La Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII –
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La Junta Conservadora de los Derechos
de Fernando VII
Discurso de Orden con motivo de los 202 años
del 19 de abril
Formación de la Junta Conservadora de los
Derechos de Fernando VII: El último acto de Lealtad y
Obediencia a la Monarquía Española
Orador de Orden: Dr. Luis Rafael García
Jiménez.
Señores y Señoras.
Al llegar a la Casa, le solicité a unos
jóvenes bachilleres que desarrollan un proyecto del
Servicio Comunitario, de la UAM y de la UJAP que me ayudaran a
realizar una pequeña encuesta al azar, que
consistía en preguntarle a 10 de los asistentes a esta
Sesión: ¿Qué estamos celebrando hoy 19 de
abril? Las respuestas son las siguientes:
3 personas: el día de la independencia
4 personas: firma del acta de la
independencia
3 personas: movimiento independentista
Y de la prensa nacional y regional escogí 2:
Éstas son las reseñas sobre el día de
hoy:
1.- El Carabobeño: "Movimiento popular que
desconoció a las autoridades españolas para dar
inicio al proceso independentista" (Alfredo
Fermín).
2.- "… lo que puede considerarse como el punto de
partida para la independencia total de la provincia de
Venezuela". (Noti- Tarde. Charito Rojas).
Y en el portal de VTV:
"…el grito revolucionario que despertó una
escalada revolucionaria…" (www.vtv.gov.ve)
Enterados de lo que algunos de ustedes piensan y lo que
dice la prensa que se celebra hoy, voy a indicarles en nombre de
mi discurso de orden:
La Junta Conservadora de los Derechos de Fernando
VII. El último acto de Lealtad y Obediencia a la
Monarquía Española. En el transcurso de esta
intervención demostraré el porqué de esta
afirmación.
Los hechos que voy a exponerles están enmarcados
en un pasado y de ese pasado solo extraemos fragmentos. Y cada
historiador, de acuerdo a sus paradigmas, le dará su
explicación. Los intelectuales y los académicos
están claros que vivimos una crisis global de paradigmas,
ya los referentes teóricos del pasado no logran explican
las nuevas realidades pero siguen aferrados a su vieja manera de
pensar tanto los positivistas como los marxistas, permanecen
atados a la razón de la modernidad, a la razón de
su pasado.
En un país como el nuestro en donde todos se
creen conocedores de la historia, pero ese imaginario colectivo
está girando solamente en el período comprendido
entre 1810 a 1821, es decir, 11 años; y los más
preocupados llegan a 1830. Cuando vemos que la historia
indígena abarca más de 14.000 años, que la
colonia perduró por 300 años y que la vida
republicana lleva 182 años. Enfocarnos en esos 11
años nos lleva a cometer errores en señalar
qué se conmemora hoy. Caer en el presentismo y buscar en
aquel pasado soluciones a problemas actuales es muy común:
Aunque el viejo Marx se encargó de decir lo contrario,
algunos dicen que Bolívar era socialista. Cuando me
preguntan sobre si Bolívar era socialista yo le digo que
sí y que Páez era magallanero. Cada
generación escribirá o re-escribirá la
historia y su historia. Más aún la historia la
escriben los vencederos convertidos en clase
dominante.
No he venido hablar de la versión
anecdótica de aquel 19 de abril, no les voy hablar de lo
que me decían mis maestras de primaria y mis profesores de
historia de bachillerato. Ya que ellos pensando que los libros de
textos decían la verdad lo repetían y hacían
que nosotros repitiéremos que el 19 de abril fue el primer
paso de la independencia, que fue el inicio de la
emancipación o que fue una revolución. Entonces
podemos preguntarnos lo de Chirinos, Miranda, Gual y
España para mencionar los más emblemáticos
¿fue un mal paso o un mal inicio, mal visto por los
blancos criollos o mantuanos?
El 19 de abril de 1810 fue el último acto de
lealtad, sumisión y obediencia del grupo social que
ostentaba el poder económico, social, cultural y el
político a través del Cabildo. Con la
creación de la Junta Conservadora de los Derechos de Don
Fernando VII en lo menos que pensaron aquellos señores fue
en independencia.
