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El libro, "La Respuesta Es…" (página 3)



Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8

3. BUDDHI…MUNDO DEL ESPÍRITU DE
VIDA

2. ATMA…MUNDO DEL ESPÍRITU
DIVINO

Ambos son sutiles cuerpos nuestros de una sutil
dimensión, la sexta. Buddhi está relacionado con
todas las vivencias del alma que
comienzan a expandirse en la nueva dimensión y a
desarrollar cualidades del espíritu propias de ese plano
evolutivo. Una vez consolidadas las mismas, se "muere" en buddhi
dando paso a atma, más vinculado con el plano del
espíritu. Atma desarrolla todas las potencialidades de la
sexta dimensión. Buddhi y atma nos relacionan con los
sistemas solares,
galaxias, universos y planos dimensionales e interdimensionales,
en las que el espíritu ha formado cuerpos, ahora, para
nosotros, ellos viven cual niño recién nacido, que
pasan "pasivamente" desde el espíritu la energía al
alma y lo que desde el alma reciben, cual alimento, los hace
crecer y a su vez, como transformada energía de desarrollo la
hacen llegar al espíritu. Están más
allá de nuestro entendimiento.

1. ESPÍRITU…MUNDO DE LOS
ESPÍRITUS

Desde que emanó el espíritu desde lo Inmanifestado
en DIOS, a lo manifestado en DIOS, como un Ser infinitamente
pequeño dotado de infinitos atributos y potencialidades,
permanece nuestro espíritu como actor y espectador en la
región más sutil, la séptima
dimensión, la de las partículas más finas y
de mayor velocidad y
fuerza de
vibración. Es la zona de la supra luz en la que
quienes viajan por ella lo hacen a la velocidad del pensamiento.
Es decir, no hay tiempo, no hay
espacio, no hay límites y
están, por decirlo de alguna manera, al lado de DIOS.
Él, nuestro espíritu individual, nos relaciona con
el Universo en sus
diferentes planos de vibración, hace llegar la fuerza de
vida a sus cuerpos atma y buddhi, quienes cual transfromador la
densifican para que llegue al alma. El alma crea la mente y pone
esa mente en un embrión o feto, pasando
a regir su vida con su energía que cuánticamente la
hace llegar a la mente, la mente mediante salto cuántico
la hace pasar al cerebro que la
distribuye por el organismo llegando a cada célula,
permitiéndoles vivir. Los sentidos
captan el mundo exterior. Cada sentido hace llegar la información al cerebro que la almacena en
sus archivos situados
en las circunvoluciones y surcos de la corteza cerebral. Desde
allí, misteriosamente, mediante salto cuántico la
información llega a la mente que la procesa. Sólo
lo positivo es transferido en un rayo de Conocimiento
hacia el alma. que recibe esa información, la asimila, la
procesa y la asciende hacia buddhi y atma, llegando entonces al
espíritu, su destinatario final en un ciclo que se
inició en él mismo. Crece a cada instante el
espíritu con la información recibida hasta que,
algún día, plenamente desarrollado e infinitamente
grande, por haber manifestado en los diferentes mundos todos sus
atributos, retornará a DIOS en lo Inmanifestado de
ÉL. Se regresa entonces a nuestro arquetipo, al hogar.
Allí no se pierde la individualidad. Todo el
Conocimiento adquirido es integrado por un espíritu
renovado que ya no es tal, pues ahora pasa a ser un Logos. Se
emana de DIOS una vez más, pero no como chispa divina sino
que como un rayo divino, iniciando el trabajo en
la
organización de Universos en lo infinito de la
Creación Manifestada por la Ideación de DIOS. El
Logos plasma la NADA en su aparente vacío, y le da la
energía a la forma para que surja un Universo en un nuevo
ciclo en el que jóvenes chispas divinas llamadas
espíritu iniciarán su evolución.

Para que la Inmanfestada Realidad Primaria pueda
manifestarse crea la materia prima
con la cual los espíritus dan forma a sus vehículos
o cuerpos que les permiten evolucionar, expresando esa Realidad
mediante sus vehículos y el desarrollo de sus
potencialidades. Los Logos se sirven en lo manifestado de tres
energías con el fin de realizar su obra. Ellas se llaman
Fohat, Prana y Kundalini. Fohat es la energía que utiliza
el Primer Logos, energía llamada por algunos "Electricidad
Cósmica", es un instrumento de creación de las
materias primas para el universo
manifestado y tiene relación con el génesis de los
átomos y sus partículas de los diferentes planos
dimensionales. Prana o "fuerza vital" es el instrumento
energético del Segundo Logos, permite que la materia prima
creada por el Tercer Logos mediante Kundalini o "fuego
serpentino" pueda convertirse en vehículos vivientes que
llevan inherentes la capacidad de crecimiento y reproducción. Prana vitaliza el cuerpo
físico y sirve como instrumento para convertir vibraciones
físicas como luz y sonido en
sensaciones de índole mental que proveen de materia prima
para el funcionamiento y desarrollo de la mente. Es por medio de
Prana que el alma se expresa a través de la mente. En
nosotros Prana es el divino aliento o principio vital en todos
los niveles de conciencia como
los de la acción,
sentimiento y pensamiento. En lo físico Kundalini
representa la latente energía nerviosa que cual serpiente
enroscada duerme en la base de la columna vertebral y que tiene
que desenroscarse y ascender hasta la parte alta cerebral,
despertando al hacerlo latentes potencialidades que todos tenemos
y  las facultades mentales más elevadas.

Estas tres fuerzas o energías rigen todo lo
manifestado. Se ajustan a la Ley de Polaridad
ya que en su exteriorización desde lo Inmanifestado en
DIOS son el extremo más sutil de las mismas y en nuestra
actual vida equivalen al otro extremo, el más denso. Cada
una sigue un rayo de doble vía; descendente y ascendente,
con una transformación o transmutación hacia y
desde los distintos planos, estableciendo una unidad entre lo
vibratoriamente más sutil con lo vibratoriamente
más denso. La Fuerza que cada una representa es unitaria,
siendo su vibrato el que varía y le permite actuar en
todas las dimensiones. Cada punto de unión entre un plano
más sutil con el más denso equivale a un
transformador energético que mediante salto
cuántico permite a la energía actuar de manera
unitaria entre diferentes niveles de vibración.

Actualmente somos un Ser septenario en el que nuestra
Alma es el intermediario entre la Triada Superior de
Espíritu – Atma – Buddhi y la Triada Inferior de
Mente – Astral – Físico. Este Septenario
corresponde a uno solo, el Espíritu, y como entes
físicos somos regidos por el alma que a su vez es regida
por el espíritu. En síntesis,
somos espíritus emanados de DIOS en etapa de
evolución, crecimiento y desarrollo, pasando uno a uno por
los diferentes planos de lo Manifestado. Al dejar el plano
físico por haber agotado el alma las experiencias que de
él debía adquirir, reencarnaremos en el mundo
astral y después en el mental. La meta es volver
plenamente desarrollados como espíritu a DIOS, nuestro
origen increado.

La pantalla nos sitúa unos 7.000 años
atrás en el tiempo de la Tierra en
la zona de Persia e Irán. Cuán puro es el aire y limpia la
vegetación. Muy poca gente se aprecia entre
las tribus nómadas arias. Nace entre esos arios un noble
que emergió como el Guía Espiritual tribal. Siendo
ya joven Ardjasp que era su nombre, se topa con un anciano
visionario que le dice: Llegarás a reinar sin cetro ni
espada, reinarás con más poder que
todos los reyes de la Tierra, sin
diadema, sino que coronado por el Sol
.

Luego de una serie de viscisitudes Ardjasp llega donde
Vahuamo el Guardián del Puro Fuego, un venerable patriarca
y le dice: Vengo en busca de la Luz y la Verdad para mi y para
justicia y
liberación de mi pueblo
. El sabio Guardián le
respónde: ¿Tienes la paciencia que
desafía al tiempo? ¿Estás dispuesto a
renunciar a todo por tu obra?
Acepta Ardjasp y recibe el
nombre de Zoroastro, que significa Dorada Estrella o
Esplendor del Sol. Pasa a ser discípulo de Vahuamo quien
le señala que llegará a ser apóstol de
Ahura-Mazda o Dios-Sol. Es prevenido contra la acción de
Arimán, el
príncipe de las tinieblas, el adherido a la Tierra, el
que niega el Cielo, el profanador de los altares y el propagador
del vicio, la envidia, la opresión y la guerra.
Pregunta Zoroastro ¿Cómo puedo combatirlo?
Su Maestro le responde: El Sol de Aura-Mazda te hará
escuchar su Voz y Él te dictará la Ley de los
arios
.

Se va Zoroastro a la montaña en busca del
Dios-Sol. Diez años pasó en la soledad de la
montaña en oración y meditación. Un
día se le aparece radiante Ormuz, el Verbo Solar llevado
por un toro y un león alados, junto con resplandescientes
siete Ameshaspendas o Querubines de alas de oro, siete
Yzeds o Elohim de alas azules y siete Ferueres o
Arcángeles de alas purpurinas. Una imponente Voz le dice:
Soy Aura-Mazda, el que te ha elegido. Día y noche
recibe por la vía interna la Voz Divina que en imágenes
le muestra las
Jerarquías y Potestades Cósmicas y la necesaria
lucha contra Arimán, el espíritu del mal y la
destrucción. Se le enseña a lidiar contra los
demonios por medio del pensamiento vigilante. Se le instruye en
el amor del
hombre por la
Tierra y el amor de La
Tierra cultivada hacia el
hombre.

Regresa Zoroastro como Guía Espiritual. Queda su
Enseñanza en el Zend-Avesta, reflejo
de un sano optimismo en el que Ormuz condena la violencia y la
injusticia, pero impone el valor como la
primordial virtud del hombre. Impacta ver al Maestro Zoroastro
rodeado de rudos hombres arios tribales a los que les
enseña la agricultura y
les relata que viven en la oscuridad, pero que algún
día Aura-Mazda con su Luz llenará las mentes de los
hombres y con su amor llenará los corazones de los
hombres. Les enseña la Ley del Karma por la que la vida
futura es consecuencia del presente comportamiento. Los estimula, en especial, a
consolidar la agricultura y el sentido de familia. Les
advertía: Vosotros que me escucháis, no
prestéis nunca atención a Arimán, la apariencia de
las cosas y de las tinieblas, sino atended al Fuego Original, la
palabra Ahura-Mazda y vivid en Él. Los que me oigan no se
arrepentirán en el Fin de los Tiempos
.

Pregunta un día Zoroastro: ¡Hazme
conocer al menos el porvenir de los míos!
Se le
muestra el futuro y él se llena de tristeza e impotencia
ante lo que ve. Grita entonces ¡Si tal es el porvenir
que amenaza a los arios, la raza de los puros y los fuertes, he
combatido en vano…!
La Voz de Ormuz le responde: Has
visto el porvenir con mirada de hombre; ahora lo
comprenderás con los ojos de los dioses: ¡ES LA
RESURRECCIÓN!

