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Historia de la esclavitud (página 4)



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El sexto decenio del siglo XIX señala el apogeo del
movimiento en pro de la libertad económica iniciado por los
fisiócratas y Smith. Mientras Ios Estados de la Europa
occidental se unían por una red de tratados librecambistas,
en América era abolida la esclavitud y en Rusia la
servi-dumbre. El movimiento hubo de enfrentarse continuamente con
tendencias opuestas que aparecieron en primer plano hacia
1880.

El Islam y la
esclavitud en las sociedades árabes y africanas

Herencia y diferencia.

La esclavitud de los negros a manos de los árabes
fue radicalmente diferente a la practicada por sus homólogos
europeos. Fue más compleja y variada, en función de la
época y el lugar. Así, la esclavitud de los zanj en
Iraq no se parecía a la esclavitud en Zanzíbar. Tampoco
los árabes son un grupo racial o religioso; algunos
árabes son negros y otros blancos, algunos son musulmanes y
otros son cristianos o judíos.

Una de las mayores diferencias entre la esclavitud
árabe y la europea fue que, en el primer caso, los esclavos
procedían de todas las razas y casi nunca eran empleados
para la producción agrícola; los esclavos no fueron el
motor de la economía árabe. Por lo general, durante la
esclavitud árabe no hubo grandes extensiones de plantaciones
de azúcar donde los esclavos trabajaran a golpe de
látigo bajo un sol abrasador. A diferencia del comercio
europeo de esclavos negros, las evidencias físicas del
comercio árabe son muy difíciles de rastrear. No hubo
guetos, instituciones mentales o prisiones donde se retuviera a
los africanos. Muchas mujeres fueron capturadas en África
para servir en los infames harenes árabes; sin embargo, sus
hijos de padres árabes nacían libres y, de este modo,
podían heredar las posesiones y el estatus de sus padres, y
todos ellos se integraban por completo en la sociedad. Así,
muchos africanos ascendieron de rango gracias a sus padres
árabes. Los infames eunucos eran estériles, pero el
resto de esclavos iría casándose gradualmente con
mujeres no africanas y así se facilitó que la cultura y
la descendencia de los negros fueran absor- bidas en las de los
árabes. El concepto de raza en el mundo árabe, tan dis-
tinto al europeo,ayudó a que casi toda la población
negra capturada en Áfri- ca se mezclara con la
población árabe mayoritaria. Sin embargo, en Occi-
dente no había modo de superar los "estigmas
raciales". 

El Islam y la esclavitud.

Cuando surgió el Islam, la guerra y la servidumbre
eran características de la vida en África y en Arabia.
Tanto el Judaísmo como el Cristianismo existían entre
ciertas tribus árabes y, al igual que estas religiones, el
Islam no ilegalizó abiertamente la esclavitud, aunque
sí prohibió claramente que los esclavos fueran tratados
como una mercancía. El Corán, en todas sus referencias
a la esclavitud, invita al creyente a liberar a los esclavos como
un modo de expiar los pecados. La frase "emancipar al esclavo y
alimentar al huérfano" se repite constantemente a lo largo
del Corán como un acto que atrae el favor de Dios.
También se establecieron normas para mejorar las leyes
preislámicas relacionadas con el trato hacia los esclavos.
Tenían derecho a estar bien atendidos, a vestirse con la
misma ropa y a comer el mismo alimento que sus amos. Estas
personas esclavizadas eran más parecidas a los criados
forzosos de Europa que a los "esclavos-mercancía" de las
Américas.  

Se convirtió en un principio fundamental de la
jurisprudencia islámica que la condición natural y, por
tanto, el estatus que debe darse por supuesto en el ser humano,
es la libertad. A pesar de esto, hubo personas codiciosas y
malintencionadas que ambicionaban hacer esclavos entre sus
hermanos y hermanas musulmanes y entre otros africanos. Hubo
también muchas tribus árabes de cristianos y
judíos y otros árabes de la región que continuaron
con su tradición esclavista. Dado que la Sharia
islámica tenía leyes relativas a la esclavitud, los
oportunistas la consideraron como algo permitido por Dios y
consustancial a la vida misma. Las numerosas leyes a favor de la
manumisión fueron mantenidas oportunamente al margen de la
sociedad.