Vamos a irnos a España para comenzar a hilar el
hecho histórico. A finales del siglo XVIII y principios
del XIX en Europa van a coexistir dos hegemonías: la
francesa en el continente impuesta por Napoleón Bonaparte
y la marítima y colonial detentada por los ingleses. Lo
cual los llevó a un prolongado estado de guerra entre
Inglaterra dueña de los mares y una Francia dueña
del territorio continental europeo (Ubieto y et al, 1969). Ese
período de confrontación lo podemos ubicar entre
1795 y 1815. Este enfrentamiento, aunado al bloqueo comercial de
Napoleón a Inglaterra, llevará a una disminuida
España a entrar en el conflicto. Quedando demostrado,
hasta hoy que las grandes potencias buscan siempre, para dirimir
la pugna de sus hegemonías, el territorio de países
más débiles, ajenos esencialmente al conflicto,
pero implicables en él por razón de su
situación geográfica y de las condiciones de su
política interior. (Ubieto, et al, 1969).
España se encontraba en una crisis interna; por
un lado, Carlos IV era un inepto e incapaz, en la práctica
quien gobernaba era su Ministro Manuel Godoy
(paradójicamente llamado el "príncipe de la paz")
y, por el otro lado, el pueblo que no miraba con buenos ojos las
relaciones sentimentales de la Reina María Luisa con el
Ministro Godoy. En su lucha contra Inglaterra Napoleón
busca alianza con España para invadir a Portugal, ya que
ésta mantenía relaciones comerciales con los
ingleses a pesar del bloqueo comercial. Esta situación
motivó a Bonaparte convencer a Godoy a firman el Tratado
de Fontainebleau el 27 de abril de 1807, de acuerdo al cual
España y Francia se repartirían el territorio
portugués, pero debía permitirse la entrada de
tropas francesas a territorio español, para lograr su
objetivo. Ya las tropas francesas se encontraban en el
país vasco. Godoy, abrumado por la realidad de una
invasión y por una nota de Napoleón reclamando: la
apertura comercial de la América española a los
buques franceses. Además del país vasco, a
comienzos de 1808 ya las tropas francesas estaban en Valladolid y
en Burgos. Godoy propone la marcha de la familia real a
Andalucía, permitiendo así la organización,
desde el Sur, de la resistencia o trasladarse a América
como lo había hecho el Rey de Portugal Juan VI (casado con
una hija de los reyes españoles).
El 17 de marzo, tras correr por las calles de Aranjuez
el rumor del viaje de los monarcas, los partidarios del
príncipe Fernando se conglomeraron frente al palacio real
y asaltaron la casa de Godoy, el cual será hecho
prisionero dos días después. El motín de
Aranjuez se prolongó por dos días, estos
acontecimientos llevarán al Rey a tomar la decisión
de ceder el trono a su hijo el 19 de marzo. El 2 de mayo se da el
levantamiento de Madrid siendo reprimida violentamente por
Joaquín Murat. Entre el 5 y el 6 de mayo en la ciudad
francesa de Bayona se llevaron a cabo una serie de renuncias
sucesivas: el rey Fernando VII devuelve la corana a su padre
Carlos IV y éste lo hace a favor de Napoleón
Bonaparte y el Emperador la concede a su hermano José I
(hasta entonces rey de Nápoles) quien gobernará a
España a partir del 7 de julio hasta junio de
1813.
España iniciará, de acuerdo a los
historiadores españoles (Ubiedo y et al, 1969), la guerra
de la independencia la cual culminará en 1814 con el
retorno de Fernando VII. Otras naciones europeas harán lo
mismo como Rusia en 1812 y la Alemana en 1813. El significado
histórico de las tres guerras de independencia antes
citadas, consiste esencialmente en el hecho de ser desarrolladas
por el pueblo. Como se puede observar la guerra por la
independencia en España coincide con las denominadas
primeras y segundas repúblicas en Venezuela, esto
demuestra el carácter de guerra civil que tuvo nuestra
guerra nacional. Hasta la llegada de Morillo a Margarita el 17 de
abril de 1815 con tropas españolas a partir de esa fecha
comenzamos a luchar con un verdadero ejército
profesional.