Se nos destaca que es conveniente ubicarse en la
época y el lugar donde Zoroastro impartió una
Enseñanza guiada hacia una lejana resurrección de
la humanidad. Entre esas tinieblas mentales Él trajo una
Luz de esperanza de un futuro luminoso que algún
día llegaría…

La Verdad está dentro de cada cual y por uno
mismo se la encuentra en uno mismo. El objetivo que
tiene que guiar al buscador de la Verdad es desear hacerse
fuerte, inteligente y sabio mediante el libre uso de sus buenos
pensamientos para recibir el beneficio de los elevados
sentimientos. Logra la victoria el que consigue por sí
mismo descubrir y realizar la Verdad en la Fuente Interior de la
Eterna Sabiduría. No existen hombres superiores o
inferiores, TODOS somos iguales, pues somos espíritu en
desarrollo. Sólo hay personas más o menos
evolucionadas y aún el más miserable de los humanos
logrará despertar su mente y activar la positiva
energía del alma.

En la antigüedad se le hizo a un hombre sabio una
pregunta: Puedes tú en tú sabiduría
decirnos ¿Cuál es la más difícil de
todas las cosas?
El sabio les respondió: Hombres,
¡conozcanse a sí mismos! Esa es la más
difícil de todas las cosas
. Nos llegó la hora
de abordar lo difícil y comenzar el autoconocimiento. La
Voz nos advierte: Si miran al mundo solo con ojos humanos,
verán el caos, el apocalipsis, la muerte, si
lo miran con la visión interior verán el orden, el
antiapocalipsis y la resurrección, de cada uno de vosotros
dependerá la mirada que déis y la visión que
obtengáis
.

CAPÍTULO II

MEDITANDO EL
CAPÍTULO ANTERIOR

No debes creer simplemente porque muchos piensen
así, o porque esa creencia haya

existido por siglos ni porque esté escrita en
algún libro que los
hombres consideran

sagrado; deberás creer por ti mismo y por ti juzgar si
esa creencia es razonable

De la Sagrada Enseñanza

En el Registro
Akáshico está archivada la Sagrada Tradición
que es la depositaria del Sagrado Conocimiento que todo ser
humano debe desarrollar por sí mismo para superar su
humana evolución. No somos los únicos ni estamos
solos en el Universo. Seres de la Jerarquía Espiritual
cual Maestros guían la entrega del Conocimiento para quien
quiera recibirlo. Ellos llegan cuando deben aquí estar.
¿Cómo lo saben? ¿Cómo nos ubican?
Existe en cada plano cósmico un "Computador"
Akáshico cuya base de datos
es amplia y en en ella se sitúan las coordenadas
espaciales de cada planeta de ese plano dotado con vida
inteligente y con vida potencial. Un "enviado"  no impone la
Enseñanza, la deja expuesta ante sus discípulos
sabiendo que será recibida a su debido tiempo por quien
deba aceptarla de manera natural.

La humanidad se prepara para la luminosa era mental. Hay
una unidad entre la aparente diversidad de las religiones y
filosofías que son parte de un conjunto cuyas
raíces descansan en la Sagrada Enseñanza que es
una. Las diferencias las da la óptica
humana que es variada. Captar el Conocimiento nos ubica en
nuestra realidad ante el cosmos, realidad que sobrepasa el humano
entendimiento. Nos da Fe y Esperanza para seguir en el cuerpo
luchando por ser mejores y emitir buenos pensamientos. Nos motiva
a vivir en forma correcta y nos quita el temor a la muerte por ser
la muerte despertar desde lo ilusorio, de un dormir en la llamada
vida terrenal para renacer en la propia realidad superior
más crecidos.

Se nos destacó más de una vez que en la
actual encarnación estamos desarrollando la mente y
nuestros esfuerzos conviene canalizarlos en esa dirección, en la dirección de un
correcto funcionamiento mental. Para lograrlo se nos muestran
simples técnicas
naturales que refuerzan la emisión de buenos pensamientos,
siendo el fundamento de todas ellas roforzarnos con frases de
apoyo usando la autosugestión y la visualización.
Muchas vidas llevamos apegados a la materia. Por haber pedido
nacer en un Fin de Tiempo aceleraremos nuestro
despertar.

Vimos cómo en la CosmoGénesis de la
aparente NADA emergieron los soles con sus planetas,
agrupándose en galaxias, conjunto de galaxias,
hipergalaxias y megagalaxias en un cuento de
nunca acabar. Y todavía hay gente que piensa que somos el
centro del Universo y los únicos seres pensantes de la
creación. Pensar así es una ofensa a la
magnificencia creadora de DIOS. Apreciamos la
AntropoGénesis en donde no existe un eslabón
perdido. Fue notable contemplarse a uno mismo como
espíritu emanando tan infinitamente pequeño desde
DIOS e irradiando su energía a los planos inferiores donde
formó cuerpos de vida con manifestación de
Consciencia, cuerpos encargados de transformar la sutil
energía con el fin de hacerla llegar al plano inferior
más denso. Una energía muy sutil no puede vibrar en
lo denso ya que nos desintegraría. Es el alma la que dio
estructura a
la mente, un computador sutil, y la incorporó a un
embrión dándole el sello de vida de ser humano. El
genoma físico se hereda por los padres biológicos,
el genoma mental viene desde la propia alma.

Los Maestros de Sabiduría guiaron a la humanidad
sin nada imponer. Es el libre albedrío el que determina si
una Enseñanza se recibe o no. Desde hace unos 100
años cada grupo
quedó sin su tutela. La
indicación es que todos los arcanos deben ya ser abiertos
y mostrados sin importar ahora si el Conocimiento es estrellado
contra las rocas de la
ignorancia. Basta mirar hoy los kioscos de diario y junto a las
revistas porno hay otras del llamado antes saber
oculto.

Vemos un libro de Samaniego del año 1785 en cuya
última fábula, la del joven filósofo y sus
compañeros que intentan tentarlo con la ida a un burdel
nos relata esta moraleja: "De esta suerte los vicios se
insinúan, crecen, se perpetúan dentro del corazón de
los humanos, hasta ser sus señores y tiranos. Pues
¿qué remedio? ¡Incautos jovencitos!
¡Contad con los primeros pajaritos!"
. Los primeros
pajaritos son los pichones y perdices que el joven
filósofo, inducido por sus "amigos" devoró en su
debilidad previo a la lujuria de otras debilidades que
allí manifestó, las que crecieron y se
perpetuaron.

¡Conócete a ti mismo! es La Respuesta
encontrada
. El autoconocimiento se logra mediante el sincero
autoanálisis, mirándose cara a cara en el espejo de
la vida. Puede sentirse asco ante lo que se ve. Viene entonces un
difícil paso: EL AUTOPERDÓN, logrado ello, se pasa
a la autoaceptación que lleva al autoanálisis que
nos ubica donde realmente estamos y ante quien realmente somos.
Lo sigue el firme propósito de la autosuperación
mediante la emisión de mejores pensamientos y buenas metas
para el futuro. Se sabe que se es lo que se es porque así
uno antes lo pensó. Se sabe que se será lo que
desde ahora se piense. Ello faculta a fijar adecuadas metas para
la vida que resta. Esta es una Enseñanza trascendental y
fundamental para cada uno, por ello más adelante
será reforzada ya que en la pantalla pudimos entenderla
bien y la Voz nos destacó que debía
destacarla…

Es necesario luchar en la vida e intentar ser mejor
persona pues
cada vicio, debilidad o apego que se superen representan
importantes avances en la individual evolución y en la
liberación. Emitiendo buenos pensamientos las
partículas mentales se sutilizan, crece la mente, se
desarrolla el cerebro y cambia la vida en forma positiva por
más negativo que se encuentre el mundo que nos
rodea.

La triada que actúa en forma perceptible en
nosotros es la inferior de mente-astral-cuerpo, regidos por el
alma. La Voz Interior es la del susurro del alma cuyo
discernimiento nos ayuda a despertar. La mente está
limitada en su exteriorización por el cerebro.

Un mayor desarrollo cerebral manifiesta una mayor
expresión mental con mejor capacidad de emisión de
buenos pensamientos, cuya fuerza estimula al cerebro en su
desarrollo, creando nueva materia desde la aparente nada. El
arte del buen
pensar nos hace ser mejor persona y más inteligentes. Una
mayor inteligencia
facilita la apertura hacia el Conocimiento. Son valiosas razones
del por qué conviene actuar bien en la vida.

La muerte es un despertar del alma, nacer es su dormir.
Al morir el alma interrumpe el flujo de energía que unos
llaman cordón de plata, que llega hasta el cerebro y uno
entonces, liberado de lo físico, se encuentra en el mundo
astral en un sutil cuerpo sin dolor ni sufrimiento y con los
sentidos muy agudizados. El poco evolucionado sigue rondando el
plano de la materia que tanto lo atrae y del que es siervo, hasta
que acepta que está muerto. El mundo astral es una
estación de tránsito en el retorno, allí,
con la ayuda de un Ser de Luz se ordena la maleta con lo
acontecido en la vida. Quedan en el equipaje las cosas positivas,
las causas que desencadenaron efectos y lo que faltó por
realizar de acuerdo a lo prometido antes de encarnar. Se disuelve
el cuerpo astral como se disolvió el cuerpo físico
con su doble etéreo, y nos encontramos en el
paradisíaco mundo mental en la zona acorde al individual
nivel vibratorio logrado. Cada uno participa de una Academia del
Conocimiento Universal en la que la Enseñanza adquirida en
la vida es compartido con seres afines. Completado ese
período viene la disolución de la mente con el
despertar del alma, que asimila las experiencias recibidas y
crece. Ese proceso es
variable hasta que el alma siente la necesidad de manifestar
atributos que no ha desarrollado y ajustar la ley de causa y
efecto, con lo que se inicia el proceso para una nueva
encarnación. Ello sucede pues el alma sólo crece
con las experiencias positivas de mundos inferiores en los que ha
tomado cuerpo. Es asesorada el alma por Seres más
evolucionados, cada detalle para la nueva encarnación
queda registrado en el computador cósmico. Da forma a la
mente tomando de base el núcleo que quedó de la
anterior mente. Se selecciona el óvulo y el espermio
adecuado al genoma humano que servirá de vehículo.
Una vez producida la fecundación visita el alma el
embrión y si lo encuentra adecuado le otorga al feto la
mente, pasando a ser regida esa vida por medio del alma que la
seleccionó. Se duerme el alma y uno despierta como
recién nacido sin recordar quién se es, de
dónde se viene, por qué y hacia dónde se va.
Cada uno llega con las inclinaciones y herramientas
adecuadas para cumplir lo que el alma prometió realizar.
Para nada importa ser un vaso de vidrio. Aceptarlo
sin anhelar lo imposible de llegar a ser un cáliz de oro,
pero sí luchar por ser el mejor y el más
útil de los vasos de vidrio y dar desde él agua pura de
vida a los demás.

