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Mapa de vida de Simón Bolívar (página 4)



Partes: 1, 2, 3, 4

En el momento de su confirmación Miranda como
acostumbraba hacerlo con todos los que recibían ese honor,
le tomó a Bolívar el juramento siguiente: "Yo
no reconoceré por gobernantes legítimos de mi
Patria sino a los elegidos por la libre y espontánea
voluntad del pueblo; y siendo el sistema republicano el
más aceptable al Gobierno de las América,
emplearé todos los medios que estén a mi alcance
para hacerlo admitir
a sus habitantes". Este
juramento que hizo Bolívar en el momento de recibir su
confirmación de Maestro, es el quinto voto que
exigía Miranda a los masones que llegaban a esa cumbre del
simbolismo.

Esta versión publicada por el historiador
Américo Carnicelli, fue confirmada por el masón y
prestigioso historiador argentino Bartolomé Mitre, en su
libro sobre la organización de los 'Caballeros
Racionales".

Miranda, con la gran personalidad que tenía, a la
Logia "la Gran Reunión Americana", que funcionaba en
Londres, le había impuesto algunas modalidades ajenas al
ritual masónico. Por ese motivo, algunos escritores
venezolanos, han tratado de cuestionar la autenticidad
masónica de la confirmación de Maestro, que
recibió Bolívar.

Otros escritores, han llegado al exabrupto de dudar de
que Miranda fuera masón, lo cual además de ser un
chocante irrespeto a la memoria de uno de los hombres más
grandes que dio América, es una falacia para arrojar
sombras sobre el pasado de la masonería venezolana, que
tiene en Miranda no solo a su máximo mentor, sino al Padre
de la Masonería Latinoamericana.

Bolívar, permaneció en Londres hasta el 25
de septiembre de 1810, fecha en que emprendió regreso a
Venezuela en la corbeta "Saphire". Miranda lo haría
después el 10 de octubre en el barco "Avon".

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EL GRADO 33

En los últimos años han aparecido
evidencias sobre la alta jerarquía masónica del
Libertador Bolívar, la cual no se limitó al Grado
de Maestro, sino que llegó a la cúspide del
escocismo, que es el Grado 33°.

El Libertador Bolívar, en 1923, habla logrado
indiscutible prestigio continental. Su nombre ocupaba con
frecuencia la primera plana de los diarios más acreditados
de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

Una persona con esa bien ganada fama, siempre es
merecedora de los más altos homenajes, principalmente de
instituciones como la masonería que rinde culto permanente
a los valores morales e intelectuales del hombre. Por eso no
tiene nada de raro que el escocismo le haya otorgado los
más elevados Grados Filosóficos, como hoy lo hacen
las Universidades con los títulos de "Doctores Honoris
Causa", con los personajes ilustres.

En el Museo Masónico de Nueva York, junto con
muchas de las reliquias masónicas de los héroes de
la Independencia de las América, se exhiben el mandil y el
collarín del Libertador Bolívar, con los ornamentos
propios del Grado 32°, Al respecto señaló un
erudito masón norteamericano en una revista de la Gran
Logia de Nueva York, que en los agitados años de la guerra
de la Independencia, los grandes jefes, acumularon tal suma de
poderes, que era perfectamente natural que les confirieran de un
solo viaje los más altos grados del escocismo.

El Libertador Bolívar, no sólo era insigne
héroe militar, sino extraordinario político, gran
estadista, literato y pensador. Tenía méritos
sobrados y brillantes para llevar en el pecho el
collarín del Grado 32°. Por eso se explica
que en el Museo Masónico de Nueva York, estén las
referidas reliquias masónicas del Libertador.

Pero el historiador masónico venezolano,
Celestino B. Romero, llegó más lejos.
Después de una exhaustiva investigación,
consiguió reunir suficientes pruebas, para informar en un
libro que al Libertador Bolívar le fue otorga- do el
Grado 33°,
o sea el último del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado.

Celestino B. Romero, fue Gran Maestro de la Gran Logia
de la República de Venezuela y Soberano Gran Comendador
del Supremo Consejo del Grado 33° para la República de
Venezuela. Estudioso y dedicado a la investigación de la
historia masónica, tenía acceso a los archivos de
la Orden donde se guardan viejos y desconocidos papeles, algunos
con antigüedad de más de 170 años.

En una de sus visitas al vetusto archivo, hizo un
sensacional hallazgo. Encontró un amarillento documento
que revela que en el año 1823, llegó a Caracas el
l:. y P:. H:. José Cerneau, alto dignatario del Supremo
Consejo de los Estados Unidos, con la misión expresa de
conferir los máximos honores a los masones que se
distinguieron en la lucha por la libertad de la Gran
Colombia.

El I:. y P:. H:. José Cerneau, investido de
amplios poderes, en nombre del Soberano Gran Consistorio de Jefes
de la Alta Masonería de los Estados Unidos, según
consta en el Boletín del Archivo Nacional en su
número 2, publicación que dirigía el
prestigioso historiador Vicente Dávila, en el mes de abril
de 1824, instaló en diversos cuerpos a los siguientes
Masones Grados 33°; Diego Bautista Urbaneja, Carlos
Soublette, Andrés Narvarte, Lino de Clemente, Manuel M.
Quintero, José de España, Vicente del Castillo, J.
Porfirio Iribarren, José Marra Pelgrón, José
Manuel Landa, Francisco Vicente Parejo, José Gabriel Lugo,
José Manuel Morales, Santiago Mariño, Tomás
José Sanabria, Marcelino de la Plaza, Felipe
Estévez, José Remigio Martín, Ramón
Landa, José Marra Lovera, Gerónimo Pompa,
José Manuel Rivero, Manuel Cala, Juan José Cande,
Francisco Carabaño, Judas Tadeo Piñango, Juan
Bautista Monserrate, José Marra Ponce, Joaquín
Tellechea, Manuel Vicente Huizi, Juan Maimó, José
Santiago Rodríguez, Simón
Bolívar,
Rafael Lugo, Francisco Conde,
José Manuel Olivares, José Cordero, Carlos Cornejo,
José Marra de Rojas, Antonio Febres Cordero, José
Marra del Castillo, Andrés Caballero, Juan M. Barry,
George Woudwery, Leonardo Jiménez, José Tadeo
Monagas, Diego Vallenilla, Manuel Maneiro, José Francisco
Bermúdez,

José Antonio Páez, Juan Bautista
Arismendi, Manuel López de Umérez, Francisco
Aranda, José Austria, Leonardo de Lorenzy, Matras
Padrón, Rafael Guevara, Manuel Echeandía, Juan
Escalona, Valentín Osío, José Manuel Gonell,
Santos Michelena, José de Lima, Pedro Gual, Carlos
Padrón, José Grau, Miguel Vargas, Esteban Escobar,
Manuel Muñoz, Rafael Urdaneta, Ramón Machado,
Agustín Armario, Tomás Yánez, Andrés
Torrellas, Pablo de Michelli, Fernando Peñalver, Pedro
Briceño Méndez, Rafael Hermoso, Juan Bautista Dalla
Costa, José Freyres y José Blanco
(Presbítero).

De acuerdo con esta lista publicada en abril de 1824 en
el Boletín del Archivo Nacional y corroborada por las
investigaciones que llevó a cabo el I:. y P:. H:.
Celestino B. Romero, el Libertador Bolívar, si obtuvo
el Grado 33°.

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EL HEROE

Cuando llegó el 5 de julio de 1811, día en
que el Congreso de la Provincia de Venezuela firma el Acta de la
Independencia, Bolívar y Miranda a través de la
Sociedad Patriótica, constituida por masones, presionaron
para que los indecisos se pronunciaran por la
emancipación. En momentos cuando la duda parecía
apoderarse del Congreso, Bolívar, enardecido gritó:
"Trescientos años de esclavitud no bastan?".

El 11 de julio, se produjo en Los Teques, la primera
rebelión de los realistas, a los gritos de: "Viva el Rey y
la Santísima Virgen del Rosario!". Días más
tarde estalló en Valencia otro golpe
contrarrevolucionario. El Marqués del Toro fue comisionado
para someter la sublevación, pero le fue tan mal, que el
General Francisco de Miranda tuvo que acudir en su
ayuda.

