. Del
mismo modo que cualquier persona realiza sus actividades
cotidianas en sus espacios de actividad y alrededores, los
infractores tienden a cometer los delitos en sus espacios de
actividad y conocimiento, cerca de los nodos rutas que
habitualmente emplean.
Patrón de delitos para un
individuo.
Combinando el conocimiento sobre la tendencia a
delinquir en las zonas conocidas, en áreas relativamente
pequeñas alrededor del hogar u otros lugares clave, con
los conceptos de espacios de actividad y conocimiento; la
teoría establece que un patrón plausible de
actividad delictiva sería en zonas cercanas a sus espacios
de actividad.
Hay que tomar en cuenta, que en esos lugares deben
existir objetivos atractivos para el delincuente, y que infractor
y objetivo han de coincidir en el espacio y en el tiempo,
así que los patrones de actividad de infractores y
víctimas tienen que coincidir en esos mismos puntos y que
la víctima sea evaluada como un buen objetivo.
Generadores y atractores del delito.
Otro aspecto que determina cómo sería el
patrón delictivo, en una ciudad o comunidad, es la
localización de dos tipos de lugares: los generadores del
delito y los atractores del delito, los cuales podemos
representar de la siguiente manera:
Lugares generadores del delito: son lugares
en los que coinciden gran número de personas por
razones relacionadas sin motivaciones criminales, pero los
que pueden acabar ocurriendo delitos. Por ejemplo, estadios
deportivos o un concierto musical. Algunas personas que no
fueron al lugar con intención de cometer un delito
pueden acabar haciéndolo, al presentárseles la
oportunidad (tal vez observa una cartera desatendida ocurra
una agresión como consecuencia del consumo excesivo de
alcohol).Lugares atractores del delito: son zonas
concretas que representan oportunidades conocidas para el
delito y a las que los infractores acuden con la
intención de cometer un delito concreto. Por ejemplo,
zonas de ocio nocturno, ciertos transportes públicos,
estacionamientos etc. Los infractores pueden recorrer grandes
distancias para llegar a estos emplazamientos propicios para
la comisión del delito.
Teoría
General de la Delincuencia o del Autocontrol
Esta teoría señala la utilidad
del control social como instrumento eficaz para que los
individuos puedan anticipar las consecuencias que les puede
ocasionar la comisión de una transgresión o delito.
Llevándolos a sopesar esas consecuencias e
inhibiéndolos en algunos casos de la comisión de
dichos actos.
Gottfreson & Hirschi parten de la premisa que
cualquier persona ha tenido la tentación en alguna
ocasión de hacer algo "malo", pero la mayoría de la
gente, ante la posibilidad de ver expuesta su conducta a la luz
pública, se inhibe de esta tentación. En cambio,
aquellos que tienen poco que perder se dejarán tentar en
mayor proporción.
Partiendo de que el control social es el conjunto de
prácticas, actitudes y valores destinados a mantener el
orden establecido en las sociedades, y aunque a veces el control
social se realiza por medios coactivos o violentos, el control
social también incluye formas no específicamente
coactivas, como los prejuicios, los valores y
las creencias. En tal sentido estos autores, dimensionan al
control social en su teoría se la siguiente
manera:
Las relaciones sociales: las relaciones sociales
fuertes fomentan la conformidad. Por el contrario, para
aquellos individuos que no se sientan muy vinculados con su
familia, amigos o compañeros de trabajo, los costes de
la conducta desviada son mayores.La estructura de oportunidades: quienes cuentan con
más oportunidades legítimas para satisfacer sus
intereses tendrán más ventajas en la
conformidad. Los que tienen poco control o reducida confianza
en el futuro tienen más posibilidades de presentar
pautas de conducta no convencionales.- La implicación: una fuerte implicación
en actividades lícitas (trabajar, estudiar, practicar
deportes) inhibe el comportamiento desviado. La ausencia de
actividad en estas facetas cotidianas puede suponer terminar
empleando el tiempo en actividades no
legítimas.
Las creencias: los individuos que
aceptan y asumen las pautas morales preponderantes en la
sociedad en la que se inscriben y que respetan la autoridad
tendrán más facilidad para reprimir las
tentaciones, que los que se muestran más disconformes
a estas pautas morales.
Teoría de
la Subcultura Delincuente
Cohen desarrolló su teoría de las
Subculturas Delictivas colocando como objeto de su
análisis a la delincuencia juvenil, específicamente
el grupo integrado por jóvenes de sexo masculino cuyas
familias pertenecen en su mayoría a la clase obrera. Su
actividad en el grupo se va a caracterizar porque el delito es
para ellos una actividad que les produce placer, satisfacer el
ocio y les permite elevar su status dentro de su grupo
(Delincuencia Expresiva); ese placer es originado en el
daño que ocasiona al semejante (Delincuencia Maliciosa), y
en producir temor a los otros grupos en vista de desafiar el
orden jurídico establecido (Oposición a las Normas
Dominantes). Por otro lado, los delitos que comete el grupo
serán de la más variada índole
(Versatilidad); todos ellos ejecutados sin mucha
planificación (Búsqueda de Placer a Corto Plazo),
pero caracterizados por una plena solidaridad con los otros
miembros del grupo (Énfasis en la Autonomía del
Grupo), contrariamente a las relaciones con los otros grupos con
los cuales tienden a ser hostiles y resistiéndose a toda
la gama de instituciones, como la escuela y la familia, que
perseguirán regular su comportamiento.