Cuesta entender que personas aparentemente muy
evolucionadas por sus éxitos en la vida y ligazones a
grupos de
Conocimiento, se apeguen tanto al mundo y teman la
muerte.

La humana armonización parte en el cuerpo
físico por la actividad cerebral. Somos una ordenada
agrupación de células,
cada célula es un milagro químico que elabora
materia sin saber la ciencia
cómo lo logra. La célula
es un conjunto de moléculas y la molécula es una
agrupación de átomos. Todo lo que nos rodea es
agrupación de átomos. ¿Dónde
está entonces la diferencia que nos hace distintos?
La
energía vital del alma es la que nos hace diferentes a las
otras agrupaciones moleculares que carecen de la mente o no
poseen vida. El doble etéreo ayuda al cuerpo en los
procesos
metabólicos, la procreación, el funcionamiento de
la sangre y los
sentidos. Participa de los recuerdos de la memoria que
impresionan el cerebro. Cada pensamiento, mediante salto
cuántico, llega desde la mente al cerebro donde deja su
huella. Los módulos cerebrales de pensamientos son afines
con la calidad de los
mismos. Solo uno es el responsable de lo que piensa. La
diferencia es que nosotros somos un cuerpo dotado de mente y
regido por el alma individual, esa es la diferencia. Nuestro
cerebro recibe desde los sentidos las impresiones del mundo
exterior, las hace llegar cuánticamente a la mente y la
mente las evalúa antes de pasarlas al alma. Cada alma
crece gracias a las positivas experiencias logradas en la vida y
vuelve a enviar energías a la mente que las hace pasar al
cerebro y por su intermedio a todo el organismo. La llamada
Fuerza, es la propia energía del alma que mediante el
correcto pensar podemos nosotros conscientemente
activar.

No faltan los escépticos ante cualquier nuevo
conocimiento, la historia nos relata que:
Galileo Galilei el 7 de Enero de 1610 con su telescopio
demostró la teoría
de Copérnico: La tierra gira en torno del sol y
no éste alrededor de la tierra. La santa
Inquisición lo obligó a negar su verdad que
contradecía La Biblia. Los llamados paranormales eran
enviados a la hoguera pues estaba contra La Biblia manifestar
cualidades del demonio; cualidades que ahora se las acepta como
naturales de toda persona, por lo tanto divinas. La anestesia
quirúrgica fue negada por los sabios entendidos cuando se
la descubrió. Luis Pasteur recibió el rechazo de
sus pares al insistir sobre la acción de microorganismos
como causa de las enfermedades infecto
contagiosas. Los físicos ridiculizaron la idea de que
el agua
podía subir a lugares altos de almacenamiento y
distribución mediante el uso de tubos. John
Dunlop causó la hilaridad de los eruditos al proponer
inflar las duras ruedas de caucho el
año 1888. William Harvey  en 1628 indignó a
los médicos al asegurar que había descubierto la
circulación de la sangre. Se rechazó en el
ámbito científico la posibilidad de medir la
velocidad de la corriente nerviosa. Dura era la burla de los
médicos más capacitados contra su colega
húngaro Ignacio Semmelwels que murió el año
1865, un notable ginecólogo que insistía ante sus
colegas escépticos que la fiebre puerperal
o postparto era infecciosa y se evitaba lavándose el
médico en forma prolongada las manos al atender a las
parturientas
.

En diversas épocas el escepticismo de los
entendidos, natural fruto de la ignorancia, manifestó con
autoridad
indesmentible para su época: Es imposible que el hombre
pueda llegar a volar; se inventó el avión y las
alas delta y el hombre voló.
Es imposible que se
navegue bajo la superficie del agua; se inventó el
submarino.
Es imposible que una nave hecha con materiales
más pesados que el agua pueda flotar; miremos los
trasatlánticos llenos de miles de pasajeros o las
supernaves petroleras.
Es imposible superar la barrera de los
100 kilómetros por hora; cualquier modesto auto actual
lo logra.
Es imposible superar la velocidad del sonido;
para ello están los aviones supersónicos que la
triplican o cuadruplican.
Es imposible vencer la fuerza de
gravedad; la cohetería tiene al hombre astronauta
volando fuera de la ley de gravedad de la
Tierra.

Pese a la duda y la mofa, pese a la burla y la
humillación, pese al sacrificio y la incomprensión,
pese a la ironía y a pesar de la persecución en
muchos casos, la FE y el deseo de ser útil a otros con la
intuición recibida, pudo más que las dificultades,
y la visualización se hizo realidad en el mundo de la
ignorancia pasando a ser sabiduría de un nuevo
conocimiento
. Tenemos la Fuerza, creamos en ella,
busquémosla en lo interno y aprendamos a usarla
correctamente. No esta ella para ser mal empleada, su mal uso se
vuelve contra quien mal la usó. Debe esa Fuerza guiar a
quien quiere la superación con el deseo de poder ayudar
sabiamente a los demás y lograrlo a pesar del escepticismo
reinante en la masa humana.

El avance de la Ciencia acerca
a ciertos destacados científicos hacia el concepto de Dios.
Todo en la Naturaleza
responde a un orden matemático que hizo llamar
Geómetra a Dios por parte de Pitágoras y hacer
expresar a Sir James Jeans que Dios debe ser matemático al
tener la verdades fundamentales del Cosmos base  matemática
y se manifiestan según relaciones matemáticas. Me llama la atención
los nuevos niños
que nacen, no todos, son diferentes y con un significativo
incremento en su capacidad matemática en relación a
los niños de hace algunos años atrás, y me
refiero a una inclinación natural y no adquirida escolar,
que he llamado  . En el capítulo VII conoceremos
a un poco conocido y real "Maestro" moderno, I. K. Taimni, he
preferido anticipar acá parte de su extenso pensamiento,
que eleva al hombre por sobre la esfera material hacia la esfera
divina como queda de manifiesto en el capítulo I y la
presente recapitulación sobre nuestra realidad mostrada
por la Enseñanza Sagrada. Nos revela el Maestro
Taimni:

Que el universo físico esté basado en
leyes
matemáticas se verá fácilmente si
recordamos que todos los fenómenos son esencialmente
vibratorios o movimientos de diverso tipo. Cada vibración,
en último análisis, es una modalidad de movimiento que
puede representarse mediante una fórmula
matemática. Siendo las matemáticas la ciencia de
las relaciones puras, ellas tienen que estar en la base de todas
las verdades de la existencia y deben reflejar a esas verdades en
cada esfera de la vida. Únicamente lo Absoluto es absoluto
y no-relativo. Todo lo demás, en la manifestación,
por debajo de ese Estado es
estrictamente relativo. Las matemáticas sólo tratan
de relaciones puras y abstractas, sin tomar en cuenta contenidos
de las cosas que entran en relación. Así, todas las
leyes y
fórmulas matemáticas que se aplican en el estado de
relatividad han de integrarse también en el estado de
No-Relación o de No-Número representado por el CERO
un No-Vacío en el sentido ordinario del vocablo, sino que
contiene a todas las leyes y relaciones matemáticas en el
mismo, en una exquisita e incomprensible condición
armónica.

De este No-Número o No-Relación se
obtiene por diferenciación o derivación todas
aquellas leyes de la matemática pura que rigen las
relaciones de los objetos de la manifestación. Es de
acuerdo con estas leyes que el Gran Arquitecto del universo
planea y erige los universos a través de los cuales Se
manifiesta. Es necesario tener una idea clara respecto a las
ventajas y limitaciones simbólicas de las verdades del
Ocultismo mediante diagramas o de
otro modo si las queremos utilizar adecuadamente para la investigación y comprensión de esas
verdades. Las limitaciones son principalmente dos; una, que de
esa manera sólo podemos obtener una idea de las relaciones
entre diferentes aspectos de la Realidad y no de su naturaleza
real; la otra es que debemos tener mucho cuidado en representar e
interpretar correctamente las conclusiones a que llegamos de esa
manera. Aquí es donde entra la intuición y se
convierte en un factor necesario en nuestros estudios e investigaciones.
Las conclusiones relativas de la ciencia física con la sola
ayuda del intelecto sobre las realidades de la mente y la
consciencia no pueden dejarse en manos sólo del intelecto.
Requieren ya la luz de la intuición, que proviene de los
dominios de la consciencia.

Nada de fácil resulta intentar la
abstracción de comprender lo abstracto que realmente cada
uno es como Ser. Ante la natural pregunta: ¿Qué
somos?
se nos dice que somos un Septenario, es decir un
espíritu que formó dos cuerpos en planos menos
sutiles cercanos al suyo y que se proyectó dando forma al
alma con el fin de manifestarse en los planos más densos
de la creación de los universos. Al crecer el alma se
desarrolla el espíritu desde lo infinitamente
pequeño hasta que llegue a ser infinitamente grande. Esa
triada superior ligada al espíritu está muy lejana
a nuestro entendimiento. El alma es intermediaria entre el
espíritu y la triada inferior del septenario actual que
somos. Forma el alma la mente, forma el cuerpo astral y dota de
la mente a un feto o cuerpo físico, única forma en
la que por ahora nuestra alma crece al asimilar sólo lo
positivo de cada encarnación.

El cuerpo físico se nos muestra mucho más
complejo de lo que lo sabíamos. Estamos formados por un
núcleo denso en el que participan elementos de los tres
planos menos sutiles de la materia, como lo son los de los
sólidos, líquidos y gaseosos. Cada partícula
de lo denso de nuestro cuerpo está rodeada de una
envoltura de lo sutil material que da lugar a un duplicado de lo
denso. Esta zona etérea de la materia tiene cuatro niveles
que de lo más denso a lo sutil son: Etérico,
Superetérico, Subatómico y
Atómico que dan la forma al doble etéreo que
es la parte no visible a nuestros sentidos. Es decir, el mundo
físico tiene siete planos, siendo el más denso el
sólido y el más sutil el atómico. Cada plano
cumple una especial función en
la organización y armonización
celular.

La materia etérica que nos rodea en cada
partícula de lo denso o material que somos tiene varias
propiedades en lo fundamental las siguientes:
Etérico es el medio conductor de la electricidad y
el sonido. Superetérico es el medio conductor de la
luz. Subatómico es el medio conductor de las
energías más sutiles que la electricidad.
Atómico es el medio conductor del pensamiento entre
la mente y el cerebro y de un cerebro a otro cerebro, lo que es
llamado telepatía. A su vez el Cuerpo Astral con los
deseos y sentimientos participa en las funciones del
organismo al igual que la mente y el alma. Es harto complejo todo
esto, pero quien da la chispa de vida a cada célula para
que esta pueda funcionar es el alma, que pasa su energía a
la mente, al astral y hace vibrar cada partícula de cada
plano del doble etérico y del cuerpo físico con el
fin que podamos vivir. Vida que se logra gracias a la
organización cerebral que permite que, mediante salto
cuántico recibamos la energía del alma y pasemos la
información por medio de los sentidos desde el mundo
físico al astral, la mente, y por medio de la mente llegue
sólo lo que vibra positivo hasta el alma. El alma rige a
la mente. La mente  rige a los cuerpos astral y
físico. El cerebro es el instrumento por el que la mente
puede manifestarse en nosotros. El cerebro rige las funciones del
organismo e interactúa de manera cuántica con la
mente.