A fines de 1811, el isleño Domingo Monteverde,
oscuro oficial de Marina, pero feroz y lleno de odio contra la
joven República, organiza un ejército y entra a
Carora. El 26 de marzo de 1812, ya cuando la
contrarrevolución de los españoles había
tomado cuerpo, sacude gran parte del país un violento
terremoto, que es utilizado por el clero reaccionario para decir
a la asustada gente que era un castigo de Dios por haberse
rebelado contra la autoridad del rey español.

Fue entonces cuando Bolívar demostró su
pasta de Líder, replica: "el cielo nada tiene que ver con
nuestro movimiento para libertarnos del poder español…
Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y la
haremos que nos obedezca!".

Los acontecimientos se precipitaron y la lucha por la
independencia se generalizó en todo el país. El
realista Monteverde avanza incontenible. El ejército
patriota, indisciplinado, sin instrucción y carente de
armamento, bajo el mando de Miranda, poco puede hacer para
detener la ofensiva española.

Bolívar es el jefe de la importante plaza de
Puerto Cabello, pero la traición echa por tierra a sus
planes. Monteverde sigue avanzando y para no ser copado por los
realistas, Bolívar, escapa a La Guaira por el
mar.

Miranda, entre tanto, con sus 62 años de edad a
cuestas, para evitar que Monteverde ahogue en sangre a Caracas,
después de la traición del mantuano Casa
León y tras de recibir la aprobación de la Junta
Nacional, negocia con los realistas la
capitulación.

Pero los chismes y las intrigas de los mantuanos,
presentan a Miranda como "entreguista" en la última semana
de julio de 1812. Un traidor, Manuel María de las Casas,
el comandante de La Guaira que colaboraba con Monteverde y el
licenciado Miguel Peña, finalmente persuadieron a
Bolívar ya un grupo de oficiales, sobre la "culpabilidad"
del viejo general caraqueño.

Bolívar, Chatillón y Montilla fueron los
encargados de hacer preso al generalísimo, quien
después fue entregado a los españoles.
Bolívar logra embarcar para Curazao, de donde
partió a Cartagena. Rápidamente consigue recursos y
gente, para luchar en la zona del Magdalena, hasta llegar a
Tunja. En mayo de 1813, convence al Gobierno de la Nueva Granada
para que lo ayude a combatir a los españoles de
Venezuela.

Entra triunfalmente en Mérida y el 15 de junio,
en Trujillo, proclama la guerra a muerte, como respuesta
a los horrores cometidos por los realistas.

Peleando con indescriptible ardor se abre paso a
Caracas, destruyendo tropas españolas bien pertrechadas.
Esa titánica operación bélica que
duró noventa días, es la que se conoce en la
historia con el nombre de "Campaña Admirable". En Caracas,
es aclamado Libertador, y continúa luchando con
éxitos y fracasos, como la famosa batalla de
Araure.

En 1814, el sanguinario Boves, al mando de llaneros,
negros y mulatos, enloquecidos por la sed de sangre, había
convertido en un infierno a gran parte del territorio venezolano.
A Bolívar le tocó combatirlo en las dos batallas de
San Mateo y en la primera batalla de Carabobo. En junio de 1814,
Boves triunfa en La Puerta y avanza hacia Caracas. Perseguido por
las hordas realistas, Bolívar se retira al Oriente. En
Aragua sufrió un revés ante las fuerzas de Morales.
Llega a Barcelona y con sus tropas diezmadas sigue a
Cumaná y Carúpano, embarcándose finalmente
rumbo a Cartagena, el 25 de septiembre de 1814, acompañado
de Santiago Mariño.

En Tunja, el Congreso le tributó cordial
recibimiento, otorgándole amplios poderes para la
campaña de Santa Fe de Bogotá, que estaba en poder
de los realistas. Expulsa a los españoles de esa ciudad y
avanza sobre Santa Marta, para desalojar a los realistas. Entre
tanto una nueva expedición militar llegó de
España a Venezuela, aumentando los sufrimientos de los
patriotas.

Bolívar, de Colombia se trasladó a
Jamaica, donde escribió la célebre "Carta de
Jamaica", en la cual hace un certero análisis de las
causas de la derrota y de lo que debe hacerse definitivamente
para lograr la libertad.

En Jamaica, Bolívar, desarrolló una
laudable actividad intelectual y de organización para la
nueva campaña militar en Venezuela. Uno de sus grandes
colaboradores fue Luís Brión, más tarde
Almirante de Colombia. El gobierno británico lo
obligó a salir de Jamaica. Marchó entonces a
Haití, donde encontró la fraternal acogida del
Presidente Alejandro Petión, quien lo ayudó a
regresar a Venezuela. En 1815, Bolívar llegó a
Margarita y de allí al mando de una expedición,
donde Santiago Mariño, era el segundo jefe, partió
a Carúpano, siguiendo después a Ocumare de la
Costa.

Proclamó la cesación de la guerra a
muerte, el perdón de los españoles que se rindan y
la libertad de los esclavos negros, cumpliendo así una
promesa hecha a Petión.

Volvió a Haití por segunda vez y
regresó a Venezuela en enero de 1817, llamado por
Brión y Arismendi. Reorganizó el ejército
patriota en Oriente y se instaló en Guayana, donde hizo
una estrecha amistad con el entonces coronel Antonio José
de Sucre.

Angostura, hoy Ciudad Bolívar; era la capital del
Gobierno Revolucionario. Desde allí escribe a los
revolucionarios de Argentina, Perú, Nueva Granada y entra
en contacto con José Antonio Páez, que había
tomado el control de los llaneros. Por esos días uno de
los jefes patriotas, el general Piar trata de levantarse contra
la autoridad de Bolívar, quien para mantener la disciplina
del ejército se vio en la necesidad de ordenar su
fusilamiento.

Desde Guayana, Bolívar entró a Calabozo,
derrotando al general español Morillo. Ocupó los
valles de Aragua, pero volvió a ser derrotado en La
Puerta. Sin embargo, infatigable, volvió a Angostura,
reorganizó el ejército, nombró su Gabinete y
hasta se dio tiempo para fundar el periódico "El Correo
del Orinoco". Seguidamente convocó el Congreso de
Angostura y dirigió su proclama a los
neogranadinos.

La Legión Británica aumentó las
fuerzas de Bolívar. Entonces cruzó Los Andes para
libertar a Colombia. Con tropas cansadas, mal vestidas y peor
alimentadas, derrotó a los españoles en la Batalla
de Boyacá, considerada por todos los historiadores como
proeza militar y modelo de estrategia. Eso sucedió el 7 de
agosto de 1819.

El Congreso de Colombia, agradecido confirmó a
Bolívar como Jefe Supremo del Ejército y lo
eligió Presidente de la República. El 17 de
diciembre de 1819, su proposición para la unión de
la Nueva Granada y Venezuela, fue aceptada por el
Congreso.

En enero de 1820, Bolívar proclamó en
Bogotá la creación de la Gran Colombia. En
diciembre de ese mismo año, Bolívar se
encontró con éste en la villa de Santa Ana, del
Edo. Trujillo para firmar un armisticio, luego Morillo se
retiró a España, dejando al general La Torre, como
jefe del Ejército Español.

Cuando Maracaibo se adhirió a la
revolución de la independencia, el general La Torre,
creyó que se había roto el armisticio firmado por
Morillo, decidió entonces hacer de nuevo la guerra al
ejército de Bolívar.

El choque inevitable se produjo en la llanura de
Carabobo, el 24 de junio de 1821, a las once de la mañana.
Otra vez demostró Bolívar su gran capacidad de
guerrero y genio organizador. Con la ayuda de los Llaneros de
José Antonio Páez y de la Legión
Británica, derrotó al ejército
español. Con esa batalla quedó sellada la
independencia de Venezuela.

Después de la liberación del Ecuador,
surgió el problema de Guayaquil. El general argentino,
José de San Martín, que había libertado
Argentina y Chile y dominado parcialmente el Perú, con el
titulo de Protector, deseaba que la provincia de Quito sea
anexada al Perú. Bolívar que tenía el
sueño de la Gran Colombia, rechazó esa idea. Luego
de infructuosas negociaciones diplomáticas, Bolívar
y San Martín decidieron entrevistarse en Guayaquil. Ambos
luchaban por la independencia americana, pero tenían
concepciones diferentes sobre la organización de los
pueblos liberados.

En Guayaquil, Bolívar demostró su gran
talla de político y diplomático. Fraternalmente,
pero con argumentos contundentes, convenció a San
Martín sobre la conveniencia de que las provincias de
Quito y Guayaquil formen parte de la Gran Colombia.