Según Cohen la subcultura criminal
se caracteriza por:
1) Es gratuita (no lucrativa; en el sentido de
que los propios hechos criminales no persiguen la
obtención de un beneficio económico sino otros
objetivos), maliciosa (por cuanto la satisfacción
deriva precisamente de la disconformidad de los otros),
destructiva (porque se enorgullece de hacer aquello que es
incorrecto según los estándares de las clases
medias).2) Una actitud valorativa ambivalente, cuando
menos respecto a las normas de la cultura oficial. Hedonismo
inmediato porque la subcultura propugna una
satisfacción inmediata frente a la postergación
del placer que caracteriza la actitud de las clases medias.
Espíritu de grupo en cuanto intolerancia de toda
restricción o limitación que trate de ejercerse
desde el exterior de la propia subcultura.3) La subcultura criminal es una subcultura de
grupo y no una solución privada,
individual.
Admite la existencia de una pluralidad de tipos de
delincuentes juveniles, algunos de los cuales vendrían
determinados no ya por factores subculturales, sino
psicogenéticos. Pero su enfoque es sociológico, a
Cohen no le preocupa por qué un joven pasa a formar parte
de una determinada subcultura, sino por qué existen las
subculturas criminales y cuál es la génesis de las
mismas.
El problema en definitiva es cómo y por
qué surgen las subculturas, y cómo se relacionan
éstas con la sociedad oficial o mayoritaria. Para Cohen,
una y otra clase social tienen sus respectivos códigos de
valores. La clase media, por ejemplo, pone un especial
énfasis en la movilidad social, en la eficiencia y en la
responsabilidad individual, en la racionalidad para perseguir sus
objetivos, en el respeto a la propiedad, en la constructividad en
el uso del tiempo libre y, sobre todo, en el ahorro y en la
postergación o aplazamiento del placer. La clase social
baja, por el contrario, concede mayor significación a la
fuerza física y a la colectividad y mucho menor que las
clases medias al ahorro y a la posposición del
placer.
El joven de las clases sociales bajas participa en buena
medida de ambos sistemas de valores. Aunque pertenece a la clase
trabajadora, sus propios padres se sienten atraídos por el
estilo de vida y modelos de la clase media, actitud reforzada por
el sistema educativo que promueve los estándares de
ésta y responde a sus exigencias. Un continuo bombardeo
institucional le sugiere la aceptación de la cultura
convencional como requisito imprescindible del éxito y
estima sociales. Pero al enfrentarse con los valores de las
clases medias, se encuentra en una situación de desventaja
porque no sólo no se aplican a su status, sino que
disminuyen la estima de sí mismo.
Según Cohen, dicho conflicto admite
tres opciones:
Adaptación (college boy): El college boy
trata de asumir valores culturales y sociales de las clases
medias, a pesar de las insalvables carencias escolares,
sociales e incluso lingüísticas para adaptarse al
estilo de vida de aquellas.Transacción o pacto (corner boy): El corner
boy representa la respuesta más común, de
acomodación social.. No rompe frontalmente con la
sociedad oficial, pacta y convive con ella. Acepta las
limitaciones que derivan de su pertenencia de clase y trata
de aprovechar las oportunidades del medio. Es fiel a los
valores de su grupo, pero no opta de modo manifiesto por la
vía del delito.Rebelión frente a los valores de las clases
medias (delinquent boy): El delinquent boy resuelve su
frustración de estatus enfrentándose de forma
abierta a los valores convencionales de las clases medias.
Como dice Cohen, la subcultura delincuente no acepta
"pactar". No tolera ninguna ambigüedad.
Teoría
Integradora
El punto de partida en su teoría viene inspirado
en encontrar una explicación de la delincuencia,
integrando los aspectos más relevantes de cinco grandes
teorías: la teoría de las culturas, la
teoría de la desigualdad de oportunidades, la
teoría del aprendizaje social, la teoría del
control y la teoría de la asociación
diferencial.
Mediante esta teoría, Farrington trata de
explicar cómo se produce la delincuencia juvenil (para
ello intentar aplicarla a las variedades más comunes de
delincuencia juvenil masculina). En su opinión la
delincuencia se produce mediante un proceso de interacción
entre el individuo y el ambiente, que él divide en cuatro
etapas (a la que posteriormente añade una quinta), dichas
etapas son:
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