Este conocimiento trascendente lo entiende ya la
física moderna al hablar de las fuerza sutiles de la
naturaleza y de los planos dimensionales. Tenemos varios planos
dimensionales como parte nuestra, siendo el más sutil el
espíritu que es lo que realmente somos en la
séptima dimensión, y estando en un nivel intermedio
el alma, formada por el espíritu y que es la que nos rige.
Las fuerzas sutiles de la naturaleza dan a su vez lugar al doble
etérico con su importante función para la
organización de cada una de nuestras células, es
decir la vida. Vida en la que todo lo que hoy apreciamos es la
percepción mental que tenemos de las cosas
y no la realidad esencial de las mismas, percepción que es
al parecer ilusión. Muere en forma definitiva la
manifestación del alma en cuerpo físico cuando ella
desarrolló todos los atributos correspondientes a este
plano. Pasa entonces a vivir en cuerpos astrales, después
en cuerpos mentales. Cumplido el ciclo se desprende de ellos
desarrollándose en el plano de la propia alma. El
espíritu ha crecido, ya no necesita del alma, se desprende
de ella, vive en buddhi, luego como atma y se manifiesta
infinitamente grande como espíritu puro completamente
desarrollado en su Unitario Ser y entonces retorna a DIOS por el
mismo punto en que una vez emergió de DIOS como
infinitamente pequeño pero dotado de infinitos atributos
potenciales, en el que cada atributo manifestado le
permitió crecer, evolucionar y desarrollarse. Estando en
la Inmanifestado en DIOS se adquieren nuevos atributos para, en
un lejano futuro, emerger a lo manifestado como Logos.
¡ESO SOMOS!

Contemplo, una vez más, el Ideograma y pienso:
¿Por algo lo recibí? ¿Por algo está
aquí? ¿Por algo lo estoy contemplando? Es una
figura lineal e intento "recordar" la visión
omnidimensional que en la "nube" se tenía.
¿Cómo expresarlo mejor? A sabiendas que seré
repetitivo intentaré muchas cosas trascendentes repetirlas
hasta el cansancio en mis escritos, por ser la repetición
de ideas una de las formas de convencer al subconsciente que algo
es real, y esto es para mi muy real, lo más real entre la
realidad que nuestro entendimiento puede hoy alcanzar. Ahora lo
hago tratando de simplificar una compleja Enseñanza para
nuestro nivel de evolución y desarrollo, Enseñanza
que es fundamental activar para el humano despertar, lo cual es
la razón de ser del libro.

A. Desde lo Inmanifestado en DIOS surgió
un Pensamiento que dio lugar a lo Manifestado en ÉL.
Emergen de lo Inmanifestado tres poderosos Seres cual rayos, son
los Logos encargados de plasmar de la aparente Nada llena
de Inteligencia Pura, el Todo de lo manifestado y, surgen
entonces los Universos, Galaxias y Sistemas Solares con sus
Planetas donde se iniciará la vida, en la que cada
dimensión posee 7 niveles, a su vez teniendo cada uno 7
subniveles…

B. Surgen desde lo Inmanifestado millardos de
chispas divinas o espíritus increados que cual
recién nacidos dotados de mente permanecerán en su
forma espiritual en la séptima dimensión, la
más sutil y cercana a lo Inmanifestado en DIOS. Su ciclo
vital es:

1. Cada espíritu viene dotado de su
individualidad propia y con específicos atributos que
tiene que desarrollar mediante vivencias de vida en los
diferentes planos de la manifestación.
2. Recibe el espíritu las 3 energías
básicas: Fohat, Prana y Kundalini.
Las incorpora a su propia Fuerza personal y hace
de cada una un rayo mixto, con lo recibido y con lo propio. Cada
rayo es unitario, varía de plano en plano mediante
energética transmutación que lo adecua a ese plano.
Cada rayo es una vía de doble sentido, la descendente
hacia los niveles menos sutiles y la ascendente, o del retorno
hacia el espíritu. La diferencia en el continuo de uno de
los rayos está en que siempre entre uno y otro plano
dimensional hay un punto de unión en el que lo invisible
se hace visible y lo visible pasa a lo invisible, desde el
aspecto vibratorio se dirá que lo sutil pasa a ser menos
sutil y lo menos sutil pasa a ser más sutil. Ese punto
permite al rayo transmutarse cuánticamente con el fin de
vibrar armónicamente en la dimensión en que se
encuentra. Por ese mismo punto en la vía del retorno el
rayo se transmuta en más sutil. Pues bien, esos 3 Rayos
los hace llegar el espíritu a la sexta dimensión,
dando forma con los elementos sutiles de la misma a su segundo
cuerpo o atma y con los elementos menos sutiles a su
tercer cuerpo o budhhi. Esta es la Triada Superior
representada por las tres esferas del ideograma, cuyo
vértice corresponde al personal espíritu de cada
uno. Equivale la Triada Superior a la
representación de una pirámide multidimensional que
está más allá del tiempo y del espacio. Esa
pirámide se refleja hacia lo menos sutil.
3. Desde el espíritu en línea recta
descendente y desde atma y budhhi de manera oblicua, convergen
los tres rayos llegando a la quinta dimensión, donde es
formado el cuarto cuerpo o alma. Esa interacción de energías da lugar a
su vez a la Cruz Cósmica Energética que nos
rige y que tan bien se aprecia en el ideograma.
4. Cada alma actúa de manera independiente con la
finalidad de manifestar sus atributos, lo que ocurre sólo
mediante encarnaciones y da, por lo tanto, la forma a los cuerpos
de la Triada Inferior; mente, astral y
físico. Hace el alma llegar los 3 rayos al plano
mental dando forma a la mente y en el plano astral al cuerpo
astral. Por medio de la mente cuánticamente llegan esos
rayos al cerebro humano.
5. Fohat, Prana y Kundalini vibran en nosotros como lo
cósmico, lo mental y lo físico que es de lo que
estamos compenetrados.
6. Las energías que nos llegan desde el
espíritu vitalizan el alma, y gracias a ellas puede vivir
y actuar. Transmuta las energías el alma y las pasa a la
mente y el astral. Por la mente llegan al cerebro las
energías que a cada instante y en todo momento recibimos y
dan la chispa vital y de armonía a cada célula de
nuestro organismo, permitiéndonos la vida y a su vez nos
diferencia de los seres irracionales sin mente y de las
agrupaciones moleculares inertes. Como cuerpos somos en esencia
igual a todo lo que nos rodea, por ser todo en la naturaleza
conjuntos de
átomos con sus partículas. La diferencia
está en la energía que rige a cada
agrupación de átomos y lo que cada cuerpo
representa. El cuerpo humano
es la fiel imagen y
representación del alma en el plano de la materia. El alma
es la fiel imagen y representación del espíritu en
la quinta dimensión.
7. La vibración reflejada en lo que somos como
seres humanos, es devuelta por la vía ascendente de cada
rayo, pasando por la mente que la procesa y la hace llegar al
alma que la recibe.
8. En cada encarnación el Discernimiento del
mundo exterior, el Conocimiento adquirido, la
activación de los Sentimientos y la
sutilización de los Pensamientos cumplen una triple
función:
a) Activan la mente creando nuevos módulos de
pensamientos positivos.
b) Esa activación mental permite desarrollarse al
cerebro con la más maravillosa alquimia jamás
imaginada al crearse desde la aparente nada nueva materia y
circuitos
cerebrales con un mayor número de surcos corticales
destinados al almacenaje del pensamiento positivo.
c) Recibe el alma por medio de la vía de retorno de
los 3 rayos, estas positivas vibraciones de la
encarnación, cuyo vibrato la hace crecer y asimilar la
información.
9. Una vez procesada la energía de
información por cada alma, esta la hace llegar a la
Triada Superior. En el viaje energético de retorno
la fuerza del espíritu, propia de cada rayo, capta las
vibraciones de Fohat, Prana y Kundalini de cada plano las que
ascienden hasta llegar a él impregnadas de su personal
vibración. Recibe y procesa el espíritu la
experiencia asimilada de lo cósmico, mental y
físico que viene desde el plano de la encarnación.
Cada espíritu que es increado está en constante
evolución, crecimiento y desarrollo con el fin de
manifestar una a una sus potencialidades en nuestro retorno hacia
el arquetipo u origen que es DIOS.

Una de las razones esgrimidas por científicos en
contra de la probable "visita" o llegada de alienígenas
desde hace miles de años, es que en una galaxia con miles
de millones de soles no es posible para otros mundos saber de
nuestra existencia. Supongamos que tenemos ante el computador un
extenso texto y
deseamos encontrar una palabra; vamos a la barra de tareas,
pulsamos editar, luego buscar, se escribe la palabra, se activa
la búsqueda y aparece en forma casi instantánea y
destacada la palabra en el párrafo
preciso. Mi página de InterNet se detecta, en el
ámbito mundial, poniendo mi apellido (seperiza) en el
programa
buscador de la RED y por él se
accede a muchos de los títulos y la página
principal. Lo mismo sucede en el cosmos: Todo está
registrado en cuanto vida al ser todo fruto de un Divino
Pensamiento de la Inteligencia Pura de DIOS que todo lo
compenetra. Basta ir al Registro Akáshico y buscar,
allí está nuestro mundo con sus precisas
coordenadas espaciales y…

Me superó tanta información y la magnitud
de la misma. La Voz me señala: No te preocupes, la
semilla quedó y de manera gradual dará sus frutos
que se expresarán mediante escritos…
La pantalla nos
permite ahora ser partícipes de la más
hermética y sorprendente de las Escuelas
Iniciáticas:

 

CAPÍTULO III
HERMES Y EL CONOCIMIENTO OCULTO DEL
ANTIGUO
EGIPTO

Siembra un pensamiento y recogerás un
anhelo;

siembra un anhelo y cosecharás un hecho;
siembra un hecho y lograrás un
hábito;

siembra un hábito y formarás un carácter;
siembra un carácter y recogerás un
Destino.

H. P. Blavatsky

Los maestros son seres de la Jerarquía Espiritual
que han superado la humana evolución. Sin ya
corresponderle, voluntariamente encarnan para colaborar con la
Humanidad. Veremos la Sagrada Enseñanza de algunos
Maestros que nos fue mostrada en la pantalla. Todos dejaron un
Conocimiento similar en su esencia, adaptándolo a la
época y el lugar, por ser la Verdad agua de vida de una
misma fuente del saber. La enseñanza la estratificaron en
tres grados: A los de afuera les quedó explicada en
parábolas. El nivel intermedio, ya Iniciados,
recibió los arcanos o secretos menores. Los escogidos
Iniciados del círculo interno conocieron los
arcanos o secretos mayores. La aparente diversidad de
Enseñanza que dio lugar a creencias distintas es el
resultado de la humana interpretación dada por los
discípulos y seguidores de los discípulos. Los
Maestros orientan en el sendero, nada imponen, es el libre
albedrío el que decide si se recibe o no.