Después de la entrevista de Guayaquil,
Bolívar predicó la necesidad de una gran Asamblea
de los Estados Americanos, de Tratados sobre dos grandes
principios: el de utipossidetis y el de arbitraje.
Contento con la liberación de Panamá, habló
del istmo como de "la gran vía del universo".

San Martín, había desembarcado en el
Perú el 8 de septiembre de 1820 y proclamado su
independencia el 28 de julio de ese mismo año, recibiendo
en agradecimiento el titulo de "Protector", pero las tropas
realistas seguían intactas en la Sierra. San Martín
dejó el Perú en septiembre de 1822. En 1823, las
tropas realistas tomaron de nuevo Lima.

La batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824, que
dirigió triunfalmente Bolívar, con su
célebre carga de caballería, produjo junto con la
batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), la independencia
definitiva del Perú.

Después de rehusar al Supremo poder que le
ofrecieron en el Perú, Bolívar se trasladó
al Alto Perú (hoy Bolivia), cuya liberación
proclamó el 16 de mayo de 1825, constituyéndolo
luego en República independiente el 6 de agosto del mismo
año, con el nombre de Bolivia que el Congreso le puso en
honor del Libertador, a quien confirió además el
título de Padre de la Patria.

Bolívar, como Libertador y Fundador de Bolivia,
procedió a su organización política,
redactó su Constitución, estableció escuela,
dictó numerosas leyes y trató de darle la
fisonomía de Nación moderna.

Pero sus obligaciones en el Perú, le obligaron a
entregar el mando presidencial a su amigo y colaborador, el Gran
Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, quien de ese
modo fue el Primer Presidente de Bolivia, ya que el Libertador
actuó como su Fundador.

De regreso a Lima, Bolívar fue nombrado
Presidente Vitalicio, en 1826. Sin embargo, días
más tarde partió para combatir la
insurrección de Venezuela. Las intrigas y las
desavenencias entre Páez y Santander, produjeron graves
perturbaciones. Páez quería iniciar la revuelta
pero fue contenido por Bolívar, quien entró
triunfalmente en Caracas, en 1827. Regresó a Bogotá
en 1828 y convocó la Convención de Ocaña
para abril del año siguiente. Pero la división
siguió avanzando en las sombras.

El 25 de septiembre de 1828, en Bogotá, un grupo
de conspiradores atentaron contra la vida del Libertador, el cual
se salvó de la muerte gracias al coraje de Manuelita
Sáenz.

En 1829, las intrigas empujaron al Perú contra
Colombia, pero el Mariscal Sucre controló la
situación en la batalla de Tarqui. La salud del Libertador
desmejoraba por la vida agitada que llevaba constantemente. El 27
de abril de 1830 renunció al mando y se retiró al
campo. Viajó a Cartagena con intención de
embarcarse para Europa.

En esa ciudad de la costa colombiana, recibió la
infausta noticia del asesinato del Mariscal Sucre, en la
montaña de Berruecos, el 4 de junio de 1830.

El 10 de diciembre se agravó su salud.
Habló de nuevo a los pueblos, pidiéndoles la
unión. Pero el mal que le aquejaba acabó con su
vida el 17 de diciembre de 1830, en la Quinta San Pedro
Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, donde era atendido por el
médico francés Próspero Reverend y por sus
amigos devotos. Por una ironía del destino, la casa donde
falleció el Libertador era del español
Joaquín de Mier.

Los restos del Padre Libertador Simón
Bolívar, recién fueron repatriados en 1842, y
trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1877,
durante el gobierno del masón Antonio Guzmán
Blanco.

PROCERES MASONES
VENEZOLANOS

El Precursor Francisco de Miranda , Libertador
Simón Bolívar , Simón Rodríguez,
José María España, Manuel Gual, José
Cortés Madariaga, José Félix Blanco,
Andrés Bello, Juan Germán Roscio, José
Antonio Páez, Carlos Soublette, Rafael Urdaneta, Santiago
Mariño, José Francisco Bermúdez, Juan
Bautista Arismendi ,Diego Bautista Urbaneja, Antonio Ricaurte,
José Félix Ribas, Antonio José de Sucre,
Daniel Florencio O'Leary, Gregorio Mac Gregor, José
María Vargas, Santos Michelena, Antonio Leocadio
Guzmán, José Laurencio Silva, Francisco Aranda,
José Austria, José Tadeo Monagas, Pedro Gual,
José Gregorio Monagas, Juan Manuel de Cajigal, Juan
Vicente González, Juan Crisóstomo Falcón,
Juan Bautista Dalla Costa, Laureano Villanueva, Lisandro
Alvarado, Antonio Guzmán Blanco, Juan Antonio Pérez
Bonalde, Rufino Blanco Fombona, Andrés Eloy
Blanco.

JURAMENTO EN EL MONTE SACRO

El 15 de agosto de 1805, en compañía de
Simón Rodríguez y Fernando Toro, Bolívar
asciende a la histórica colina romana del Monte Sacro y
allí, en el solemne templo de la naturaleza, el futuro
Libertador, de apenas 22 años de edad, jura por la
libertad de Venezuela.

El día 15 de agosto de 1805, hacia el atardecer,
se produce un hecho sencillo, que ha entrado en la Historia con
calidad de sublime. Simón Bolívar emprendió
uno de sus largos y nostálgicos paseos en
compañía de Simón Rodríguez. El lento
paseo lo condujo hasta la cumbre del Aventino, el Monte Sacro de
Roma. Una de las siete colinas de Roma. Caía la tarde y ya
habían descansado un poco, allí en lo alto,
podía admirarse en la serenidad de la tarde la ciudad a
los pies del monte. Rodríguez y Bolívar se sentaron
a descansar. Sus miradas recorrían el amplio paisaje que
se ofrecía ante sus ojos. Admirando aquel panorama, a
Bolívar le vino el recuerdo del campo y el paisaje
venezolanos, y pensando en los plebeyos conducidos por Licinio
hasta aquel monte, recordó a su país ansioso
también de libertad y en voz alta y firme, para que le
oyeran sus acompañantes, dijo:

"¿Conque este es el pueblo de Rómulo y
Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón,
de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano?. Aquí
todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su
cuna…

Seguí hablando, pensando en todo lo que le
inspiraba ese pueblo, que había dado para todo, menos para
la causa de la humanidad. De pronto, la exaltación
acumulada durante los días anteriores en el corazón
de Simón Bolívar y la angustia que le produjo el
recuerdo de su país natal explotaron violentamente. Con
los ojos encendidos como dos llamas, se puso en pie, se
aferró con frenesí a las manos de Rodríguez,
cayó de rodillas y dió rienda suelta a sus
pensamientos con una emoción incontenible.

"Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres;
juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la patria, que no
daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que
haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder
español".

El hermoso cielo romano, teñido con las luces
rojas del atardecer, recogió y guardó amorosamente
aquel gran juramento histórico que un joven criollo
acababa de hacer en la cumbre del Monte Sacro y que iba a ser la
divisa de toda su vida.

Tenía entonces 22 años. Y no sólo
fue por el fragor de la juventud, lo que hizo hacer este
juramento, sino porque así lo sentía. Estaba
inspirado en medio de las alturas de la Roma
milenaria.

ALGUNAS ENFERMEDADES Y LO QUE NO
DICE LA AUTOPSIA.

"El Parricidio de Santa Marta,
Simón Bolivar asesinado"

Profesor Luís Salazar
Martín

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 No pretendo pormenorizar las
enfermedades del Libertador sino resaltar algunos de sus
padecimientos.  He consultado la obra "Ha
muerto el Libertador
" publicada por ediciones del
Rectorado de la Universidad Central de Venezuela en 1980,
así como también algunos retratos como
"evidencias" parciales para, ubicar la
sintomatología conocida enfatizando, por supuesto,
los envenenamientos sufridos en varias ocasiones y en
diferentes épocas.