En las provincias españolas se formaron
espontáneamente Juntas Autónomas de Gobierno que
rechazaron a José I, conocido por el pueblo como "pepe
botella" y juraron fidelidad a Fernando VII, a la vez que
organizaban la resistencia militar contra las fuerzas francesas
aliándose con los ingleses. Se formará una junta
central denominada Junta Suprema Gubernativa, establecida en
Sevilla, representada por delegados de las juntas locales que
gobernará todo el territorio español no dominado
por los franceses.
Los acontecimientos suscitados en la Metrópolis
no tardarán de llegar al continente americano. En el
Virreinato de la Nueva España (México) se
enterarán a partir del 9 de junio de 1808; de inmediato el
pueblo dirigido por sus autoridades manifestará su apoyo a
Fernando VII. En el Virreinato del Río de la Plata, las
noticias llegarán en julio, el ayuntamiento de Buenos
Aires y el resto de las ciudades que conforman el virreinato,
propusieron el rechazo a Napoleón y que se
gobernará en nombre de Fernando VII, jurando lealtad al
monarca el 21 de agosto. En el Virreinato del Perú, las
noticias llegaron los primeros días del mes de octubre y
el 13 juraron fidelidad a Fernando VII. En el Virreinato de Santa
Fe de Bogotá, las noticias llegarán por Cartagena
el 6 de agosto de 1808. Y el 11 de septiembre se llevó a
cabo la ceremonia de juramentación de lealtad al rey
Frenando VII. (Almarza, Ángel y Rosangel Vargas,
2010).
Mac Kinley (1993) expresa que Caracas, a fines del siglo
XVIII, era una sociedad bien equilibrada y relativamente
tranquila. El factor desestabilizador fundamental que condujo a
la eventual destrucción de la sociedad colonial y la
determinó fue la confusión política que
surgió con el colapso de la autoridad tradicional de
España en 1808.
El 14 de julio de 1808, dos meses después de los
sucesos españoles, llegó a La Guaira el
bergantín francés Serpent, capitaneado por Paul de
Lamanon, subió a Caracas el siguiente día al
mediodía para entrevistarse con el Gobernador y
Capitán (interino) Juan de Casas, el francés
traería documentación del Consejo de Indias, desde
Madrid, donde le comunicaba el ascenso de José I. El
Gobernador no dio muestras de estar en desacuerdo.
Cuando se difundió en población
caraqueña la noticia, estalló la protesta. Diego
Jalón y José Félix Ribas tuvieron un
altercado con uno de los militares franceses; se formó una
manifestación espontanea que recorrió las calles
vitoreando a Fernando VII como legítimo rey de
España y gritando contra Napoleón y los franceses.
Cuando se desarrollaban estos acontecimientos de lealtad,
arribó a La Guaira la fragata Acasta, buque de guerra
inglés, su capitán Beaver subió a Caracas de
inmediato; traía noticias del levantamiento de los
españoles contra los franceses y de la formación de
la Juntas en la Metrópolis. La presencia de los ingleses
reforzó la decisión caraqueña en favor de
Fernando VII. A partir de estos acontecimientos el Cabildo de
Caracas, conformado por mantuanos, comienzan a anidar la idea de
conformar una Junta similar a las españolas, pero
siguiendo los lineamientos políticos de la Junta de
Sevilla y presidida por el Gobernador y Capitán General,
hasta que Fernando regresara al trono.
Al margen de los deseos de los cabildantes, los
mantuanos jóvenes se reunirán el la Cuadra de los
Bolívar para discutir los acontecimientos, llegando
inclusive a hablar sobre formas de gobierno. Cuando el Gobernador
Casas se enteró de las reuniones casi clandestinas, el 27
de julio mando a arrestar a algunos de los jóvenes (tal
vez los menos influyentes en la sociedad) y a otros, como a los
Bolívar, les recomendó marcharse por un tiempo a
sus haciendas a las afuera de Caracas. Estas reuniones
desarrolladas en la Cuadra Bolívar, serán conocidas
como: la "Conjuración" o la "Conspiración" de los
mantuanos.