Fue la Gran Biblioteca de
Alejandría la que en sus secretas criptas
subterráneas guardó las Enseñanzas de
Hermes, llamado el Trismegisto o tres veces grande, recopilada
por sus discípulos. El incendio ocurrido durante el
licencioso reinado de Cleopatra, hizo desaparecer la Biblioteca
junto a gran parte de la Oculta Enseñanza
Hermética.

La Escuela
Hermética del antiguo Egipto, es considerada como la
fuente que alimentó espiritualmente a todo el mundo
civilizado de la época faraónica. Hermes fue el
Maestro que reveló la Sabiduría, cuyo secreto la
hizo llamarse hermética. Sabía Hermes que toda la
esplendorosa civilización faraónica sería
arrasada en el futuro junto con el conocimiento de los escritos
de sus sacerdotes. Deja en 78 grandes gráficos pintados uno por pared en 26
piezas de tres paredes cada una, la base de su enseñanza
que queda sellada bajo la Gran Pirámide, un legado al
hombre por parte de los dioses. Ese conjunto de 78 cuadros
pasó a ser después el Tarot. Pide
Hermes a sus discípulos que además los
gráficos simbólicos los guarden en forma de las
cartas de un
juego de
naipes, lo  que da lugar a la baraja de 78 cartas del Tarot.
Dice Hermes que toda la civilización faraónica
desaparecería pero no el vicio del juego. Sin saberlo
serían los bohemios los que preservarían la Sagrada
Enseñanza de Hermes cuyas cartas futuras generaciones
descifrarían. Cada carta del Tarot
Egipcio corresponde a uno de los gráficos pintados en las
secretas criptas de la Pirámide. Cada carta es un
equilibrado conjunto de un ideograma, una figura humana, una
letra, un número y colores que
representa un conocimiento ubicado en la base de la Conciencia
individual. En el mundo profano la baraja del Tarot es atribuida
a los italianos. Sus cartas han servido a los bohemios para jugar
y decir la buenaventura, ignorando ellos el origen y real
significado de las mismas. Fue Eliphas Levi junto con otros
cabalistas, alquimistas y ocultistas del siglo XIX quienes
encontraron las claves de las 78 cartas agrupadas en 22 Arcanos
Mayores y 56 Arcanos Menores cuya representación es el
álgebra
del ocultismo y ayuda a desarrollar valores
espirituales en quien comprende su significado. Allí
está la secreta Enseñanza de Hermes,
matemáticamente aplicada a lo absoluto, expresando la
alquimia, astrología, cábala y magia con las
indicaciones para su uso práctico, basado en ecuaciones
mentales cuyas cifras conducen a la estabilización de la
mente con la comprensión cósmica.

Permanecen las Esfinge colosal y las Pirámides,
como mudos testigos en la arena, de la Sabiduría dejada
por Hermes, que en su círculo interno habló de DIOS
el único, de las Sagradas Leyes que nos rigen y de la
divinidad del hombre junto con su representación ante el
cosmos. La Escuela Hermética era rígida en la
selección de sus aspirantes cuya
enseñanza debían guardarla en el más
absoluto secreto. Primero el aspirante tenía que
purificarse limpiándose de los mundanales deseos,
requisito previo a comenzar su búsqueda de la
Verdad.

Hermes les enseñó que todo procede de un
origen común, el de la Divina Existencia de DIOS, de cuyo
Telema se generan todas las cosas existentes. DIOS es el creador
del Universo, la Infinita y Eterna Realidad que permanece
detrás de lo por ÉL Manifestado como Inmanifestado.
ÉL dio forma en su eterno Pensamiento de su Infinita Mente
a la creación que continúa revelándose por
SU VOLUNTAD. El hombre es el Hijo no creado de DIOS, emana de SU
Divina Mente. La reencarnación finaliza su ciclo cuando
terminan los humanos deseos. Siendo la Verdadera Religión la de la
Unión en el Amor de Dios, identificándose el alma
con el Universo.

El Universo es regido por siete principios:
MENTAL: Todo es mente, el universo es una creación
Mental de DIOS. El hombre es una emanación de DIOS como
espíritu. CORRESPONDENCIA: Como es arriba es abajo,
como es en el Macrocosmos es en el Microcosmos.
VIBRACIÓN: Nada permanece quieto todo vibra 
en el Universo. POLARIDAD: Todo posee dos polos que son
opuestos, en los pares de opuestos lo antagónico es tan
solo diferentes grado de manifestación de una misma cosa.
Por ejemplo, la mente logra transmutar lo negativo en positivo.
RITMO: Todo fluye y refluye siguiendo un rítmico
avance y retroceso; ida y vuelta; acción y
reacción; actividad y reposo: El hombre puede aprender el
sabio uso de este principio para su beneficio. CAUSA Y
EFECTO
: Toda causa tiene un efecto, una acción genera
una reacción, nada sucede por casualidad, sin causa. Todo
ocurre de acuerdo con la Suprema Ley. GENERACIÓN:
Todo es generado en el Universo por dos principios, el masculino
y el femenino.

Se nos destaca por la Voz que el Conocimiento es
recibido para ser expresado en beneficio de los demás, no
para acumular soberbia y sentirse superior a otros, ni actuar con
egoísmo. Cada uno logra mediante el Conocimiento elevarse
vibratoriamente aplicando el principio de la polaridad, en el que
ante cada pensamiento negativo se opone su opuesto positivo que
lo anula al tener más energía. El uso de las
Divinas Leyes nos favorecen en el plano individual. Al aplicar el
principio del ritmo cuando se está con el ritmo bajo, se
recurre a la Ley de Neutralización, lográndose la
elevación por sobre las bajas vibraciones, y a la Ley de
la Compensación que permite hacer oscilar lo negativo
hacia lo positivo. El correcto uso de las Leyes Superiores
produce el equilibrio
entre lo negativo y lo positivo, armonizando el
organismo.

DIOS fue el aspecto relevante en la Enseñanza de
Hermes. Señalaba que a diferencia del Universo el hombre
no es creado sino que emanado en espíritu desde DIOS y
debe avanzar por los planos de la Creación surgidos de la
Ideación de la Divina Mente. Su mensaje quedó para
la elevación humana y preparó el terreno para los
nuevos Guías que vendrían a dar otros impulsos en
la evolución, paso previo para el Gran Salto Evolutivo que
nos aguarda.

Nos encontramos ante la Gran Pirámide, qué
hermosa es, está cubierta por una capa de alguna especial
mezcla blanca, dura como la roca, que me pareció el
resultado de moler y mezclar por partes iguales mármol
blanco y cuarzo con un desconocido elemento que los aglutina como
pasta antes de secarse. Parece tener brillo propio. En aquella
época, de un pasado remoto, esa obra no humana, es una
poderosa central de fuerza, un catalizador de energía
cósmica y un emisor de energía terrestre. La Voz
nos dice que la apreciamos 10 metros más alta ya que eso
es lo que las dunas han cubierto el sector en nuestro presente.
En la cara que mira al Norte, 10 pasos a la derecha del centro,
la Voz emite un modulado mantram y se abre un bloque como puerta
giratoria secreta. Por un pasillo "iluminado" por luz propia
llegamos al salón de clases que pareciera tener aire
acondicionado. Allí está el Maestro, me impacta
su aura dorada, lo pausado de su desplazar y hablar, con una
edad media en
un destacado cuerpo. Expone y responde a sus iniciados
discípulos que serán la elite de la casta
sacerdotal que deberá guardad ese Conocimiento para las
futuras generaciones, que intuyo apunta a la nuestra. Se relata
por un discípulo una obra monólogo escrita por el
Maestro en prosa donde dice:

¿A dónde vais ebrios, oh hombres, que
os bebéis tan puro el vino de la ignorancia?

¡Quedad sobrios, deteneos!
¡Alzad los ojos del corazón, si no todos al menos
los que puedan hacerlo!

Porque el mal de la ignorancia inunda la entera Tierra, y
corrompe al alma aprisionada en el cuerpo, impidiéndole
anclar en el puerto de la libertad.

Buscad la mano que os guíe a las puertas del
conocimiento, donde está la Luz brillante, libre de toda
tiniebla, donde nadie se emborracha, sino donde todos, sobrios,
alzan los ojos del corazón hacia Aquel que quiere ser
visto.

Porque no se deja oír, ni describir, ni ver con los
ojos, sino con la inteligencia y el corazón.

Pero antes es necesario que desgarres la vestidura que llevas:
el velo de la ignorancia, el sostén de la maldad, el cepo
de la degradación, el antro tenebroso, la muerte viva, el
cadáver sensible, la tumba que siempre te acompaña,
el ladrón doméstico, el que por lo que ama te odia,
y por lo que odia te cela.

Este es el enemigo que revestiste como túnica, atonta
el sentido de observación, tan despreciado,
cegándolo con abundante materia, abundando en innobles
voluptuosidades,

para que no escuches las cosas que debes oír ni mires
las cosas que tienes que ver.

Alza la mirada y, contempla la Belleza de la Verdad y el
Bien

A continuación dice el Maestro a los aspirantes a
discípulos:

La fuente de todas las cosas es Dios, realidad de las
cosas es el Siglo, su materia es el Mundo. El Poder de Dios es el
Siglo, la obra del Siglo es el Mundo, que nunca comenzó
pero es engendrado eternamente por el Siglo. Por donde el Mundo
no perecerá jamás – el Siglo es inmortal – ni nunca
será destruido nada de lo que hay en el Mundo: el Mundo
está rodeado totalmente por el Siglo. Dios no está
inactivo, de lo contrario todo estaría inactivo, y todas
las cosas están llenas de Dios. Pero nada nunca en el
mundo está inactivo, ni en ninguna otra parte. Porque
inactividad es una palabra vana respecto del creador y respecto
de lo que viene a la existencia.

Mirad también la jerarquía de los siete
cielos, bellamente creada en un orden eterno y cumpliendo los
siglos en cursos diferentes. Todo está lleno de luz sin
haber fuego en ningún lado: pues la amistad y la
combinación de los opuestos y de los disímiles se
hizo luz, y brillan sobre nosotros por la energía de Dios
generador de todo bien y jefe y conductor del orden entero de los
siete cielos.

La Vida es la unión de la Inteligencia y el
Alma. Con respecto a la muerte, no es destrucción de lo
que estaba unido, sino pérdida de la unidad. En cuanto a
la transformación, la llaman muerte porque el cuerpo se
destruye, mientras que la vida se retira a lo no manifestado. Se
transforma al pasar sus partes , día a día, a lo no
manifestado, pero nunca que se destruya.