Es de acotar que Bolívar practicaba un
excelente régimen alimentario más bien
vegetariano, no fumaba, bebía muy poco y tomaba
raramente café.  En la medida de las
posibilidades, hacía cultivar un pedazo de terreno
para consumo personal pero tenía un gran defecto: no
tomaba medicinas oralmente ni aún en las peores
citaciones y jamás  consultaba médicos
sino hasta Diciembre de 1830 cuando buscó quien lo
atendiera. Gabriel H. Pineda 2 cita el diario del
propio Revérénd, que Bolívar se curaba
a si mismo "mediante un tratado de higiene que siempre
lleva consigo
". En la obra publicada por la U.C.V.
encontramos que, a menos de dos meses de su fallecimiento,
decía El libertador:

 <<<"porque no hay buen
medicamento para quien no lo toma, pues ésta es mi
mayor enfermedad y lo peor es que es irremediable; porque
prefiero la muerte a las medicinas
.">>>
(Pág. 451). Claro que, en condiciones normales, es
una posición muy lógica en quien se sabe
tener una constitución resistente y comprende que
sólo la comida puede causarle daños por lo
cual se ceñía a una dieta racional,
según el caso. Su forma de curarse, cuando se
veía en situaciones extremas era "vomitando
bilis"
y aún sostenía en sus
últimos meses:

 <<<"Yo conozco y los Profesores
me lo han aconsejado que debo navegar para remover mis
humores biliosos y limpiar así mi estómago
por medio del mareo, lo que para mi es un remedio
infalible, ya que no puedo vencer la repugnancia de tomar
remedio por la boca
">>>  (Pág.
449)

 Aunque dijo a Urdaneta a principios de 1830
(Pág. 449):

 <<<"quién sabe si yo me
estoy matando por no hacerme nada y siguiendo un
régimen errado
">>>

 Pero es que El Libertador no le cabía
la idea de estar siendo envenenado a pesar de la serie de
males que, en poco tiempo, lo había convertido
prematuramente en un anciano de 80 años, que no
podía caminar sin la ayuda de un edecán o de
su sobrino y acusaba al clima, a los sitios donde
residía o por donde transitaba (el calor le atacaba
los nervios y el frío llamaba al reuma) como
causante de sus achaques pero jamás inculpaba a
persona alguna, mientras su organismo se colapsaba
progresivamente llegando a pesar unos 27 kilos.

 <<<"Yo sufría antes de
bilis y contracción de nervios y ahora ha resucitado
mi antiguo reumatismo; así es que cada remedio, o
cada precaución que tomo para impedir el progreso de
cada una de las enfermedades, perjudica a la otra muy
frecuentemente
">>>,

 Escribía desde Soledad en octubre de
1830 (Pág. 448) y a Urdaneta el 6 de
noviembre: 

 <<<"Mi mal se va complicando y
mi flaqueza es tal que hoy mismo me he dado una
caída formidable, cayendo en mis propios pies sin
saber cómo y medio muerto
">>> 
(Pág. 452)

 <<<"Mis males van de peor en
peor, ya no puedo con mi vida, ni la flaqueza puede llegar
a más
">>>

 Le escribe a Montilla el 23 de septiembre
(Pág. 454) mientras que el 24 (Pág. 455) le
dice a Justo Peña que:

 <<<"Sólo los que me han
visto pueden tener una idea del estado de flaqueza y de
debilidad en que estoy
">>>

Cuando llega a Santa Marta el 1° de diciembre
(Montilla envió el bergantín MANUEL de
Joaquín de Mier) y tienen que llevarlo en una silla
de mano.  Dice el doctor Beaujón (Pág.
456) que estaba: "lívido, descarnado, con la
pupila apagada parecía un cadáver escapado de
la fosa
"

 Y para colmo de males, un bendito hipo
recurrente desde el 5 de diciembre.

El primer envenenamiento, durante su
estadía en San Cristóbal del Táchira
en 1820 "curado con bebidas arsenicales" no lo
denuncio como atentado; luego, en 1824 en Plativilca,
Perú, sufre otro envenenamiento "combatido con
el mismo tratamiento
" y finalmente el definitivo
en 1830, ante el cual sucumbe, pero nunca delato tales
agresiones contra su integridad física como acciones
premeditadas.

 Se han resaltado estos tres momentos (aunque
dividiré sus padecimientos en cuatro partes) por las
lesiones orgánicas desencadenadas y si bien
soportó otras enfermedades, la intoxicación
sistemática a partir de 1828, finalmente debilita
sus defensas y lo hace sensible a contraer otras dolencias,
llamar padecimientos viejos, manifestar síntomas de
engañoso diagnóstico, permitiendo agravarse
un resfriado que en menos de dos años degenera en
tuberculosis mortal, que los conjurados propician por todos
los medios y que ha sido expuesta y sublimada para
validarla en forma irrebatible.

 Se podrá argumentar que El Libertador
había realizado una obra gigantesca y vivido en
campaña militar muchos años, tramontando
páramos, atravesando ríos y quebradas
posiblemente contaminadas, consumido agua y alimentos en
mal estado, permanecido bajo la lluvia, el sol o a la
intemperie y en lugares malsanos, por lo tanto haber
contraído dolencias y enfermedades ocultas y
manifiestas, e incluso insoportables padecimientos morales,
pero es que los demás revolucionarios de aquella
histórica gesta no se quedan atrás; algunos
menos, otros más, pero que al final de cuentas,
solamente Bolívar estaba físicamente acabado,
destruido materialmente .a los 47 años de
edad!!!

 Veamos, escuetamente lo sucedido al General
Rafael Urdaneta:  "El General Urdaneta en 1818 fue
herido en la batalla de Semen lo que le ocasionó
algunas molestias; en 1820 contrae reumatismo, producto de
marchas intransitables en donde le tocó dormir 10
noches sobre el lodo, esta enfermedad le perturbó
por más de seis años. Al terminar la guerra
de independencia, después de tanto padecer,
perdió el ojo izquierdo, pero pese a sus quebrantos
de salud seguía al frente de sus
responsabilidades.

Ya para 1845 estaba muy afectado por sus
múltiples quebrantos físicos, pues, un
cálculo vesical, que hoy se conserva en el Museo
Histórico R. Urdaneta, le causa la muerte en
París el 23 de agosto de 1845 cuando tenía 56
años de edad
" .

 De la obra publicada por la U.C.V.
consulté la parte de la investigación
documentada (EL LIBERTADOR ENFERMO) presentado por el
doctor Oscar Beaujón a la reunión de
médicos para tratar de establecer con exactitud, la
causa específica de la muerte de Bolívar,
documentación realizada bajo los auspicios de la
SOCIEDAD VENEZOLANA DE HISTORIA DE LA MEDICINA el 27 de
junio de 1963.  Trabajo de equipo profesional donde
abundan las frases y dictámenes técnicos, en
el cual, como es evidente, el doctor Beaujón pone
expresiones en boca de El Libertador.

 Al final de este capítulo transcribo
literalmente la posición final de los galenos
resaltando que todos concuerdan que en San Cristóbal
y Plativilca sufre los momentos más álgidos
de las enfermedades y los doctores inducen como
sintomatología: "cólicos y colitis
aguda febril de naturaleza amibiana
" (Pág.
471). En San Pedro Alejandrino, convergen también ya
que la bilis negra la definen como "heces
teñidas de sangre vieja de procesos colónicos
crónicos
"; por supuesto, declaran al cierre
(Pág. 472) a la tuberculosis como la enfermedad que
lo mató.

También es importante para mi estudio que
apliquen a los diferentes momentos críticos, el
mismo "enfoque clínico" porque San Cristóbal,
Plativilca y San Pedro Alejandrino, no sólo
están distantes geográficamente (Venezuela,
Perú y Colombia) sino en el tiempo (1820, 1824 y
1830), y siendo los síntomas y diagnósticos
similares, similares deben ser los agentes
causantes.

Haré ahora la división general de
cuatro períodos para una mejor apreciación de
los lapsos que ocuparon algunas de las enfermedades
sufridas por Bolívar.

I

 La primera fase abarca un periplo de
unos 17 años (1803-1820) en los cuales sufre
enfermedades pudiéndose descartar
envenenamientos
. Arranquemos del mes de enero de 1803
en que la fiebre amarilla acabó con su mujer y
Bolívar, en octubre de ese mismo año, viaja a
Europa llevando una vida disipada hasta el punto
que:

 <<<".todo me aburría y
fastidiaba de tal manera que todo lo que obliga a pensar en
el mismo asunto, sea por solo diez minutos me fatiga la
cabeza, hasta obligarme a dejar la pluma o la
conversación para tomar aire en la
ventana
">>>  (Pág.
422)

(Siguiendo el relato del doctor
Beaujón):

<<<".pronto caí en un estado
tal de consunción que los médicos declararon
que iba a morir
">>>

 Mas adelante, sin perder el hilo del trabajo
que consultamos y:

 <<<"Superada la tremenda crisis
sufrida y relatada, siguiendo exageradamente los consejos
de Simón Rodríguez me dirigí en
noviembre de 1806, a los Estados Unidos de América
del Norte, a donde llegué el mes de enero de 1807,
después de haber pasado una navegación muy
desagradable por el mal tiempo y por mi mala salud,
sintiéndome de
calenturas
">>>

 En Venezuela, para junio de 1807, gozaba de
"Buena Salud" en su hacienda de San Mateo, Estado
Aragua, donde se recupera y pasa largos meses de
"tranquila" vida campestre.  Cuenta con 24 años
de edad.