El mismo 27 de julio, el gobernador y Capitán
General Casas, con el objetivo de calmar los ánimos de los
amos del valle, le pidió al Ayuntamiento su opinión
sobre la posibilidad de crear en Caracas una Junta a semejanza a
la de Sevilla. El día 29, el cuerpo municipal se
pronunció afirmativamente, inclusive señaló
quienes podrían formarla, estaría conformada por 18
miembros incluyendo al propio Casas y un representante del
pueblo. Ahora bien, ese gesto magnánimo de incorporar a un
miembro del pueblo, sencillo, recordemos que en las
monarquías la soberanía reside en el rey el
soberano, estando el rey cautivo la soberanía recae en el
pueblo y las juntas españolas gobernaban el
representación del soberano cautivo y el soberano real que
es el pueblo. Es decir, gobernar en nombre del pueblo sin el
pueblo. Pero mientras el Cabildo ya hacía planes, Casas
pospuso su proyecto y a los pocos días llegaron de
España noticias, en donde la Junta Suprema de Sevilla
confirmaba, en sus cargos, a las autoridades en la
Capitanía General de Venezuela.
La idea de la Junta, como se puede apreciar, no fue una
respuesta local ante la crisis de la monarquía, el
precedente para la formación de "juntas" fue sentado por
las numerosas provincias de España y, aun más,
quien primero sugirió abiertamente la formación de
una junta en Caracas fue el Capitán General (interino)
Casas. Pero las implicaciones de la formación de una junta
en Caracas eran serias pues ésta implicaba que Caracas se
estaba situando a la par de las provincias españolas y que
usaría los mismos derechos para proteger intereses
locales.
El 20 de julio, Francisco de Miranda (quien había
fracaso en dos expediciones por falta de apoyo absoluto de los
mantuanos) desde Londres le escribía una carta al
Marqués del Toro, en dicha misiva incitaba a promover la
instalación de una Junta en Caracas a través del
Cabildo, pero el día 24 de octubre el marqués del
Toro, con celo patriótico, se la entregó al
Capitán General, recordemos que la patria era
España y aunque los ingleses eran ahora aliados de la
Junta de Sevilla, Miranda seguía mal visto por los
mantuanos.
El 24 de noviembre de 1808 Juan de Casas recibirá
un documento, firmado por 45 mantuanos más
representativos, donde se le pedía formalmente la
creación de una Junta Suprema subordinada a la Junta
Central de España, es decir, la de Sevilla. En la noche de
ese día comenzaron los arrestos de los firmantes, pocos
fueron detenidos y la mayoría confinados a sus haciendas.
En abril de 1809 los fiscales Francisco Espejo y Francisco
Berrío recomendaron el sobreseimiento, dictamen acogido
por las autoridades quedando todos en libertad. Para la
época Casas, era conocido por ser un francófilo,
quisquilloso, incompetente y débil de carácter y
además un viejo enfermo que no sentía ninguna
simpatía por lo que acontecía en
España.
El 20 de mayo de 1809 llegó a Caracas el nuevo
Gobernador y Capitán general Vicente Emparan y Orbe,
conocedor del territorio ya que éste había sido
destinado al apostadero de Puerto Cabello (en los inicios de su
carrera) y luego fue nombrado Gobernador y comandante de
Cumaná, cargo que desempeñó entre diciembre
de 1792 y junio de 1804, gobernando de manera liberal y a veces
enfrentado a Caracas. Tenía vínculos de amistad con
miembros de la élite caraqueña. Es interesante
acotar que Emparan fue nombrado Gobernador y Capitán
General de Venezuela por las autoridades napoleónicas,
pasó luego a la España adicta a la Junta de Sevilla
y Junta Central Suprema, donde adjuró de su
afrancesamiento, entrando a colaborar con dicho organismo. La
Junta Central le nombró también Gobernador y
Capitán General en enero de 1809, en sustitución
del fallecido Manuel de Guevara y Vasconcelos y remplazará
al Interino Juan de Casas (1807-09).
Ese año, 1809, coincidió con una notable
recuperación económica de la provincia de Caracas;
el fin de la guerra marítima con Gran Bretaña, hizo
una año record para las exportaciones de los hacendados
criollos. Los mantuanos por muchos años practicaron el
contrabando, por ello su oposición a la
Compañía Guipuzcoana.