Todos los seres están en Dios. No significa
que estén en un lugar – porque el lugar también es
un cuerpo y lo que está en un lugar no se mueve -. Hay
otra forma de estar como es en la imaginación incorporal.
Por lo tanto si no te igualas a Dios no podrás entenderlo.
Porque el semejante sólo conoce al semejante. Crece hasta
la grandeza incomparable, de un salto pasa todos los cuerpos,
supera todos los tiempos y hazte Siglo, y entenderás a
Dios.

Considera que para ti nada es imposible,
considérate inmortal y capaz de entenderlo todo, todo
arte, toda ciencia, el carácter de todo ser vivo. Sube
más alto que cualquier altura, baja más hondo que
cualquier profundidad. Siente y encierra en ti mismo las
sensaciones de todo lo creado, del fuego, del agua, de lo seco y
de lo húmedo, piensa que estás en todas partes, en
la tierra, en el mar, en el cielo, que todavía no has
nacido, que estás en el vientre, que eres joven, que eres
viejo, que estás muerto, que estás más
allá de la muerte.

Si comprendes todo esto con la inteligencia en
conjunto, tiempos, lugares, cosas, cualidades, cantidades,
podrás entender a Dios. ¿Dios es invisible? 
¿Qué hay de más manifiesto que El? Por eso
hizo todas las cosas, para que lo veas por ellas. Este es el Bien
de Dios, éste su maravilloso poder: manifestarse a
sí mismo en todas las cosas. Porque nada es invisible, ni
siquiera lo incorporal. La inteligencia se ve al pensar, y Dios
cuando crea.

UNA CLASE
MAGISTRAL DE HERMES SOBRE EL
INICIÁTICO     CONOCIMIENTO DE
DIOS.
Todos los sacerdotes iniciados llenan el auditorium impregnando
sus mentes con las palabras del Maestro:

¿Qué es Dios? – Aquel que no es
absolutamente ninguna de estas cosas, pero que por otra parte, es
para estas cosas la causa de su existencia, para todas ellas, y
para cada uno de los seres en particular. Pues no ha dejado lugar
alguno para no ser, y todas las cosas que existen vienen al ser a
partir de cosas que existen y no a partir de cosas que no
existen: Porque las cosas inexistentes no tienen una naturaleza
que les permita llegar a ser, sino que su naturaleza es tal que
no pueden devenir alguna cosa, y a la inversa la naturaleza de
las cosas que son no les permite no ser. Dios, pues, no es el
intelecto, sino causa de que el intelecto exista; no es aliento,
sino causa de que exista el aliento, y no es luz, sino causa de
que la luz exista. De manera que bajo dos nombres hay que adorar
a Dios, pues sólo le pertenecen a él, y a
ningún otro. Ya que ninguno de los demás seres
llamados dioses, ni los hombres, ni los espíritus, pueden,
incluso en cualquier grado que fuere, ser buenos, salvo Dios
solo. Y él es eso solamente y ninguna otra cosa. Todos los
demás seres son incapaces de contener la naturaleza del
Bien: pues son cuerpo y alma, y no tienen lugar que pueda
contener el Bien. Porque la amplitud del Bien es tan grande como
la realidad de todos los seres, de los corpóreos y de los
incorpóreos, de los sensibles y de los inteligibles. He
ahí lo que es el Bien, he ahí lo que es Dios. Por
lo tanto no vayas a llamar buena a ninguna otra cosa, pues es una
impiedad, ni vayas nunca a dar a Dios cualquier otro nombre que
no sea sólo el de Bien, pues eso también es una
impiedad. Cierto, todos pronuncian la palabra "Bien", pero no
todos perciben lo que éste puede ser. Por ello es que
tampoco todos perciben lo que es Dios, pero, por ignorancia, se
llama buenos a los dioses y a algunos hombres, cuando sin embargo
no pueden nunca serlo ni llegar a serlo: pues el Bien es lo que
menos se puede sustraer a Dios, es inseparable de Dios, puesto
que es Dios mismo. Se honra con el nombre de Dios a todos los
demás dioses inmortales: pero Dios, él, es el Bien,
no por una denominación honorífica, sino por
naturaleza. Porque la naturaleza de Dios no es sino una cosa: el
Bien, y ambos juntos no constituyen sino una sola y única
especie, de la que salen todas las especies. Pues el ser bueno es
aquél que da todo y no recibe nada. Pues bien, Dios da
todo y no recibe nada. Dios es pues el Bien, y el Bien es
Dios.

La otra denominación de Dios es la de Padre, a
causa de su virtud de crear todas las cosas: pues es al padre a
quien pertenece el crear. Dios, él, no es responsable,
somos nosotros los responsables de nuestros males, en tanto los
preferimos a los bienes.
¿Ven, cuántos cuerpos hemos de atravesar,
cuántos coros de espíritus, y qué
sucesión continua y qué cursos de astros, a fin de
ir aprisa hacia el Uno y Solo? Porque el Bien es infranqueable,
sin límite y sin fin, y en lo que respecta a él
mismo, también sin comienzo, aunque a nosotros nos parezca
que tiene uno cuando llegamos a conocerlo. Pues el conocimiento
no señala el comienzo del mismo Bien, es solamente para
nosotros que comienza en tanto que objeto a conocer.
Aferrémonos pues de ese comienzo y apresurémonos en
recorrerlo todo: Porque es una vía de difícil
comprensión el abandonar los objetos familiares y
presentes para deshacer camino hacia las cosas antiguas y
primordiales.
En efecto, lo
que aparece a los ojos hace nuestras delicias mientras que lo no
aparente despierta en nosotros la duda. Ahora bien las cosas
malas son más aparentes a los ojos. El Bien por el
contrario es invisible a los ojos visibles. No tiene en efecto ni
forma ni figura. Es por ello que aunque es semejante
a sí mismo, es desemejante a todo el resto: Pues es
imposible que algo incorpóreo se muestre como aparente a
un cuerpo. Tal es la diferencia de lo semejante con lo
desemejante, y la deficiencia que afecta a lo no semejante con
respecto a lo semejante. Tal es pues, la imagen de Dios que os he
dibujado lo mejor que he podido: si la contemplan exactamente y
se la representan con los ojos del corazón, creedme,
encontrarán el camino que conduce a las cosas de lo alto.
O, más bien, es la propia imagen quien les mostrará
la ruta. Pues la contemplación posee una virtud propia:
toma posesión de los que ya una vez han contemplado, y los
atrae a sí como –se dice– el imán atrae
al hierro.

Lo inaparente existe siempre, porque no tiene
necesidad de aparecer: Es eterno en efecto, y es él quien
hace aparecer todas las demás cosas, siendo él
mismo inaparente ya que existe siempre. Hace aparecer todas las
cosas, pero él mismo no aparece jamás, engendra,
pero él mismo no es engendrado; nunca se nos ofrece como
imagen sensible, pero él es quien da una imagen sensible a
todas las cosas. Pues manifestación en imagen sensible
sólo la hay de los seres engendrados: En efecto venir al
ser no es otra cosa que aparecer a los sentidos. Por eso es
evidente que el Único no engendrado es a la vez inaparente
y no susceptible de ofrecerse en imagen sensible, pero, como
él da imagen sensible a todas las cosas, aparece a
través de todas, y en todas, y aparece sobre todo a
aquellos a quienes él mismo ha querido manifestarse.
Ustedes rueguen en primer lugar al Señor, Padre y Solo,
que no es el Uno sino fuente del Uno, que se muestre propicio, a
fin de que puedan alcanzar por el entendimiento ese Dios tan
grande y para que haga resplandecer uno de sus rayos, aunque sea
uno sólo, sobre vuestra inteligencia. En efecto,
sólo el Conocimiento ve lo inaparente, ya que él
mismo es inaparente. Si pueden, aparecerá entonces a los
ojos del intelecto, pues el Señor se manifiesta con plena
liberalidad a través de todo el Universo. ¿Pueden
ver los pensamientos y asirlos con sus propias manos y contemplar
la imagen de Dios? Pues, si incluso lo que está en
vosotros es para ustedes inaparente, ¿cómo se les
manifestará Dios mismo, por medio de los ojos del cuerpo?
Así pues si quieren ver a Dios, consideren el sol,
consideren el curso de la luna, consideren el orden de los
astros. ¿Quién es el que los mantiene así?
Todo orden en efecto supone una delimitación en cuanto al
número y al lugar. ¿Todos esos astros que
están en el cielo no cumplen, cada uno por su lado, un
curso semejante o equivalente? ¿Quién ha
determinado para cada uno de ellos el modo y la amplitud de su
carrera? He aquí la Osa, que gira alrededor de sí
misma, arrastrando en su revolución
al cielo entero: ¿Quién es el que posee ese
instrumento? ¿Quién es el que ha encerrado el mar
en sus límites? ¿Quién el que ha asentado la
tierra sobre su fundamento? Pues existe alguien que es el creador
y señor de todas esas cosas. No podría ser, en
efecto, que ni el lugar ni el número ni la medida fueran
cumplidos con regularidad si no existiese alguien que los ha
creado. Todo buen orden supone en efecto un creador, sólo
la ausencia de lugar y medida no lo supone. Pero aun esta
ausencia no carece de señor. En efecto, si lo desordenado
es deficiente, no por ello obedece menos al señor que
todavía no ha impuesto el orden
en la ausencia de lugar y armonía.

¡Quiera el cielo que les fuera dado tener alas
y elevarse al aire, y allí, situados en el medio de la
tierra y del cielo, ver la masa sólida de la tierra, las
olas extensas del mar, el correr de los ríos, los
movimientos libres del aire, la penetración del fuego, la
carrera de los astros, la rapidez del cielo, su rotación
alrededor de los mismos puntos! ¡Qué visión
tan bienaventurada, cuando se contemplan en un solo momento todas
estas maravillas, lo inmóvil puesto en movimiento, lo
inaparente volviéndose aparente a través de las
obras que genera! Tal es el orden del universo y tal la hermosa
armonía de ese orden.