 Continuamos con el 18 de diciembre de 1812
en Barrancas, hoy Colombia, ya incorporado a la lucha
armada y con 29 años que:

 <<<"sufrí un agudo
ataque de fiebres.  Permanecí tres días
sin conocimiento
">>>

 y el 27 de diciembre del mismo
año:

 <<<"volvió a atacarme la
fiebre, pero esta vez no fue grave. No perdí el
conocimiento
">>>  (Pág.
424)

 Es curado con reiteradas dosis de
quinina.

 Para el 7 de enero de 1813 lo atacaron de
nuevo las fiebres:

 <<<"temí perder el
conocimiento.  Lo veía todo rojo, luego
pálido y temblaba de
frío
">>>

En 1814 (Pág. 425)

<<<"Me vi atacado por una malaria muy
maligna.  La fiebre me ayudó a comprender
muchas cosas
">>>, escribía
después de la derrota sufrida en la batalla de La
Puerta.

 El 3 de marzo de 1818 mostraba gran
debilidad y fiebre y el 16 sufrió de nuevo de
malaria. Para el mes de mayo tenía llagadas las
nalgas (callos en las nalgas verificó años
después la autopsia) por montar a caballo. Pero se
recupera de estos males.

 Bolívar supera esta "etapa" de su
vida. El descanso y la atención de su salud lo ponen
en el ejercicio de sus aptitudes a toda
plenitud.

 Para 1819 Bolívar contaba con 36
años de edad y el doctor Beaujón diagnostica
que "gozaba de salud perfecta y de una actividad
física y moral asombrosa
" Pág. 426) e
instala en Angostura el Congreso Constituyente de la
Segunda República de Venezuela. Comienza a brillar
su estrella.

 A su llegada a San Cristóbal (el 7 o
el 8 de febrero de 1820) estaba bueno y salvo,
después del triunfal Congreso de Angostura,
planeando la libertad, el Derecho Político, y el
arbitraje internacional continentales, exteriorizando la
grandeza de sus ideales, preparando la campaña de
Carabobo y pensando en la Campaña del
Sur.

 El día 8 ordena a
Santander: "levantar ejércitos en
Antioquia, Chacó y Popayán; lo instruye sobre
un hermoso decreto relativo a la libertad de los esclavos
de esas regiones y le ratifica las órdenes para que
mande al Sur el batallón Albión y el
escuadrón de Guías con todos los equipos
necesarios y con Salom de Jefe
expedicionario.

El 10 de febrero, ya en Táriba, dirige
todos sus proyectos a defender el norte de la Nueva Granada
y tomar Maracaibo (que deja a cargo de Montilla), y
pensó quedarse en Pamplona para estar en contacto
con el Bajo Apure, con el enemigo, Santa Marta y Maracaibo.
El 20 de febrero, en Bucaramanga, da instrucciones al
Coronel Carmona para marchar al Páramo de
Cachiró para sorprender la avanzada del enemigo y
desalojarlo de Ocaña, asimismo dictó las
órdenes pertinentes para que la Legión
Irlandesa marchara a tomar a Maracaibo (.) así,
desde Santa Fe, donde llegó el 5 de marzo (1820), le
daba instrucciones a Páez sobre lo que
debería hacer en el plan general de operaciones, y
le remite dinero a Urdaneta para la guardia (.) En Sogamoso
(30 de marzo) se encuentra con el hecho horrendo, que le
llenó de asombro, que en menos de cuatro días
habían fallecido 50 hombres de la división
Valdez y más de 100 fueron al hospital, a causa de
un envenenamiento con chicha, el suceso tenía todas
las apariencias delictuosas
" 4.

En San Cristóbal anuncia la
liberación de Maracaibo, Quito y Ocaña y hace
referencia que de lograrlo el Ejercito Patriota
sería "indestructible"
vislumbrándose al excepcional estratega militar y al
visionario de la Libertad y la constitución
política de la Unión Americana que
sellaría seis años después.

II

La segunda fase la ubico en San
Cristóbal a raíz de la actividad desplegada
durante los primeros cuatro meses de 1820 (36 años),
por la cual, en abril, es severamente envenenado y en mayo
hace referencia de la "enfermedad" sufrida sin
conocer la causa.

Al leer el siguiente material, puede pensarse en
síntomas sifilíticos por enfermedades
contraídas en aventuras pasadas o en que, cuando
Juan Vicente Bolívar lo engendró, manifestaba
problemas por igual enfermedad mal curada, incluso en que
sus padres fueron liquidados por la tisis; es más,
hasta en "el mal de los Bolívar" que se
conocía por el "mito negro", pero
no necesariamente este último vástago, de ese
poderoso tronco vasco (el apellido "BOLIBAR" data del siglo
XII), tenía que sufrir todos los males de sus
antepasados (el primer

Bolívar venido a Venezuela en el siglo XVI,
después de una persecución por parte del
Gobernador Alquiza, murió demente y en la mayor
pobreza); es aceptable cierta predisposición por
"contagio magnético" natural pero no al
extremo determinista de un Simón con decrepitud
sifilítica congénita, destinado a heredar y
sufrir de sífilis y morir fatalistamente tuberculoso
porque el resto de los Bolívar-Palacios, que
tuvieron temprana descendencia, sus sobrinos que a la vez
tuvieron otros tantos hijos e hijas, desmienten tales
argumentos pues no los mató la tuberculosis ni
fueron sifilíticos, incluso se habla de algunos
hijos del propio Bolívar que tampoco sufrieron tales
males. No lo estoy endiosando pero tampoco acepto una
muerte pos línea directa de las enfermedades de sus
ancestros.

 Bien, el 7 de mayo de 1820, después
del envenenamiento de San Cristóbal le escribe a
Santander desde El Rosario de Cúcuta:

 <<<"Yo estuve muy malo en San
Cristóbal y con ese motivo me vine aquí.
Todavía no se sabe lo que tuve; pero sé muy
bien que he quedado un poco estropeado y con mucha
propensión al sueño y al reposo, que para
mí es una enfermedad muy grande
">>>
5.

El 16 de enero de 1821 en Quito le escribe a
Fernando Peñalver que:

<<<"mi salud está ya
descalabrada, que comienzo a sentir las flaquezas de una
vejez prematura
">>> 6.

 Para el mes de Abril de 1821 en Cali
sufrió de fiebre (terciaria) combatida con
bebidas arsenicales. Adolece de inquietud,
insomnio (colitis aguda febril amibiana). Año en que
comenzó a encanecer prematuramente.

En enero de 1822 (Cali) "sufrió una
fiebre terciaria que le fue curada por el doctor Joly,
con una bebida arsenical que le cortó la
fiebre
, pero le dañó los
órganos de la digestión
" 7. Y
ese daño se agudizó con el paso del tiempo y
los posteriores envenenamientos. Año en que
especialmente se repiten los furúnculos
cutáneos.

 Para el 21 de Junio de 1822 escribía:
<<<"Yo me debo a mi mismo la separación
de los negocios públicos, porque habiendo encanecido
en el servicio de la Patria, debo dedicar el último
tercio de mi vida a mi gloria y a mi reposo (.) Yo no
sé si el reposo que tanto anhelo me sea tan
necesario; pero puedo asegurar que mis sentidos me piden
descanso, y que cierto intervalo puede volverme la
actividad que empieza a faltarme
">>> 8
(Pág. 644).

 En septiembre de 1822 dice:

 <<<"Estos días he estado
malo con nacidos o diviesos, los cuales, sin haberse
acabado aún, me han traído para sucederles un
constipado y mucha jaqueca; el hecho es que estoy en cama,
días ha que todavía no sé
cuándo podré irme a Loja
">>>
(Idem. Pp. 690-691).