Algunos europeos demasiado entusiastas siempre han
presentado una sobreabundancia de datos sobre el comercio
árabe de esclavos negros, para aliviar así su
sentimiento de culpa al respecto. "Bueno, los árabes
también lo hicieron" se ha convertido en el comentario
habitual entre los historia-dores contemporáneos. Por
desgracia, muchos historiadores afroamericanos que sólo
disponen de estas fuentes europeas para conocer la historia han
tomado como algo incuestionable estas informaciones de segunda
mano intencionadamente manipuladas. Sin embargo, es bien conocido
el hecho de que los europeos, en sus representaciones
artísticas de las incursiones esclavistas, siempre han
retratado deliberadamente a los comerciantes de esclavos como
musulmanes negros o árabes.

Los eunucos en el comercio árabe de
esclavos.

El grupo de esclavos más caro en las sociedades
árabes era el de los eunucos, hombres castrados que
procedían de Europa, aunque también de Darfur,
Abisinia, Kordofán y otras naciones africanas. Resulta una
ironía que, gracias a su ausencia de capacidad sexual,
obtuvieran grandes privilegios, mientras que los privilegios de
las mujeres procedían de su sexualidad. Por lo general,
quienes los convertían en eunucos eran monjes coptos de
Egipto, pero también un grupo de árabes conocido como
los chamba. Muchachos jóvenes, víctimas de incursiones
y de guerras, eran sometidos a la horrible, incalificable e
inhumana monstruosidad de la castración sin anestesia, la
cual producía un 60% de mortalidad. Para detener la
hemorragia se colocaba carbón al rojo vivo en la herida
abierta, lo cual provocaba la coagulación de la sangre,
acompañada del más increíble de los gritos que un
ser humano pueda emitir. El precio de sobrevivir a este terrible
y brutal acto era una vida de influencia y lujos; para reflejar
la riqueza de sus amos, éstos les obsequiaban con
vestimentas de seda, caballos de pura raza árabe y joyas.
Resulta una paradoja que los eunucos fueran apreciados y muy
venerados como una élite dentro de la sociedad árabe, a
pesar de ser esclavos. Es evidente que no eran esclavos
pisoteados ni oprimidos. El actual término "esclavo" estaba
lejos de ser un tabú, como lo demuestra el hecho de que la
mayoría de las personas piadosas se hiciesen llamar
"esclavos de Allah" (abdullah).

Árabes y negros.

La relación entre árabes y negros ha estado
repleta de complejidades vinculadas a un nexo cultural. Lo
más importante a destacar es que la definición de
"negro" que comenzó en el siglo XVIII aún no
existía en este periodo, y que algunos de los llamados
árabes lo eran desde el punto de vista
lingüístico, pero eran negros desde el punto de vista
racial. De este modo, el comercio de esclavos africanos no
sólo fue obra de árabes asiáticos o
caucásicos, sino también de árabes negros, es
decir, negros que hablaban el árabe como primera lengua y
que habían abrazado la cultura árabe. Estos negros
formaban parte de la sociedad árabe y durante generaciones
habían estado residiendo de manera permanente dentro del
mundo árabe. Se veían a sí mismos como
árabes, al igual que los afroamericanos se definen a sí
mismos como de nacionalidad estadouni-dense, sin que ésta
entre en conflicto con su más amplia identidad
africana.