Si quieren contemplar a Dios también a
través de los seres mortales, de los que viven sobre la
tierra y de los que viven en el abismo, consideren cómo es
formado el hombre en el vientre materno, examinen con
atención la técnica de esta producción y aprendan a conocer
quién es aquel que moldea esta bella, esta divina imagen
que es el hombre. ¿Quién ha trazado los
círculos de los ojos? ¿Quién ha horadado los
agujeros de la nariz y los oídos? ¿Quién ha
hecho la abertura de la boca? ¿Quién ha tensado los
músculos y los ha ligado? ¿Quién ha
conducido los canales de las venas? ¿Quién ha
solidificado los huesos?
¿Quién ha recubierto toda la carne de piel?
¿Quién ha separado los dedos? ¿Quién
ha agrandado la planta de los pies? ¿Quién ha
abierto los conductos? ¿Quién ha extendido el bazo?
¿Quién ha modelado el corazón en forma de
pirámide? ¿Quién ha cosido juntos los
nervios? ¿Quién ha ensanchado el hígado?
¿Quién ha ahuecado las cavidades del pulmón?
¿Quién ha construido el amplio receptáculo
del bajo vientre? ¿Quién ha hecho las partes nobles
para que sean bien evidentes y ha cubierto las vergonzosas? Ven,
¡cuántas técnicas diferentes aplicadas a la
misma materia, cuántas obras de arte reunidas en una sola
figura, y todas admirablemente bellas, todas exactamente medidas,
todas diversas unas de otras! ¿Quién ha creado pues
todas esas cosas? ¿Qué madre, qué padre,
sino el Dios invisible que, por su propia voluntad, todo lo ha
fabricado? Nadie presume que una estatua o una pintura pueda
haber sido hecha sin escultor o sin pintor, ¿y esta
creación habría venido a ser sin Creador?
¡Qué colmo de ceguera! ¡Qué colmo de
impiedad! ¡Qué colmo de irreflexión! Nunca
vayan a separar las obras creadas de su Creador. O más
bien, él es aún más grande que lo que
implica el nombre Dios: tal es la grandeza del Padre de todas las
cosas; porque, en verdad, él es el único en ser
padre y es esto mismo lo que constituye su función propia,
el ser padre.

Si pueden concebir a Dios, concebirán
también lo bello y bueno, lo soberanamente luminoso, lo
soberanamente iluminado por Dios; pues esa belleza es
incomparable, y esa bondad inimitable, tal como Dios mismo.
Cuando van en busca de Dios, es también hacia lo bello que
van. Porque no hay más que una sola senda que lleva de
aquí hacia lo bello, la veneración
acompañada del Conocimiento.

OTRA MAGISTRAL CHARLA ES SOBRE EL HOMBRE Y SU
RELACIÓN CON EL COSMOS Y DIOS
En lo tocante al alma y al cuerpo, hay que decir ahora de
qué manera el alma es inmortal y de qué especie es
la fuerza que causa el ensamblaje del cuerpo y su
disolución. Porque la muerte no tiene nada que ver con
ninguna de estas cosas, sino que es sólo un concepto
forjado sobre el término inmortal, sea por pura
ficción, sea que por privación de la primera letra
se de lugar a la palabra thanatos en lugar de
athanatos. Porque la muerte pertenece a la
categoría del aniquilamiento: ahora bien, nada de lo que
está en el cosmos es aniquilado. Efectivamente, si el
cosmos es segundo dios y un viviente inmortal, no es posible que
una parte cualquiera de este viviente inmortal llegue a morir:
pues todo lo que está en el mundo, es parte del mundo y
sobre todo el hombre, el animal racional.

Antes de todos los seres está Dios, eterno, no
engendrado, creador del universo; viene en segundo lugar
aquél que ha sido hecho por el Primero a su imagen y que
por él es conservado, nutrido, y dotado de inmortalidad en
tanto que nacido de un padre eterno, viviendo sin fin en cuanto
inmortal. Porque el viviente sin fin difiere del
eterno.
Dios, en efecto, no
ha sido engendrado por otro: aún suponiendo que lo hubiera
sido, lo sería por él mismo. Pero, de
hecho, no ha sido nunca engendrado: él se engendra
eternamente. El Padre, habiendo nacido de él mismo, es
eterno; el cosmos, habiendo salido del Padre, ha nacido inmortal,
y todo lo que había de materia, que había sido
reservado por su voluntad, ese todo, el Padre lo hizo en forma de
cuerpo y, habiéndole dado volumen, le dio
figura esférica, habiéndole atribuido incluso esta
cualidad, siendo la materia también inmortal y su
materialidad eterna. Aún más, después de
haber diseminado las cualidades de las formas específicas
en el interior de la esfera, el Padre las encerró en ella
como en un antro, queriendo adornar con todo atributo el ser
así cualificado gracias a sus cuidados, y envolvió
completamente de inmortalidad al cuerpo entero a fin de que,
aún cuando la materia quisiera separarse del ensamblaje de
este cuerpo, no pudiera disolverse en el desorden que le es
propio. Porque, cuando la materia no estaba formada en un cuerpo
estaba en desorden; e incluso aquí abajo, conserva la
facultad de aumento, y la facultad de disminución que los
hombres llaman muerte. Este desorden no se produce más que
en los vivientes terrestres. Pues, en lo que respecta a los
vivientes celestes, sus cuerpos tienen un orden único,
aquél que les ha sido asignado por el Padre desde el
principio; y este orden es conservado indisoluble por el retorno
de cada uno de ellos a su lugar primero. En cuanto al retorno de
los cuerpos terrestres a su origen, esto significa la
disolución de la ensambladura, y esta disolución
consiste en un retorno a los cuerpos indisolubles, es decir, los
cuerpos inmortales: así se produce seguramente una
pérdida de la conciencia, pero no una aniquilación
de los cuerpos.

El tercer viviente es el hombre, que ha sido hecho a
imagen del cosmos, y que, a diferencia de los otros animales
terrestres, posee el Intelecto según la voluntad del
Padre; y no sólo está unido al segundo dios por un
lazo de simpatía, sino que además toma su
inteligencia del primer Dios. A aquél, en efecto, lo
percibe mediante la sensación como cuerpo, a éste
lo aprehende por la Inteligencia como No Corporal e Inteligente,
el Bien.

Conciban lo que es Dios, lo que es el Universo, lo
que es un viviente inmortal, lo que es un viviente disoluble, y
comprendan que el cosmos ha sido hecho por Dios y que es en Dios,
y que el hombre ha sido creado por el cosmos y está en el
mundo, y que es Dios quien causa, envuelve y mantiene unidas
todas las cosas.

Ahora bien, el vicio del alma, es la
ignorancia. Por el contrario, la virtud del alma es el
Conocimiento: Porque aquél que conoce es
bueno y piadoso, y ya divino. Dios en efecto, el Padre y el Bien,
no se deja ni enseñar por la palabra ni aprender por la
audición. En estas condiciones, y aunque todos los seres
poseen los órganos de los sentidos porque no pueden vivir
sin ello, el conocimiento en este caso difiere mucho de la
sensación. En efecto, la sensación no se produce
sino bajo dependencia del objeto que hace impresión sobre
nosotros, mientras que el Conocimiento es en sí el
coronamiento de la ciencia y ella misma un don de Dios. Porque
toda ciencia es incorporal, el instrumento del que usa es el
Intelecto mismo que, a su vez, se sirve del cuerpo. Ambos pues,
los objetos inteligibles y los materiales, están
comprendidos en el cuerpo. Porque todo debe resultar de la
oposición y de la contrariedad: y es imposible que sea de
otro modo.

El cosmos es pues el primero. En cuanto al hombre,
segundo viviente después del cosmos, pero primero de los
mortales, posee en común con los demás vivientes el
principio de animación; por otro lado, no es ya solamente
no–bueno, sino que incluso es malo en tanto que mortal. El
cosmos, él, es no–bueno en tanto que móvil,
pero es no–malo en tanto que inmortal. El hombre, al
contrario, es doblemente malo: en tanto que móvil y en
tanto que mortal. El alma del hombre es conducida del modo que
sigue. El intelecto está en el discurso de la
razón, la razón en el alma, el alma en el
hálito vital: en fin, el hálito vital pasando a
través de las venas, las arterias y la sangre, pone en
movimiento el viviente, y puede decirse en una cierta medida que
lo porta.

Todo el universo está suspendido de un
único Principio, y este Principio depende él mismo
del Uno y Solo. El Principio, en cuanto a él, está
en movimiento, para que a su vez sea principio, en tanto que el
Uno sólo permanece estable, no es movido. Hay pues esos
tres seres, Dios –Padre y Bien–, el cosmos, y el
hombre. El cosmos es contenido por Dios, el hombre por el cosmos.
El cosmos es hijo de Dios, el hombre es hijo del cosmos, nieto
por así decir de Dios. Dios no ignora al hombre, al
contrario lo conoce perfectamente bien y quiere ser conocido por
él. Sólo eso es saludable para el hombre: el
conocimiento de Dios. Es eso lo que es el ascenso al Olimpo.
Así solamente un alma puede convertirse en
buena.

Consideren el alma de un niño: Cuando
todavía no le ha ocurrido el estar separada de su
verdadero ser y el cuerpo al cual pertenece no tiene aún
más que un pequeño volumen y no ha alcanzado su
pleno desarrollo, ¡qué bella es por cualquier lado
que se la mire, en este momento donde no ha sido todavía
manchada por las pasiones del cuerpo y se halla casi suspendida
del Alma del mundo! Mas cuando el cuerpo ha alcanzado su
tamaño y ha arrancado y atraído el alma a lo bajo
hacia las pesadeces corporales, el alma, habiéndose
separado de su verdadero ser, alumbra el olvido: entonces ya no
tiene parte en lo bello y bueno; el olvido es el que la vuelve
mala.

La misma cosa ocurre a los que salen del cuerpo.
Habiéndose remontado el alma hacia su verdadero ser, el
hálito vital se contrae en la sangre, el alma en el
hálito, y el intelecto, después de haberse
purificado de sus envolturas pues es divino por naturaleza, y
luego de haber recibido un cuerpo de fuego, recorre todo el
espacio, habiendo abandonado el alma al juicio y veredicto que
ella amerite.

Cuando el intelecto se ha separado pues del cuerpo de
tierra, inmediatamente se reviste con la túnica que le es
propia, la túnica de fuego, que no podía conservar
cuando vino a establecerse en el cuerpo terrestre (pues la tierra
no puede llevar el fuego: basta con una pequeña chispa
para que toda comience a arder, y he ahí por qué el
agua se halla alrededor de toda la tierra como barrera y muro de
defensa contra la llama del fuego). El intelecto pues, siendo el
más penetrante de todos los conceptos divinos, posee
también por cuerpo el más penetrante de todos los
elementos, el fuego. Y como el intelecto es el hacedor de todos
los seres, es el fuego el que toma como instrumento de su
fabricación. El Intelecto del Todo es el hacedor de todos
los seres, el intelecto del hombre hace solamente los de la
tierra. Porque, despojado como está de su vestimenta de
fuego, el intelecto que habita en los hombres es incapaz de hacer
los seres divinos, ya que su habitación le impone la
condición humana.