 El 6 de diciembre de 1822
<<<"estaba bastante fatigado">>>
(Idem. Pp. 704) y el 14 de enero de 1823 se sentía
<<<"viejo, cansado.">>> (Idem.
Pp. 715).

III

 Entre el 1°  de enero y el 28 de
febrero de 1824 ubicaremos la tercera fase de los
padecimientos que sufre Bolívar.

 Monografias.com

Para cuando viaja a Plativilca, a donde llega casi
sin conocimiento y con una fiebre muy alta con peligro de
muerte, ya Bolívar enfrentaba a la oligarquía
con las leyes como instrumento y el poder de su alta
investidura.  Para entonces los vómitos, se
presentaron agresivos cayendo gravemente enfermo; se ve
acabado, viejo y le dan unos agudos ataques de demencia
perdiendo enteramente la razón sin dolor ni otros
síntomas de enfermedad. 

Esta nueva recaída lo deja tan
extremadamente acabado que todos se impresionan del estado
en que quedó: irritable internamente, reumatismo,
calentura, mal de orina, vómito, dolor cólico
(Tabardillo sostienen algunos estudiosos) que casi lo
mata. 

Pero moralmente incólume:
¡¡¡TRIUNFAR!!! Cueste lo
que cueste y indoblegable avanza hacia el Congreso
Anfictiónico de Panamá instalándolo en
junio de 1826. Ante tal iniciativa de Unión
Continental (socialista), por respuesta recibe el intento
de asesinato de septiembre de 1828 y aún en 1830 lo
insultan en Bogotá gritándole
LONGANIZO!" como llamaban a un loco
disfrazado de militar que andaba por las calles de la
ciudad y no es muy difícil comprender de que bando
escupen el veneno.  Débase tener presente que
Bolívar no invitó a  EE.UU.. a tal
Unión y el Derecho de Paz enaltece valores
éticos y principios de humanidad llamando al
reconocimiento del Estado Socialista de una
República representativa; Cuba y Puerto Rico ocupan
también los planes de liberación bolivariana
cuya expedición estaría al cargo de Antonio
José de Sucre.

IV

 Asistimos a la cuarta fase a partir
del 21 de marzo y el 13 de mayo de 1828 y en 1830 como
consecuencia de las agresiones y curas a base de
¿arsénico? Que
destruían partes internas que acumularían
sangre e interesarían tejidos y funciones
orgánicas que no son verificados por el informe de
la autopsia.

En marzo de 1828 (en Paiba) se queja con
frecuencia de indisposición estomacal y en mayo
(Bucaramanga) de un "gran dolor de cabeza" y
debilidad extrema y permanente. En enero de 1829
seguía mal pero escribe varias cartas, incluso a su
hermana María Antonia diciendo que estaba gozando de
buena salud.   En febrero de 1829 sufre un
"fuerte ataque pulmonar".  Para agosto
seguía con molestias de salud y mal humor y el 3
sufre "un fuerte ataque de nervios y fiebre" que
lo pone de nuevo muy grave y al borde de la
muerte.

En la página 439 Beaujón transcribe
que El Libertador. "Padeció un violento ataque
de nervios y de cólera-morbo con fuerte
calentura
", quedando débil y extenuado. El 25
de septiembre de 1828 sufre un resfriado (que se le
complicaría y al cual achacarían la
tuberculosis) y el mes siguiente tos seca pulmonar que en
marzo del año 29 se repite como otro violento ataque
pulmonar.  Su organismo y su salud ya estaban tocados
por los suministros criminales.

 El 3 de agosto de 1829, en Guayaquil, sufre
otro ataque de nervios y fiebre, calentura,
cólera-morbo que se complicaría.  A
mediado de agosto, sufre de nuevo un ataque de bilis
nerviosa (negra) que denuncia en cartas dirigidas a
José Manuel Restrepo, a Santander, a Sucre, a
Páez y a otros, siguiendo débil y postrado en
cama. Unos días después, fiebre con
cólera-morbo y calentura alta que también por
poco lo acaba.

 Para diciembre de 1829 parecía un
poco recuperado pero a finales de febrero de 1830 sufre de
nuevo otro <<<"gran ataque de bilis que me ha
dejado muy postrado
">>> (cita Beaujón,
Pág. 444) siguiendo la agobiante debilidad hasta el
final. Los retratos entre 1819-20, 1828 y 1828-29, denotan
un cambio orgánico sensible y evidente y es por
todos conocido que Bolívar no se recuperaría,
aunque el 27 de octubre de 1830 en Soledad le
escribía a Montilla:

 <<<"Aunque he deseado irme a
Santa marta, por gozar de todas sus conveniencias y de las
bondades de Mier, me es imposible ejecutarlo porque mis
males van empeorando y realmente no creo que pueda hacer el
viaje.  Desde antes de salir de Cartagena había
empezado a sentir dolores en el bazo y en el
hígado
">>>  (Pág. 450,
Idem).

 El 31 de octubre le dice al General Justo
Briceño, con relación a su salud (Pág.
451, Idem):

 <<<"he llegado a creer que
moriría; con ese motivo tuve que llamar al
médico del lugar para ver si me hacía
algún remedio
">>>

 En 1830, para el 10 de noviembre (cita
Beaujón de una carta que dirigen a
Montilla:

 "Sus ojos se fijaban y no brillaban como
siempre y del lagrimal le supuraba con alguna frecuencia un
humor craso que se limpiaba cuando lo sentía
descender
", (Pág. 453).

Podemos aplicar perfectamente las
características para los envenenamientos prolongados
y el agotamiento sintomático que se le manifestaba y
lo obligaba permanecer en cama en todo momento
y

 "al fin, será víctima
del veneno más o menos pronto: pero en ese tiempo su
envenenamiento será bien
marcado
".

 Los complotados pueden anunciar que la
tuberculosis por fin se hizo presente y declaran el triunfo
de su causa sin temor a levantar sospechas del
envenenamiento, enviando al GRAMPUS, un navío
de guerra de la Armada norteamericana que ancla cinco
días en la rada de Santa Marta con un "emisario"
(Mc. Night) que verifica la "enfermedad"
ultimando el crimen con los parricidas y retorna con el
informe. Goleta por cierto desaparecida en marzo de 1843
sin dejar rastros en el triángulo de las Bermudas.
También junto con Revérénd otro
médico francés, hace un mismo
diagnóstico.

 Comparando estos rostros con el de
Panamá, a solo cuatro años de diferencia, es
indudable que Bolívar tuvo un fin trágico y
como dijo Carlos Marx (cuyas fuentes de consulta estaban
`predispuestas contra El Libertador): "dejó de
existir repentinamente
" 9. (Del resfriado del
25.09.1828 a la tuberculosis del 1830, hay dos años
de diferencia).

El asesino presenció paso a paso su letal
obra pero no suspendió las dosis mortales, y
necesario y lógico es que no actuó solo, tuvo
algún cómplice aunque no puedo acusar a
Montilla con todas las pruebas necesarias
, pero me
inclino a pensar que participó complotado con el
asesino. Mariano Montilla detuvo el reloj de la
habitación a la 1:07 de la tarde que constituye otro
indicio del complot y parricidio de San Pedro
Alejandrino.

Durante los primeros movimientos de la
Revolución, dice el historiador Daniel Valois Arce
10,

 "Juan Vicente (Bolívar)
indicó serenamente a Simón, como el hombre
predestinado para esa alta misión: los concurrentes
entre los que estaban Montilla, Rivas (.) la rechazaron.
Era el primer brote del largo duelo entre el mantuanismo
caraqueño y Bolívar
".

 Ese General formó parte activa de la
comitiva encabezada por Bolívar para prender a
Miranda en 1812.

 Es importante aclarar que Bolívar se
entera de la intención criminal de la aristocracia
autonomista criolla de juzgar y ejecutar sumariamente al
Generalísimo y Bolívar piensa en la
posibilidad de salvarlo sin comprometer su posición
revolucionaria y poder continuar la lucha con el apoyo
posible de los demás combatientes, entregando a
Miranda — antes que caiga en las manos de sus seguros
victimarios — al poder realista que tal vez
respetaría su vida.  Ejecución sumaria
breve pretendida no tanto por la supuesta traición
al claudicar ante Monteverde y entregar la plaza de
Valencia, sino porque el girondino constituía un
insalvable obstáculo para los intereses federalistas
a los adictos al capitalismo comercial de los gringos y es
la persona más idónea para encabezar los
destinos de la revolución
independentista.