Sin embargo, no hay duda de que la situación de los
negros en la sociedad árabe llegó a estar relacionada
con la esclavitud. La palabra para "esclavo" (abd) se
convirtió en el modo coloquial de referirse a los negros.
Otras palabras como haratin se relacionan con la clase social
inferior de los negros. Como en el caso de Hanns Vischer, quien
pensaba que la piel "negra" de los africanos los convertía
en una raza de esclavos, también entre los eruditos
árabes de origen caucásico hubo algunos racistas. Pero
también existen pruebas del rechazo hacia el comercio de
esclavos, como resulta evidente en los escritos de Al-Nasiri.
Libros como Tanwir al-Gabbash fi fasl al-Sudan wa al-Habash , de
Ibn al-Yawzi, y Los negros y su superioridad sobre los blancos ,
de Ibn al-Marzuban, dan testimonio de ello. De este modo, la
herencia de los negros presente en estas tierras árabes
–y más tarde turcas– estaba lejos de haber sido
sometida por completo. Los negros ocuparon altos cargos
militares, administraron las provincias y gestionaron la
imponente Mezquita de La Meca. A mediados del siglo XI, el califa
africano Al-Mustansir gobernó Egipto junto a su  madre,
una esclava sudanesa con una notable fortaleza de carácter.
No existen ejemplos parecidos en el Nuevo Mundo. Los negros,
incluso los que fueron esclavizados, jugaron un papel importante
en la historia y la política de estas regiones antes de la
Primera Guerra Mundial, e incluso durante la misma.

La revuelta de los zanj.

Los zanj protagonizaron la resistencia más
destacada contra la esclavitud árabe. Eran esclavos
procedentes en su mayoría de África Oriental, que
fueron obligados a trabajar en las terribles y húmedas
salinas de Shatt-al-Arab, cerca de Basora, en el actual Iraq.
Conscientes de su gran número y de las condiciones opresivas
de trabajo, los zanj se revelaron en tres ocasiones. La mayor de
estas rebeliones se prolongó desde el año 868 hasta el
883, periodo durante el cual infligieron una derrota tras otra a
los ejércitos árabes enviados para reprimir la
revuelta. Durante unos 14 años, lograron notables victorias
militares e incluso fundaron su propia capital –Moktara, la
Ciudad Elegida–, la cual, en su apogeo, se encontraba a 70
millas de Bagdad. Moktara poseía inmensos recursos que
permitieron la construcción de no menos de seis ciudadelas
inexpugnables en las cuales había arsenales donde se
fabricaban armas y buques de guerra. Los logros de los zanj
resultan aún más impresionantes si tenemos en cuenta
que tuvieron lugar durante el apogeo del Imperio Abbasí. Un
Imperio que gobernaba de manera directa sobre Iraq, Mesopotamia y
el oeste de Persia, y de manera indirecta sobre territorios que
se extendían desde el norte de África hasta Asia
Central, y desde el Mar Caspio hasta el Mar Rojo.

Finalmente, tras doblegar a los zanj , el victorioso
general abbasí Muwaffaq desestimó todas las peticiones
de los propietarios de esclavos, quienes pretendían que los
zanj regresaran al trabajo. En cambio, Muwa-ffaq reconoció
la fortaleza de los zanj e incorporó a miles de ellos a las
pro- pias fuerzas gubernamentales. Los efectos de esta intensa
rebelión ten- drían eco en el mundo árabe,
frustrando todos los intentos de imponer el trabajo en masa a los
esclavos hasta el siglo XIX, cuando los mercados europeos que
eran proveídos de especias y cocos por los árabes
controlaron Zanzíbar. 

La historia árabe y turca está repleta de
violentas sublevaciones de africanos. Otra destacada batalla que
resuena en la historia árabe hasta el día de hoy es
conocida como "la batalla de los negros". Tuvo lugar en Egipto,
en 1169, entre las fuerzas leales a los fatimíes y el
ejército de Saladino.

África y el Islam.  

El Islam nació en una Arabia multiétnica
situada a 22 km. de la costa del continente africano. Antes del
ascenso del Islam, Etiopía, una superpotencia de la
época, se había anexionado durante siglos lo que hoy
son el Yemen y algunas partes de Arabia Saudita. Las referencias
coránicas al poderoso ejército del general etíope
Abraha, quien marchó hacia La Meca con un grupo de
elefantes, dan testimonio del poder del antiguo imperio de
Etiopía.