El alma impía permanece por el
contrario en el nivel de su propia naturaleza,
castigándose ella misma, y buscando un nuevo cuerpo de
tierra en el cual pueda entrar, pero un cuerpo humano: porque
ningún otro cuerpo podría contener un alma humana,
y el orden divino prohibe que un alma humana vaya a caer en el
cuerpo de un animal sin razón. Es en efecto una ley de
Dios que el alma humana sea protegida contra tan gran ultraje.
¿No ven los suplicios que soporta el alma impía
cuando pide socorro y exclama: "Me consumo, estoy
en llamas: ¿qué decir? ¿qué hacer? no
lo sé. Soy devorada, desgraciada, por los males que me
poseen. Ya no veo, no oigo ya". ¿No son esos los gritos de
un alma a la que se castiga? ¿O bien van a creer,
según la opinión vulgar, que el alma es tras su
salida del cuerpo convertida en bestia, lo que es un
gravísimo error? He aquí, en efecto, cual es el
castigo del alma. Es el orden establecido que el
intelecto, una vez convertido en espíritu, reciba un
cuerpo de fuego para ser puesto al servicio de
Dios, y que, habiéndose introducido en el alma
impía, la flagele con los látigos reservados a los
pecadores, bajo cuyos golpes el alma impía se precipita en
los crímenes, ultrajes, calumnias y violencias de todo
tipo, instrumentos de las injusticias humanas.
Por el contrario, cuando el intelecto ha
entrado en el alma recta, la guía hacia la luz del
conocimiento, y el alma así favorecida no se cansa nunca
de cantar a Dios, ni de derramar sus bendiciones sobre todos los
hombres mediante toda clase de beneficios en actos y en palabras,
a imitación de su Padre.

Luego es así que el alma puede pasar a un
cuerpo superior: pero es imposible que pase a uno inferior. Hay
una comunión entre las almas: las almas de los dioses
entran en comunión con las de los hombres, las de los
hombres en comunión con las de los seres sin razón.
Los seres superiores cuidan de los seres inferiores, los dioses
de los hombres, los hombres de los animales sin razón,
Dios de todos: porque él es superior a todos y todos son
inferiores a él. El cosmos está pues sometido a
Dios, el hombre al cosmos, los seres sin razón al hombre:
Dios, él, está por encima de todos los seres y vela
sobre todos. Las energías son como los rayos de Dios, las
fuerzas de la naturaleza como los rayos del cosmos, las artes y
las ciencias como
los rayos del hombre. Las energías actúan a
través del cosmos y alcanzan al hombre por los canales
físicos del mundo; las fuerzas de la naturaleza
actúan por medio de los elementos, los hombres a
través de las artes y las ciencias. Y tal es el gobierno del
Todo, gobierno que depende de la naturaleza del Uno y que penetra
por todas partes mediante el solo Intelecto. Nada hay en efecto
más divino y más activo que el Intelecto, nada
más apto para unir los hombres a los dioses y los dioses a
los hombres. El Intelecto es el Espíritu del Bien
("Agatho Daimon"). Feliz el alma que ha sido colmada por
completo con este Intelecto, infortunada la que está
totalmente vacía de él.

Porque el hombre es un viviente divino, que debe ser
comparado no al resto de los vivientes terrestres, sino a los de
lo alto, en el cielo, a los que se llama dioses. O antes bien, si
hay que atreverse a decir la verdad, es por encima aún de
esos dioses que está establecido el hombre realmente
hombre o, al menos, hay completa igualdad de
poder entre los unos y los otros. En efecto ninguno de los dioses
celestes abandonará la frontera del
cielo y descenderá sobre la tierra. El hombre, al
contrario, se eleva incluso hasta el propio cielo, y lo mide, y
sabe lo que en el cielo está en alto, lo que está
abajo, y aprende todo el resto con exactitud, y, suprema
maravilla, no tiene siquiera necesidad de abandonar la tierra
para establecerse arriba ¡tan lejos se extiende su poder!
Preciso es entonces atreverse a decirlo: el hombre terrestre es
un dios mortal, el dios celeste un hombre inmortal. Es entonces
por intermedio de esa pareja, cosmos y hombre, que todas las
cosas existen, si bien todas han sido producidas por el
Uno.

Es la Eternidad la que mantiene unido todo ese
cosmos, ya sea por medio de la necesidad, de la providencia, de
la naturaleza, o de cualquier otra cosa que se pueda pensar hoy o
más tarde. Y lo que produce por su actividad todo eso, es
Dios, y la energía de Dios, fuerza a la que no se puede
superar y a la cual no se pueden comparar ni las cosas humanas ni
las cosas divinas. Las cosas de aquí abajo o de
allá arriba no son semejante a Dios, en efecto nada hay
semejante al Desemejante, Solo y Único. Dios no es
inactivo, de lo contrario lo sería también todo el
universo, por que todo está lleno de Dios. Pero, de hecho,
no hay inactividad en parte alguna, ni en el cosmos, ni en
cualquier otro ser que fuere. Inactividad es una palabra
vacía, habida cuenta de aquél que crea y lo que
viene a ser. Pues bien, es un hecho que todo viene a ser, y
siempre, y según la influencia propia a cada lugar. Porque
el que crea está en todos los seres, no permanece fijado
en uno de entre ellos ni crea en uno de ellos solamente, sino que
los crea a todos: pues, siendo una fuerza siempre actuante,
él no posee su suficiencia de los seres creados, sino que
son los seres creados los que están sometidos a
él.

Así la Eternidad es imagen de Dios, el cosmos
imagen de la Eternidad, el sol imagen del cosmos, el hombre
imagen del sol. En cuanto al cambio, se le
llama muerte porque el cuerpo se disuelve mientras que la vida se
disipa en lo invisible. Ahora bien los seres que se disuelven de
este modo, y el cosmos testimonio que se transforman, por el
hecho de que, cada día, una parte del cosmos va a lo
invisible, pero de ninguna manera se disuelven. Y he aquí
lo que son las pasiones del cosmos: rotaciones y desapariciones.
Ahora bien la rotación es revolución, la
desaparición renovación. Así el cosmos es
omniforme, no que tenga las formas alojadas en él, sino
que es en él mismo que él mismo se transforma.
Entonces puesto que el cosmos ha sido hecho omniforme,
¿qué puede ser el que lo ha creado? ¡No
digamos que es informe! Por otra
parte, si es asimismo omniforme, será semejante al cosmos.
Pero, ¿y si no tiene más que una única
forma? Sería en este punto inferior al cosmos.
¿Qué decimos entonces que es, para no dejar el
discurso sin salida? Porque no hay nada sin salida en nuestra
concepción de Dios. Dios no tiene pues más que una
figura, –si hay alguna figura propia a Dios–, que no
sabría ofrecerse a los ojos del cuerpo, pues es
incorpórea, aunque revela todas las formas por medio de
los cuerpos.

Juzgadlo asimismo de la manera siguiente, a partir de
ti mismo. Ordena a tu alma irse a la India, y he
aquí que, más veloz que tu orden, allí
estará. Ordénale cruzar enseguida el océano,
y he ahí que, de nuevo, allí estará
inmediatamente, no por haber viajado de un lugar a otro, sino
como si ya se encontrase allí. Ordénale incluso que
se remonte al cielo, no tendrá necesidad de alas: Nada
puede obstaculizarla, ni el fuego del sol, ni el éter, ni
la revolución del cielo, ni los cuerpos de los
demás astros, sino que ascenderá en su vuelo a
través de todos los espacios hasta el último
cuerpo. Y si todavía quisieras perforar la bóveda
del universo mismo y contemplar lo que hay más allá
(si es que existe algo más allá del cosmos),
puedes.

¡Vean qué potencia,
qué rapidez poseen! ¿Y si, tú, puedes todo
eso, no lo podrá Dios? Es pues de esta manera que deben
concebir a Dios: todo lo que es lo contiene en él mismo
como pensamientos, el cosmos, él mismo, el Todo. Luego si
no se vuelven igual a Dios, no puedes comprender a Dios: Pues lo
semejante no es inteligible más que a lo semejante.
Crezcan hasta alcanzar un tamaño sin medida, mediante un
salto que los libere de todo cuerpo; elévense por encima
del tiempo, conviértanse en Eón: Entonces
comprenderán a Dios. Habiendo puesto en sus pensamientos
que no hay nada imposible para ustedes, considérense
inmortales y capaz de comprenderlo todo, todo arte, toda ciencia,
el carácter de todo ser viviente. Asciendan más
alto que toda altura, desciendan más bajo que toda
profundidad. Reúnan en sí mismos las sensaciones de
todo lo creado, del fuego y del agua, de lo seco y de lo
húmedo, considerando que están a la vez en todas
partes, sobre la tierra, en el mar, en el cielo, imaginen que
aún no has nacido, que están en el vientre materno,
que son adolescente, viejo, que están muerto, que
están más allá de la muerte. Si abarcan con
el pensamiento todas esas cosas a la vez, tiempos, lugares,
substancias, cualidades, cantidades, pueden comprender a Dios.
Todo lo demás, considérenlo siguiendo el mismo
método, y
no quedarán decepcionados.

Los iniciados herméticos aceptaron la idea
abstracta de DIOS, la masa no lo podía aceptar por falta
de entendimiento y fue necesario darle el culto a la forma, y a
medida que aumentaba el culto a la forma se diluía el
sentimiento de lo espiritual. Los sacerdotes fueron los
guardianes de los Arcanos para preservar la Enseñanza
cósmico-espiritual de Hermes, con el misterio del DIOS
único y la búsqueda de la Verdad dentro de uno
mismo. Les destacó los
beneficios de la visualización y que se llegará al
estado de conciencia espiritual por Conocimiento y no por
creencia.
Con el tiempo, ya sin el
Maestro ellos se consideraron los únicos y privilegiados
hijos de DIOS; olvidando a su vez La Enseñanza de que
todos lo eran por igual. Para los misterios del círculo
interior había un culto simbólico exterior
necesario para la masa, con burdas representaciones de la Verdad,
ya que el hombre debía ser instruido en la Verdad en dosis
que fuera capaz de digerir e ingerir, sin tener que rechazar o
vomitar lo recibido por lo denso y contundente que para su
entendimiento pudiera resultar. Decía Hermes a sus
discípulos que el hombre sólo llegará a la
cima de la vida espiritual como resultado de vidas u olas
sucesivas en un siempre creciente ascenso del océano del
pensamiento que irrumpe en las playas del tiempo. Siendo la meta
del hombre lograr la perfección, desarrollando la pureza y
rectitud en su vida diaria. El
hombre debía llegar a hacer de sí mismo el templo
de DIOS por medio de la preparación y la
interiorización practicando la virtud, el autorrespeto y
la responsabilidad.

La Voz me saca de mi ensimismamiento después de
contemplar los pasajes de la Sagrada Tradición y algunas
Enseñanzas de Hermes, viéndolas tan actuales y tan
lógicas desde el punto de vista de la ciencia moderna.
Dice que permanecen en la Tierra Guardianes del Conocimiento que
pasan de generación en generación el Saber tal cual
los Maestros en sus respectivas épocas y lugares lo fueron
entregando. Cada Maestro fue un rayo de luz que se concentra
aunándose con el de los otros Maestros en un solo poderoso
foco para el cambio de nuestro milenio, el del cambio de era al
entrar el hombre de lleno en la etapa mental de su
evolución.

Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8
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