Es Montilla, entre otros, quien se opone a
principio de febrero de 1815 (enemistado desde los sucesos
de Cartagena y sufriendo reveses el Ejercito Patriota) a
que Bolívar asuma la dirección general de la
lucha armada, postulando a Brión para jefe supremo
de la nueva ofensiva revolucionaria planteada, surgiendo
agrias desavenencias y enérgicamente acusa a El
Libertados de ser el causante de los fracasos sufridos,
también lo tilda de incapaz y cosas por el
estilo.

En abril de 1830 es Montilla quien lo recibe en
Cartagena en su viaje por el Magdalena y quien le consigue
hospedaje en Santa Marta; en diciembre intencionalmente le
informará del asesinato de Sucre asestándole
un duro golpe moral en pleno apogeo de una enfermedad
mortal que, en todo caso, requería sosiego y
tranquilidad.

Es Montilla, recién aclarado quien
atendería a Bolívar (el 5 de diciembre de
1830), quien de inmediato hace venir al doctor a su casa
para asegurarse de la opinión de
Revérénd: "cuál es su concepto de
la enfermedad del Libertador
" fue el abordaje directo,
a lo que el médico responde que la enfermedad
había llegado a su último grado terminal y
que solo era cuestión de días el
trágico desenlace.

Podría verse aquí una
preocupación por asegurarse que el galeno no
pondría resistencia a los planes homicidas ya que no
estaba calculado el surgimiento de Revérénd
por "propia voluntad" a última hora,
así podrían cuidarse las espaldas y
desenmarañar al doctor Mc. Night y
la posible sospecha de participación del gobierno
político de los Norte que había enviado una
nave de guerra para escoltar a Bolívar desde
Sabanilla hasta Santa Marta, de lo que se desprende que
estaban enterados de los pasos que daba El Libertador y se
cuidaban de tener todo bajo su control y evitar escapase la
presa.

 Encontramos al mismo caballero siendo
testigo junto a José Laurencio Silva (cuñado
de Fernando Bolívar a raíz de la solicitud
realizada por el mismo Libertador para tal enlace) de la
inspección del cadáver.

 Es también Montilla, después
de los funerales quien le ofreció
(¿soborno?) al doctor (de 32 años de
edad) el cargo de Cirujano Mayor del Ejército de la
Unión por sus "servicios" según lo afirma
Revérénd en su DIARIO, (cita Gabriel
H. Pineda, Pág. 17) que es rechazado pero insiste y
le dice: "¿Aceptaría usted siendo ad
honoren el despacho
?" honor aceptado por
Revérénd, pero nuestro caballerito es situado
en Cartagena y tiene que viajar a Jamaica después de
haber capitulado y no se confirma su puesto.

 Doce años después (en 1842)
Montilla se excusa y no asiste a la exhumación para
el reconocimiento de los restos, estando ausente asimismo
durante la repatriación de los despojos. 
Quizá el peso de la conciencia se lo
impide.

 

"Por sus obras los
reconoceréis"

 Ahora, para complementar el capítulo,
haré la trascripción del diagnóstico
de los doctores de la SOCIEDAD VENEZOLANA DE LA HISTORIA
DE LA MEDICINA
, desde la página 468 hasta la
472, en donde hacen una división en dos grupos de
los síntomas de las enfermedades, sin acusar los
envenenamientos sino a la "colitis de naturaleza amibiana"
como la causa fatal. Los grupos de diagnóstico
retrospectivo son:

 A.-Reumatismo, que pertenece al grupo de
las enfermedades del colágeno, sin ninguna
intervención en el cuadro febril de
Plativilca.

 B.-Irritación
internaCalenturas, vómitos y dolor cólicoMal
de orinasEste segundo grupo de síntomas corresponde
francamente a un cuadro abdominal agudo febril.  El
más ligero análisis de estas manifestaciones
clínicas nos conduce insensiblemente al
diagnóstico de un estado agudo de un intestino
grueso.  Durante muchos años, para la
época de la enfermedad de
Plativilca
del Libertador, se entendía por
irritación interna a un estado de excitación
de las glándulas secretorias del intestino, o tan
bien hipersecreción de las glándulas anexas,
como el hígado y el páncreas; que representan
los cuadros clínicos denominados por Dieulafoy,
diarreas por irritación. 

Calenturas significaron reacciones febriles
que formaron parte del cortejo sintomático de
estados inflamatorios agudos del intestino delgado y
grueso;  dolor cólico, expresó dolores
abdominales vivos que el enfermo compara a una ruptura
orgánica, una torsión o una intensa
constricción, que son la consecuencia de la
contracción exagerada de las fibras lisas de los
músculos inervados por el gran simpático, que
por regla general asientan en los intestinos delgado y
grueso y en otros órganos; mal de orinas, es una
expresión urológica de ciertas afecciones
intestinales de las cuales, los tenesmos rectos verticales
están con frecuencia presentes; y los vómitos
podemos decir que es un epifenómeno frecuente de
numerosas alteraciones orgánicas y funcionales del
aparato digestivo, tanto más constante cuanto
más agudo es el proceso
patológico.

 Todo este conjunto de síntomas:
irritación interna, calenturas, mal de orinas,
vómitos y dolor cólico corresponden a la
clínica de una COLITIS AGUDA DE POSIBLE
NATURALEZA PARASITARIA
.

Nosotros los hemos observado en cuadros
abdominales agudos, de verdaderas COLITIS AGUDAS,
dando sintomatología abdominal franca,
vómitos, diarreas, fiebre, violentos dolores y
trastornos urinarios de oliguria, discreta hematuria y
tenesmo vesical.

 Entre los (sic) numerosas formas
clínicas de las colitis agudas, se cita "las colitis
espásticas", que según Caballero
Fernández, se observan en "la mayor parte de los
enfermos de inteligencia muy despierta, nerviosos, flacos y
activos".  Es frecuente en los trópicos y
más en los habitantes que han sufrido de
disentería. Cuando se acompañan de fiebres,
ésta no sobrepasa los 39 °C.

 Emile Sergent y sus colaboradores dicen
que "las colitis disenteriformes se declaran de un exceso
de trabajo de una manera brusca, viaje, carrera en auto,
baño de mar, a propósito de una
trasgresión de régimen, etc. El comienzo es
con frecuencia dramático. El enfermo despierta por
la noche con un dolor atroz, que se irradia
rápidamente a todo el abdomen pero con un
máximo por lo general hacia la izquierda.  La
temperatura puede subir rápidamente a 40 °C; hay
nauseas, tenesmo, recto vesical, reacciones cólicas
con frecuencia violentas. 

Pronto el enfermo hace cinco o diez
deposiciones que vacían rápidamente su
intestino; así las materias expulsadas son
primeramente fecales, después fecaloideas, viscosas,
glerosas y finalmente disenteriformes. En el periodo agudo,
el enfermo está abatido, febricitante, la lengua
seca, acorchada, un estado nauseoso pronunciado; las orinas
son escasas, la facies está pálida, existe
con frecuencia anemia intensa y rápida. Los dolores
pueden ser peri umbilicales o predominar en los flancos con
sensaciones de quemadura, cólicos, barra". No
podemos dominar la tentación de recordar a Paul
Savy, cuando dice sobre los signos asociados de las colitis
agudas, "el ataque hepático, despistado por el
estado saburral de la lengua, las jaquecas, las
intolerancias alimenticias, la sensibilidad del
órgano a la presión, los trastornos
urinarios, traduciendo algunas veces la infección
colibacilar del síndrome entero renal; el asma, las
palpitaciones y la astenia moral y psíquica. En fin
sobre un fondo de de cronicidad, las crisis abdominales,
frecuentemente febriles, se manifiestan con ocasión
de un resfriado, una emoción o un cambio de
régimen.

 Todas las manifestaciones caen calcadas
sobre la sintomatología del ilustre enfermo de 1824,
que por otra parte, y en varias ocasiones, como en 1820 en
San Cristóbal y después en Cúcuta,
sufrió de cólicos: recuerda Mosquera (en la
gráfica leyendo el espíritu de
Bolívar), que estando El Libertador en Cali en enero
de 1822, sufrió una "fiebre terciaria" que le fue
curada por el Dr. Joly, con una bebida arsenical "que
cortó la fiebre pero le dañó los
órganos de la digestión" y en abril de 1822,
sufrió un ataque de disentería que le
curó el mismo Dr. Joly.