A finales de 1809 circulaban en Caracas rumores que:
España había sido totalmente dominada por los
franceses, los rumores caraqueños se adelantaron a los
acontecimiento por unos días: los franceses lograron
apoderarse de Sevilla en enero de 1810, con lo cual la Junta
Suprema y Gubernativa se desbandó y fue sustituida poco
después por un Consejo de Regencia cuya sede será
Cádiz. A finales de febrero, desembarcaron en La Guaira
los tripulantes de la goleta Rosa, se trasladaron a Caracas a
ofrecer sus mercancías, pero también informaron
sobre los últimos acontecimientos españoles. El
Intendente de Ejercito y Real Hacienda escribiría que:
"… empezó en Caracas un rumor sordo de que
España estaba perdida y no dejaron de esparcirse y
propagarse en todo el mes de marzo…".
El 2 de abril fue delatada a las autoridades la
conspiración de la Casa de la Misericordia, pero, Emparan
se limitó a confinar en sus haciendas a varios que
aparecían implicados, entre ellos los hermanos
Bolívar.
El 14 de abril de 1810 llegó a Puerto Cabello el
bergantín español Palomo, por sus tripulantes se
supo oficialmente en Caracas a los tres días de la toma de
Sevilla por los franceses, la disolución de la Junta y la
formación de la Regencia. El 18 llegaron a La Guaira tres
comisionados de la Regencia, dieron noticias acerca de las
medidas de defensa que se adoptaban en Cádiz contra el
ejército invasor. Emparan ordenó imprimir y fijar
carteles para informar al público que se habían
recibido noticias muy importantes de España pero no
especificó cuales. Pero posiblemente traían una
alocución fechada el 14 de febrero en donde se anunciaba
la convocatoria de las Cortes de Cádiz y les decía:
"… desde este momento, españoles americanos, os veis
elevados a la dignidad de hombres libres (…) vuestros
destinos ya no dependen de los ministros, ni de los virreyes, ni
de los gobernadores: están en vuestras
manos…".
Los partidarios caraqueños de la creación
de una Junta Suprema se reunían durante el día 18
de abril hasta altas horas de la noche y la madrugada del 19,
algunos recorrían la ciudad para informar de los hechos,
era un secreto a voces de que iba a suceder el Jueves
Santo.
El 19 de abril, en la mañana, los miembros del
Cabildo se reunieron en la sede del mismo; enviaron a dos
regidores a invitar a Emparan (Presidente de la Cámara), a
lo cual accedió, al llegar se encuentra con la
celebración de un Cabildo extraordinario que él no
había convocado, siendo Emparan el único legalmente
autorizado para hacerlo. Cuando se le planteó la necesidad
de crear una Junta presidida por él, Emparan
manifestó que la situación militar no era
crítica, Emparan argumentó que si la Junta Suprema
de Sevilla había cesado, la Regencia de Cádiz la
había sustituido; pero los miembros del Cabildo le
replicaron que este último cuerpo no era legítimo,
pues había sido electo por los comerciantes y no por el
pueblo, ni por las juntas; decían además que la
provincia de Venezuela tenía tanto derecho a crear su
propia Junta como las provincias españolas de Galicia,
Murcia, Aragón, Sevilla o Cádiz. Todas
reconocían por rey a Fernando VII, pero la Regencia no
tenía derechos a ejercer soberanía sobre la
provincia de Caracas. Pero, Emparan cortó el debate
alegando que era hora de asistir a los oficios religiosos de la
Catedral. Acompañado por los miembros del cabildo
cruzó la plaza mayor en medio de una inquieta multitud
allí congregada, conocedora de los
acontecimientos.
El hecho que Emparan fuese un afrancesado hacía
poco probable que defendiese con ardor a la monarquía
española representada por la dividida resistencia
metropolitana. Las dudas respecto a la lealtad de Emparan le
merecieron, en España, una investigación sobre su
actuación como Capitán General. Así tenemos
que: tanto en diciembre de 1809 como en marzo de 1810, cuando se
conspiraba para instalar una Junta, Emparan hizo poco más
que tratar de disuadir a los conspiradores calladamente. En
definitiva Don Vicente Emparan no era el hombre indicado para
defender el viejo sistema monárquico-imperial en el
momento que se vio retado.