Los africanos se cuentan entre el primer grupo de
personas que aceptaron la nueva religión traída por el
Profeta Muhammad. Se dice que cuando el etíope Bilal, uno de
los musulmanes más legendarios y venerados, oyó hablar
por primera vez del Islam, lo llamo la "antigua religión".
La llamada a la oración que hoy resuena en las tierras
musulma-nas fue difundida por vez primera por una voz africana
(la de Bilal).

El Islam se convirtió en un rasgo constante de
África cuando, en el año 612, el Profeta Muhammad
envió a Etiopía un primer grupo de entre los musulmanes
más antiguos para que recibiera protección del Negus
frente a la persecución de los árabes; ésta fue la
primera hégira (hiyra,emigración). De este modo, el
Islam se difundió por África antes incluso de que lo
hiciera por Medina.

Es importante señalar que, si bien, por lo general,
el Islam se difundió por África de manera
pacífica, también tuvo que ganar algunas batallas, como
las guerras de riddah, para obligar a los árabes a continuar
siendo fieles al Islam. A medidos del siglo X, durante el
gobierno del califa omeya Abdul-Rahman III (929-961), musulmanes
de origen africano navegaron hacia el oeste desde el puerto
español de Delba (Palos), adentrándose en el
"océano de oscuridad y niebla". Después de una larga
ausencia, regresaron con un gran botín desde una
"extraña y curiosa tierra". Es evidente que personas de
origen musulmán fueron conocidas por acompañar al Nuevo
Mundo a Colón y a algunos exploradores españoles
posteriores. También se informa de que los descendientes de
Kanka Musa de Malí llevaron a cabo un viaje épico con
una gran flota de 2.000 barcos en busca de las
Américas.Recientes investigaciones lingüísticas,
culturales y arqueológicas llevadas a cabo en Brasil y
Perú ofrecen evidencias documentales de que los musulmanes
mandinkas de África Occidental habrían explorado la
América precolombina. El Islam se difundió a
través de África Occidental de la mano de comerciantes
africanos como el pueblo fulani, desde una época tan
temprana como el siglo VIII, y estaba ya firmemente establecido
hacia el siglo XI. El rumbo pacífico y permisivo que el
Islam tomó en África Occidental se debió en gran
medida a que los difusores de la fe eran cultural y
étnicamente iguales a quienes la recibían. También
las religiones indígenas africanas tenían muchos
elementos en común con el Islam, como la inmolación de
animales, la oración comunitaria, el respeto a los
antepasados, la circuncisión, la poligamia, los obsequios en
forma de dote a la novia y el mundo de los espíritus o
yinns. En África, el mundo de los espíritus bori y zar
sirvió de puente hacia el mundo islámico de los yinns,
quienes, al igual que los espíritus africanos, podían
ser amigos o enemigos.

Estas similitudes entre el Islam y las religiones
indígenas africanas facilitaron una conversión general
pacífica y la tolerancia religiosa en África
Occidental. Por lo tanto, el Islam permitió a la cultura
africana seguir siendo exclusivamente africana y un Islam
sufí tradicional se fue moldeando en África a lo largo
de los siglos. Este tipo de Islam llegó incluso a remodelar
la cultura islámica en territorios más allá de
África. 

En su libro El África negra precolonial
(pág.163), Cheikh Anta Diop escribe: "Por lo tanto, la
razón principal del éxito del Islam en África, con
alguna excepción, deriva del hecho de que unos pocos
árabes y bereberes se acercaron a ciertos reyes y notables
negros que luego lo difundieron de manera pacífica entre
quienes estaban bajo su jurisdicción […] Lo que debemos
destacar aquí es la naturaleza pacífica de esta
conversión, al margen de la leyenda que la rodea." En otra
parte del libro (pág. 102), el autor afirma: "Las conquistas
árabes deseadas por los sociólogos son necesarias para
sus teorías, pero no existen en realidad. Hasta el día
de hoy no hay documentos históricos fiables que fundamenten
dichas teorías." Por su parte, en su libro de 1991, Genocide
in Africa (pág. 10), Molefi Asante escribe: "La
religión del Islam convertía a cada comerciante o
viajero musulmán en un misionero en potencia, y el atractivo
de esta religión, con su parecido con las religiones
africanas, era mucho mayor que el del cristianismo."