 López de Mesa, al referirse a los
antecedentes del Libertador los resume en la prosa elegante
de, "Y quien como él, daría batallas de
sangre y batallas de amor, cotidianamente sin relevo ni
cansancio.  ¿Ni quien podría como el
pretuberculoso, helmintiásico quizás,
amibiásico quizás, y tal vez palúdico,
insomne, sin duda, hambreado y sediento, resistir
bizarramente el bochorno abrasador de la orinoquia y la
helada cumbre del Páramo de Pisba?  ¿Y
hacer jornadas de meses a caballo, con tamaño
inconveniente para la continua equitación, como
él tuvo?" Posiblemente se refiere López de
Mesa en esta última parte a las hemorroides que
según algunos, sufrió El
Libertador.

 Por los antecedentes
disentéricos, por el cuadro clínico de 1824,
precedido y seguido de cuadros similares de menos
intensidad y gravedad, y por las descripciones
clásicas que hemos citado, consideramos que "El
Libertador sufrió en Plativilca en enero de 1824, de
una COLITIS AGUDA FEBRIL, posiblemente
amibiana.

 La resistencia física del
Libertador que a pesar de no estar para 1824 en plena
capacidad, le permitió sin embargo, superar la
crisis de colitis aguda febril, dejándole durante
varios días en un estado demacrado, casi
cadavérico."

 En la página 462, los galenos aluden
el trabajo del doctor Arturo Guevara publicado en
HISTORIA CLÍNICA DEL LIBERTADOR y
están de acuerdo en diagnosticar "cólera
morbo" a todos los estados en que estuvieron presentes el
dolor y la fiebre, pero tienen que asentar por
fuerza:

"Quien sabe y casi nos atrevemos a insinuarlo, que
la "bilis negra" tantas veces citada en sus cartas, no fue
otra cosa que las heces teñidas en sangre vieja, de
procesos colónicos crónicos que
frecuentemente se acompañaban de vómitos y de
fiebre en sus brotes subagudos o frecuentemente
agudos".  (Idem).

Ahora bien, según la autopsia el abdomen y
los intestinos del cadáver de Bolívar no
presentaron "ninguna lesión no flogosis"
pero estar vomitando sangre vieja y excrementos durante un
año, delata destrucción en algún grado
de los intestinos que desde 1822 habían sufrido
estragos por la cura arsenical aplicada por el doctor Joly
y es que tenía ya mucho tiempo con esa
dolencia.

 Bolívar acusa cierta
propensión a marear y voltear el estómago al
viajar en barco o carruaje pero ese malestar es diferente
al que sufre ahora.

 Entonces, la tenida al principio como
indigestión estomacal con el paso de los meses se
agrava y se manifiesta como una terrible bilis nerviosa y
bilis negra que en 1830, estando en San Pedro Alejandrino,
ya era un problema estomacal e intestinal
crónico.

Bolívar manifestaba una severa crisis
orgánica muy avanzada debido al envenenamiento
dosificado.

 En condiciones normales, la bilis negra no
la podemos achacar a obstrucción intestinal o a
estreñimiento permanente, porque no pudieron avanzar
y llegar a ser tan graves como para matar a un hombre como
Simón Bolívar al extremo de vomitar los
excrementos. Incluso problemas parasitarios y amibianos
solo pudieron surgir en forma tan virulenta en un ambiente
creado por el veneno.

 La conclusión publicada por los
galenos en 1963 está expresada como una mera
insinuación, sin embargo es suficiente
valentía el haberlo declarado y debemos reconocerlo
como un valiosísimo aporte al esclarecimiento de la
causa de la muerte de Simón Bolívar que debe
ser estudiada con detenimiento y darle el valor y
publicación que merece para ser tomada en cuenta al
hablarse de la situación final de Bolívar en
San Pedro Alejandrino.

 Insisto en que los honorables médicos
sólo lanzan una mera insinuación porque
aún siendo un trabajo de profesionales autorizados,
fehacientemente documentado para la SOCIEDAD VENEZOLANA
DE LA HISTORIA DE LA MEDICINA
, el afirmar un indicio no
declarado en los famosos BOLETINES es un riesgo de
impredecibles consecuencias en una sociedad como la
nuestra.

Hasta se llegó a dudar de los conocimientos
médicos de Revérénd que no
acusó la causa de la bilis negra en la autopsia del
cadáver y no reveló la destrucción de
los tejidos y órganos digestivos e intestinales que
provocaron el vómito de las heces con sangre
descompuesta, (lesiones evidentes ante un escalpelo y el
criterio de un médico imparcial), pero es obligado a
callarlo y así lo hace y gracias a su inteligencia,
pudo dejar suficientes indicios para descubrir el
crimen. 

También se dice que Revérénd
no era médico diplomado porque pide en 1845, a los
gobiernos de Nueva Granada y Venezuela el título
honorario de "MEDICO MAYOR DEL EJÉRCITO" (Que
le habían ofrecido sucesivamente Silva y Montilla en
1830) pero le fue negado por el gobierno neogranadino no
así por el venezolano que le advierte que tal clase
de título requería la posesión del
correspondiente diploma universitario.  Esta
ratificación es plenamente justificaba porque ya le
habían ofrecido tal cargo generales de alto rango
del Ejercito de la Unión.

 Por otro lado, el 24 de diciembre de 1971 el
doctor José Izquierdo publicó un
artículo de prensa en EL NACIONAL: LA
MUERTE DE BOLÍVAR
, afirmando que la causa de la
muerte fueron los "seis vejigatorios que le ocasionaron
la muerte por la acción fatal de la cantárida
sobre el riñón
".

 Pero como quiera que sea, para alguna
persona con nociones de lo que hacía, la
inspección del cadáver debió revelar
lesiones intestinales y dejar testimonio fiel de la
autopsia pero esto llamaría a dudas de la muerte por
tuberculosis y se buscaría la causa de la
destrucción señalada y finalmente
asomarían los envenenamientos y los medicamentos
aplicados para combatirlos.

 Repito: los BOLETINES no pueden ser
tomados como testimonios de la muerte por tuberculosis
porque vemos omisiones primordiales y fueron ordenados o
"arreglados" por un militar federalista, a quien le queda,
entre otras prendas y joyas, documentos de Simón
Bolívar y después se convirtió en uno
de los hombres más ricos de Venezuela y
quizás de Sudamérica.

Bibliografía
consultada

1Vid. Óscar Beaujon. "El
Libertador Enfermo", Caracas, 1969.

2-Víctor Von Hagen. "Los Amores de
Simón Bolivar y Manuela Saenz", Madrid, Ediciones
Apostrofé, 1991.

3- Doctor Arturo Guevara. "Historia
Clínica del Libertador". Estudio Gnoseológico y
Psicobiografico de Bolivar" Revista de Sanidad y Asistencia
Social Mayo-Agosto. Volumen XII, Números 3 y 4. Caracas
1947.

4- Mario Hernández
Sánchez-Barba. "Simón Bolivar una pasión
política".Editorial Ariel, S.A. 2004.

5- Charles E. Carter. "Los Aspectos
Astrológicos". Editorial Kier. S.A.

Versión Española de la
décima edición inglesa por Héctor V.
Morel.

6- Alan Leo. "Astrología para
todos". Alan Leo. Edición Vision Libros, S.L.

Primera Edición abril
1979.

7- Fraternidad Universal. Fundación
Dr. Serge Raynaud de la Ferriere "Astrología Tradicional.
Cosmobiologia Básica."

8- Gabriel García Márquez.
"El General en su laberinto". Bogota Editorial Oveja Negra,
1992.

9- Simón Bolivar.
"Recopilación de sus cartas".

10- Martín Schulman. "Relaciones
Karmicas". Primera Edición: Junio 1988.

11- Marion March y Joan Mc Evers. "Aprenda
Astrología".

Ediciones Martínez Roca S.A.
1990.

12- Eduardo Castellanos. "Astrología
Evolutiva". Litterae Editores.

Primera Edición. Caracas, Noviembre
de 1998.

13- Linda Goodman. "Los Signos del Zodiaco
y el Amor".

Ediciones Urano. New York 1980.

14- Derek y Julia Parker. "El Gran libro de
la Astrología"

Círculo de Lectores. Editorial
Debate, 1972.

 

 

Autor:

Ing. Freddy Sarcos B

TRABAJO DE INVESTIGACION.

BAJO LA TUTORIA DEL COSMOBIOLOGO ELMER
TRUJILLO

Partes: 1, 2, 3, 4
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