De acuerdo con el Acta levantada ese 19 de abril
tenemos: "… ya disuelto el primer tratado marchaba el
Cuerpo capitular a la Iglesia Metropolitana tuvo por conveniente
y necesario retroceder a la Sala del Ayuntamiento para tratar de
nuevo sobre la seguridad y tranquilidad pública. Y
entonces aumentándose la congregación popular y sus
clamores por lo que más le importaba, nombró para
que representará sus derechos y en calidad de diputado a
los señores Don José Cortés de Madariaga
(…) y abierto el tratado por el señor Presidente
[Emparan] habló en primer lugar después de su
señoría, el diputado primero en el orden con que
quedan nominados [Madariaga], alegando los fundamentos y razones
del caso, en cuya inteligencia dijo entre otras cosas el
señor Presidente [Emparan] que no quería
ningún mando, y saliendo ambos al balcón
notificaron al pueblo su deliberación, y resultando
conforme en que el mando supremo quedase depositado en este
Ayuntamiento…"
De la lectura anterior se puede apreciar que la Junta
Conservadora de los Derechos de Fernando VII, asume una
posición autónoma con respecto a la Regencia de
Cádiz. Recuerden que la soberanía reside en el Rey
y a falta de éste la soberanía pasa al pueblo, por
ello es que seleccionan a representantes del pueblo, claro, entre
los mantuanos. En el acta se expresa que Emparan renuncia en la
reunión y después sale al balcón a notificar
su decisión. Una vez destituidas las autoridades
españolas obedientes a la Regencia y asumir los mantuanos
el poder político en nombre de los Derechos del rey
cautivo. Inmediatamente se procedió a nombrar las nuevas
autoridades, en el acta levantada extraemos: "… que siendo
indispensable que todos los nuevos empleados para ejercer y
cubrir las plazas de los que anteriormente servían en
diversos empleos, en que se les mandó cesar por el Acta
que antecede, se hagan comparecer a aquellas para que a presencia
de este respetado Cuerpo presten el correspondiente juramento,
prometiendo en él guardar, cumplir, y ejecutar, y hacer
que se guarden , y ejecuten todas y cualesquiera órdenes
que se den por esta Suprema Autoridad Soberana de estas
provincias a nombre de nuestro Rey y Señor Don Fernando
Séptimo, que Dios guarde, injustamente cautivo, por la
traidora nación francesa, sosteniendo los derechos de la
Patria, del Rey y Religión, y de no obedecer ningún
orden que les sea dada por los jefes anteriores ya
depuestos…"
El 20 de abril, Martín Tovar y José
Llamosas, redactan una Proclama a los habitantes de Venezuela, en
dicha proclama expresan que los caraqueños decidieron:
"… construir una Soberanía
Provisional…" Caracas posteriormente los
convocaría oportunamente para: "… tomar en el
ejercicio de la Suprema autoridad con propósito al mayor
número de individuos de cada provincia…".
Ésta fue la promesa de llamar a elecciones para lograr una
representación que le diera legitimidad a la nueva
instancia de poder político, lo que se llamaría
Junta de Diputados de las Provincias de Venezuela.
Los caraqueños juntistas estaban conscientes que
después del 19 de abril Caracas dejó de
aceptársele automáticamente centro político,
con la ausencia de las autoridades de la Monarquía que
imponía la unidad administrativa de la región, las
demás provincias reclamaban también su
autonomía.
La Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII,
estuvo conformada por 23 vocales (mantuanos) y entre ellos se
obtendrían un Presidente y Vicepresidente, quienes se
rotarían semanalmente en sus funciones. El 27 de abril la
Junta dirigirá otra proclama, pero esta vez a los Cabildos
de las ciudades americanas, en donde se les explica lo sucedido
en Caracas, de ella extraemos: "… una es nuestra causa, una
debe ser nuestra divisa: fidelidad a nuestro desgraciado monarca,
guerra a su tirano opresor, fraternidad y
constancia…"
En la Gazeta de Caracas del 18 de mayo se lee: "La Junta
Conservadora de los Derechos de Fernando VII obliga a los
empleados a llevar una medalla de oro costeada por la Real
Hacienda en que estará grabado el busto de el señor
Don Fernando VII…"
La Junta Suprema Conservadora de los Derechos de
Fernando VII, envió emisarios al exterior y dato curioso,
los enviados eran considerados como radicales, una forma de
mantenerlos lejos de los acontecimientos. También
envió emisarios a las principales ciudades que conformaban
la Capitanía General de Venezuela (instituida 33
años antes, es decir, en 1777) para invitarlas a la
adhesión a Caracas. Como todos sabemos Maracaibo, Coro y
Guayana siguieron fiel a la Regencia de Cádiz. El 21 de
abril la Municipalidad de Valencia (perteneciente a la provincia
de Caracas) se adhiere a la Junta Suprema, estando presente en la
sesión el Comisionado de la Junta Juan Toro. El 26 de
abril Cumaná, el 27 Barcelona (separada de Cumaná),
el 4 de mayo Margarita, el 5 de mayo Barinas, San Felipe el 30 de
mayo, Mérida el 16 de septiembre, Trujillo el 9 de
octubre, estas dos últimas separadas de la provincia de
Maracaibo.
Es necesario recordar que las conexiones con las otras
provincias de la Capitanía General de Venezuela eran
escasas y solo las impuestas por las instituciones
monárquicas. Las otras provincias coexistían en
unas relaciones más o menos autónomas respecto a
Caracas: tenían microeconomías propias, una
configuración social distinta y élites locales
independientes sobre las que Caracas tenía muy poco
control e influencia (Mac Kinley, 1993). Uno de los graves
problemas de algunos aficionados de la historia, es que confunden
a la Provincia de Caracas o de Venezuela, con la totalidad de las
Provincias de la Capitanía. De allí el error de
creer que la historia de la Provincia de Caracas es la misma que
la historia de la Provincia de Maracaibo o Cumaná,
caraqueñizan la historia de todo el territorio de la
Venezuela.
El 1º de octubre de 1810 fue delatada una
conspiración en contra de la Junta Conservadora de los
Derechos de Fernando VII, que se conoció como la
Conspiración de los Linares. Que pretendía
sustituir a la Junta Suprema por otra que reconociera a la
regencia de Cádiz; estaban implicados los hermanos
González de Linares, el Director de Renta del tabaco, el
Marqués de Casa León, el Arzobispo Coll y Prat y
Antonio Guzmán (abuelo de Antonio Guzmán Blanco).
Cuando la Regencia de Cádiz se enteró de lo
sucedido en Caracas, designa al gobernador de Maracaibo Fernando
Miyares: Capitán General de Venezuela y envía a
Puerto Rico al comisionado Antonio Cortabarría para la
pacificación de Caracas.
En este mismo mes de octubre, cuando en Caracas se
enteraron que Simón Bolívar pensaba traerse de
Londres a Francisco de Miranda, La Junta Suprema, prohibió
inmediatamente la entrada de éste a la
Provincia.
La Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII,
había prometido la conformación de una Junta de
Diputados de las Provincias de Venezuela; ahora bien, el problema
era cómo sería la elección o la escogencia
de dichos diputados, pero fue solucionado, el 11 de junio de
1810, con la propuesta de Juan Germán Roscio, en su
reglamento para la elección de los diputados: el proceso
electoral sería de segundo grado, tenían derecho al
voto, los varones libres, mayores de 25 años (21 si eran
casados), que tuvieran domicilio fijo o fuera por lo menos
propietarios de 2000 pesos en bienes muebles o raíces.
Quedando excluidos: las mujeres, los peones, los conuqueros,
asalariados, deudores, entre otros, es decir el pueblo
(soberano).
El 2 de marzo de 1811, se reunieron 30 de los 45
diputados elegidos, de las siete provincias que no reconocieron
el Consejo de Regencia de Cádiz. Por Valencia salieron
electos Luis José Cazorla, Manuel Moreno de Mendoza
(ejecutivo), Juan Rodríguez del Toro (suplente) y Fernando
Peñalver. Ese día, antes de instalarse, en la
Catedral juraron los diputados "…conservar y defender los
Derechos de la Patria y los del señor Don Fernando VII,
sin la menor relación o influjo de la Francia…"
(Recordemos que para ese momento la patria es
España).