Cuando el Islam proliferó en África en torno
al siglo IX, una de las primeras universidades fue fundada por
musulmanes africanos. Se llamó Sankoré y fue construida
en Tombuctú. Árabes y otros acudían a Sankoré
para aprender de eruditos africanos que disertaban sobre creencia
y jurisprudencia islámicas, astrología, ciencia y otros
muchos temas. Tombuctú era conocida por su erudición, y
allí los vendedores de libros formaban la élite
más rica de entre el colectivo de los
comerciantes.

La mayor parte de la historia africana posterior al
antiguo Egipto fue escrita en lengua árabe tanto por negros
como por árabes. El alfabeto árabe también
sirvió para escribir de manera aljamiada idiomas como el
suahili, el wolof o el mande. Durante cientos de años, el
árabe sirvió como idioma internacional de comercio, al
igual que ocurre hoy en día con el inglés. Parte de la
historia oculta de África está encerrada en hasta
700.000 manuscritos árabes escritos por antiguos eruditos
africanos. Uno de estos manuscritos, Tariq-ul-Sudan, detalla la
historia del África Occidental islámica, pero permanece
inaccesible para quienes no hablan árabe. Los historiadores
occidentales prefieren documentos como los manuscritos del Mar
Muerto, los cuales permanecen en sus tumbas de arena hasta que
encuentran la manera de tergiversar y eliminar su
contenido.

El auge de la esclavitud en el siglo
XVIII.

Durante el siglo XVIII, el comercio árabe de
esclavos experimentó un cambio brutal. Los portugueses
habían destruido la costa suahili y Zanzíbar se
convirtió en la base de la riqueza del Estado árabe de
Mascate. Hacia 1839, la esclavitud ya se había transformado
en  el principal negocio árabe. La demanda de esclavos
en Arabia, Egipto, Persia e India –pero, sobre todo, la de
los portugueses que ocuparon Mozambique– provocó una
ola de destrucción en África Oriental. 45.000 esclavos
pasaban cada año por Zanzíbar.

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Esclavos encadenados

Para satisfacer esta demanda de esclavos, los
árabes penetraban en el interior de África, siguiendo
las antiguas rutas de Bagamoyo, Kilwa y Tanga, donde dejaban un
rastro de terror y destrucción a su paso. Los saqueadores
árabes toparon con una salvaje resistencia, lo que supuso
que el comercio de esclavos provocara un índice de
mortalidad muy elevado. Muchos documentos hablan de caminos
plagados con los cuerpos de las personas más débiles y
de los moribundos, mutilados y abandonados con los grilletes en
torno a sus cuellos. Muchos, como en Tsavo (Kenia), se
convirtieron en comida para los leones. Los niños que
representaban una carga para la caravana de esclavos eran
brutalmente asesinados delante de sus madres.

Personas como Livingstone serían testigos de
primera mano de esta devastación, pero la historia escrita
por los europeos la consideró una característica
endémica de África, y no un genocidio reciente, sin
preceden-tes en la historia africana. Livingstone fue el
precursor del colonialismo, cuyo modelo se formuló para
salvar las almas de los paganos en nombre de Jesús y para
civilizarlos, con el fin de que su cultura fuera una mala copia
de la europea. Livingstone es retratado como la gran esperanza
blanca que liberó a África de este infierno.

De este modo, en el nombre de la humanidad, los
europeos, sobre todo británicos y belgas, conquistaron
África para acabar con la esclavitud árabe. Para los
africanos, un horror fue sustituido por otro, que asestó el
golpe definitivo: el colonialismo.

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Linkografía:

 

 

 

Autor:

Benedicto Cuervo
Álvarez

 

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