Por un instante vamos a retroceder al 12 de enero de
1809, cuando Napoleón Bonaparte se dirige a las colonias
americanas: "… desde este momento, españoles
americanos os veis elevados a la dignidad de hombres libres: no
sois ya los mismos que antes, encorvados bajo un yugo mucho
más duro mientras más distantes estabais del centro
del poder, mirados con indiferencia, vejados por la codicia y
destruidos por la ignorancia…"
Por qué los mantuanos de aquel 19 de abril le
dijeron no a la ruptura radical del nexo colonial, no a la
independencia que ofrecía Bonaparte, no a la
Declaración de los Derechos del Hombre que le daba
libertad a los esclavos, no a la desaparición de los
títulos y privilegios de castas, no a la justicia social,
no a la república. El 11 de mayo de 1810, aparece
publicado en la Gazeta de Caracas lo siguiente: "… la Junta
Conservadora de los Derechos de Fernando VII está segura
que ni en su suerte ni en la de Venezuela, influirán nada,
ni las amenazas, ni las intrigas, ni los ejércitos de
Napoleón Bonaparte…" Manuel Caballero nos dice que:
"… En 1750, la aristocracia caraqueña era
extremadamente radical, y un viajero llegó a decir que los
venezolanos eran los franceses de América. Con todo, eso
no pasaba de ser divertimiento de aristócratas
ociosos…"
Los sucesos del 19 de abril, no son otra cosa que el
desenlace esperado e inevitable de una sucesión de
acontecimientos donde la responsabilidad recae sobre la Corona,
mejor dicho, provocado por las autoridades españolas
(Quintero, 1993).
El 19 de abril de 1810, fue, como hemos visto, el
último acto de obediencia y lealtad que los blancos
criollos, mantuanos, aristocracia o como se les quiera llamar, le
rindieron a la Corana española en representación de
su rey cautivo Fernando VII. El objetivo, reunir a los diputados
a partir del 2 de marzo, fue legitimar una Junta representativa
de la mayoría de las provincias. Que más adelante,
el 5 de julio de 1811 se declarará la independencia es
otra cosa que la podemos analizar cuando me inviten un 5 de
julio.
Ahora bien, por qué este día es día
de fiesta patria o fiesta nacional. Sencillo: en la primera
presidencia del general José Antonio Páez, se
promulga la primera ley venezolana de Fiestas Nacionales que fue
aprobada el 15 de abril de 1834 por el Congreso y refrendada por
el Ejecutivo el 16 del mismo mes. En donde se declaraba como:
"Grandes días nacionales el 19 de abril y el 5 de julio en
conmemoración del movimiento revolucionario iniciado en
Caracas el 19 de abril de 1810 y de la declaración de la
independencia el 05 de julio de 1811.
Señoras y señores. El 19 de abril no fue
lo que piensan o creen muchos venezolanos.
Muchas gracias.
Fuentes Consultadas
Almarza, Angel y Rosangel Vargas (2010).
¿Qué pasó el 19 de abril de 1810?
Reflexiones, mitos en torno a una
fecha.http://www.ucv.ve/sobre-la-ucv/bicentenario-de-la-ucv/historia/que-paso-el-19-de-abril.html
Caballero, Manuel (1996). De la pequeña Venecia a
la Gran Venezuela. Caracas. Monte Ávila Editores
Latinoamericana.
Documentario de la Libertad (1983). Actas del 19 de
abril de 1810. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la
República.
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de Venezuela. 2da. Edic. Caracas.
Mc Kinley, P Michael (1993). Caracas antes de la
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Quintero, Inés (1993). De la epifanía de
la historia a la negación del pasado (ideas en torno al
descubrimiento, conquista y colonización española).
En: Los grandes períodos y temas de la historia de
Venezuela (V Centenario). Coordinador Luis C Rodríguez.
Caracas. Instituto de Estudios Hispanoamericanos. UCV.
Ubieto, Antonio, Juan M. Jover y Carlos seco (1969).
Introducción a la Historia de España. Barcelona.
Editorial Teide.
Autor:
Luis Rafael Garcia Jiménez